EL QUIEBRE MILITAR EN VENEZUELA

Crecen las deserciones en las filas militares del régimen de Maduro: "Tenemos miedo"

Las deserciones superan las 170; varios cruzaron la frontera a Colombia o Brasil con sus familias.

Militares brasileños escoltan a un oficial venezolano que desertó y pidió refugio en Brasil. Foto: AFP
Militares brasileños escoltan a un oficial venezolano que desertó y pidió refugio en Brasil. Foto: AFP

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Más de 170 militares venezolanos desertaron desde el sábado y han cruzado a Colombia o Brasil pidiendo refugio. Algunos lo hicieron con sus familias, y en al menos un caso el uniformado estaba en condiciones de desnutrición. Pero a todos los motivó una razón: escapar del régimen de Nicolás Maduro.

“No es fácil tomar esa decisión. Mis compañeros tienen miedo. Nosotros también tenemos miedo. Falta valentía. Hay que tener coraje. Dejamos nuestra familia. Nuestros hijos están en casa”, manifestó Jorge Luis González Romero, sargento de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que en la noche del sábado cruzó la frontera con Brasil, en la localidad de Pacaraima.

González subrayó además que no quieren apoyar lo que está ocurriendo en Venezuela, con “niños pasando hambre y enfermos” y “ancianos enfermos”. “Como venezolano me desespera. Soy patriota. Soy a favor de la ayuda humanitaria, y quería que la ayuda hubiera entrado ayer”, añadió.

Este militar desertó junto con su compañero, Jean Carlos César Parra, también sargento de la GNB, después de participar en los incidentes entre fuerzas venezolanas y manifestantes antichavistas tras el fracasado intento de hacer entrar la ayuda humanitaria a Venezuela.

Parra coincidió al destacar que no hay una deserción en masa porque los militares temen ser perseguidos por las fuerzas leales a Maduro.

Ambos están siendo tratados como refugiados en Brasil y se encuentran hospedados en un centro de abrigo de la denominada “Operación Acogida”, la iniciativa del gobierno brasileño para recibir a los venezolanos que huyen de la crisis económica, social y política que sufre su país.

“Ya no podemos aceptar más la dictadura de Maduro. Nos cansamos de eso. Somos conscientes de la necesidad del pueblo de Venezuela y estamos dispuestos a ayudar a los compañeros que están del otro lado para que vengan aquí”, apuntó González Romero.

Nicolás Maduro. Foto: EFE
Nicolás Maduro. Foto: EFE

Un tercer agente que desertó el domingo a territorio brasileño, Carlos Eduardo Zapata, dijo que “estaba cansado de ver” a su pueblo “sufrir” e hizo un llamado al resto de sus compañeros para que dejen de servir al régimen de Maduro.

“En los comandos (cuarteles) militares, no hay comida. No tienen colchones, nosotros los sargentos de la Guardia Nacional estamos durmiendo en el suelo”, dijo Zapata.

Otros tres sargentos venezolanos desertaron y cruzaron hacia Pacaraima ayer lunes, elevando a seis los militares que pidieron refugio en Brasil.

Además, un policía también llegó ayer lunes por las trochas (senderos usados de forma irregular) a Pacaraima, junto a su esposa y tres hijos.

El policía, César Marcano, de 22 años, y su familia recorrieron en auto 940 km desde Carupano, en el oriente, hasta Santa Elena de Uairén, a 20 km de Pacaraima. A partir de allí, debido al cierre de la frontera, siguieron a pie. La joven pareja demoró cinco horas en recorrer el trayecto, con dos bebés en brazos, en tanto que la hija mayor también caminaba bajo las altas temperaturas tropicales de la zona, con apenas lo que llevaba puesto y una bolsa. “Ganaba 18.000 bolívares y gastaba 10.000 en un paquete de pañales”, contó Marcano.

En tanto, los militares cruzaron por las trochas la tarde del domingo. Fueron encontrados por militares brasileños. Uno de ellos estaba en condiciones de desnutrición, informó una fuente militar brasileña.

Pero el grueso de las deserciones se dan en la frontera de Venezuela con Colombia. Once miembros de las fuerzas armadas de Venezuela deserta-ron ayer lunes a Colombia, que en dos días ha recibido a 167 de ellos.

Al menos cinco uniformados, uno vestido de civil, ingresaron ayer por el puente internacional Simón Bolívar hacia Cúcuta. Dos de ellos, de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, llegaron acompañados de sus perros antidrogas.

En Pacaraima, en el límite entre Venezuela y Brasil, los choques entre militares y antichavistas continuaron ayer. Foto: EFE
En Pacaraima, en el límite entre Venezuela y Brasil, los choques entre militares y antichavistas continuaron el fin de semana. Foto: EFE

“Estamos en desacato con el gobierno que tenemos”, dijo uno de ellos, que venía escoltado por soldados colombianos.

De los 167 que desertaron a Colombia, 157 entraron por el departamento del Norte de Santander, del que Cúcuta es capital, y 10 por el de Arauca, indicó Migración colombiana. “Varios llegaron con sus familias por temor a las represalias”, agregó el boletín.

El líder opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado por medio centenar de países, ofreció amnistía a los miembros de la Fuerza Armada que rompan con el gobierno de Maduro, cada vez más aferrado a los militares para mantenerse en el poder.

El número dos del régimen chavista, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, desestimó ayer lunes el respaldo que los militares que desertaron han ofrecido a Guaidó.

“Nuestra Fuerza Armada tiene un aproximado de 280.000 hombres y mujeres (y) se llevaron 12, van bien, sigan avanzando que van bien”, dijo Cabello con ironía ante miles de seguidores en el estado de Trujillo (oeste).
Cabello indicó, sin embargo, que la oposición “esperaba” que el sábado pasado se produjeran miles de deserciones que no ocurrieron en el marco del operativo para hacer entrar la ayuda humanitaria a Venezuela.

En ese sentido, acusó al presidente estadounidense, Donald Trump, de ofrecer “amnistía” y “dinero” a los militares venezolanos para que den la espalda a Maduro. “Ahí estamos unidos el pueblo y la Fuerza Armada dándole lecciones de dignidad al imperialismo (...), van bien oyeron, bien jodidos están”, dijo al recordar el eslogan de los opositores.

Además de las deserciones, cerca de otra docena de militares en el exilio, incluido el antiguo jefe de contrainteligencia del fallecido presidente Hugo Chávez, Hugo Carvajal, han reconocido a Guaidó como presidente encargado.

Militar venezolano: "Quería que la ayuda humanitaria entrara". Foto: Reuters
Militar venezolano: "Quería que la ayuda humanitaria entrara". Foto: Reuters

Agresiones y censura a periodistas en Venezuela

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó ayer lunes las agresiones contra periodistas, así como los actos de censura de contenidos y bloqueos en internet registrados en Venezuela el fin de semana, durante la cobertura de los intentos de entrega de la ayuda humanitaria.

La presidenta de la SIP, María Elvira Domínguez, demandó “respeto y garantías para la labor de los periodistas” nacionales y extranjeros y defendió el derecho de los venezolanos a estar informados.

Domínguez, directora del diario El País de Cali, Colombia, se refirió a lo denunciado por el Instituto Prensa y Sociedad Venezuela (IPYS), el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela (SNTP) y la Asociación de Periodistas Venezolanos en el Extranjero (Apevex), entre otras organizaciones venezolanas.

“Estamos conscientes de los riesgos del oficio periodístico, sin embargo, en el contexto de Venezuela, donde el régimen comete actos de violencia contra sus propios ciudadanos, los periodistas y medios independientes se ven expuestos a mayores peligros”, dijo el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Roberto Rock, del portal mexicano La Silla Rota.

Domínguez y Rock destacaron que la SIP “mantiene su compromiso de seguir trabajando para denunciar las violaciones a la libertad de expresión y la libertad de prensa entre otros derechos humanos y para que los venezolanos puedan gozar de las libertades esenciales que el régimen les niega”.

De acuerdo al SNTP, al menos 50 periodistas venezolanos quedaron atrapados en Colombia tras el intempestivo cierre por parte del régimen de Nicolás Maduro de la frontera entre ambos países. El balance de IPYS Venezuela incluyó 21 casos de violaciones de la libertad de expresión y los derechos digitales.

Lenín Danieri, reportero de Telocuentonews, fue herido en un brazo y el rostro por perdigones; Pascual Filardo, fotógrafo de la Prensa de Lara, fue impactado en sus piernas por una bomba lacrimógena y una periodista del canal RT Redfish resultó herida al ser atropellada por un automóvil conducido por activistas opositores. El periodista Gregory Jaimes y el camarógrafo David Guacarán, del portal digital Venezolanos Por la Información (VPI), fueron retenidos por civiles por más de 30 minutos y les robaron su equipo de transmisión, teléfonos y tarjetas bancarias. Maryné Glod, periodista de Venevisión, y su camarógrafo también fueron robados y atacados por civiles armados. Estos son solo algunos de los casos denunciados.

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