¿Cómo podría quedar la Cámara de Diputados de Brasil con las elecciones del próximo domingo?

Las legislativas pueden modificar la correlación de fuerzas en el poder y el resultado condicionará la gobernabilidad del país a partir de 2027, según analistas.

Brasil. Parlamento.
Evangélicos. El presidente Lula se enfrenta al rechazo del electorado evangélico, que representa cerca del 27 % del padrón y se ha mostrado resistente a los guiños del candidato a la reelección.
Foto: EFE

Las elecciones legislativas del próximo domingo -4 de octubre- pueden modificar la correlación de fuerzas en la Cámara de Diputados de Brasil, con el Partido Liberal (PL), del expresidente Jair Bolsonaro, y el Partido de los Trabajadores (PT), del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, como protagonistas de una disputa que condicionará la gobernabilidad del país a partir de 2027.

Las proyecciones divulgadas ayer domingo por el Departamento Intersindical de Asesoría Parlamentaria (DIAP) apuntan a una Cámara Baja con una elevada continuidad de sus actuales integrantes, debido al número récord de diputados que aspiran a la reelección y a una tradicionalmente renovación limitada.

Sin embargo, los cambios en el tamaño de las bancadas y en las alianzas entre partidos pueden alterar la capacidad de influencia de los principales bloques. Con una Cámara de Diputados totalmente fragmentada y sin una mayoría clara, el vencedor de las presidenciales del domingo, sea el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que aspira a la reelección, o el senador Flávio Bolsonaro, elegido como el sucesor político de su padre, tendrán que negociar con otras formaciones para alcanzar mayorías en las votaciones.

Ambos, que disputan una de las presidenciales más polarizadas de Brasil y están técnicamente empatados en los sondeos, han advertido en sus actos de campaña sobre la necesidad de contar con apoyo mayoritario en el Congreso para garantizar la gobernabilidad. Según las proyecciones de la DIAP, organización especializada en estudios parlamentarios, tanto la formación de Lula como la de Bolsonaro tendrán a partir de enero del próximo año cerca de 90 diputados cada una, menos de la quinta parte de los 513 miembros de la Cámara Baja.

El estudio indica que el número de escaños del Partido Liberal en la Cámara puede caer desde los actuales 98 hasta 91, con lo que el partido de Bolsonaro dejaría de ser la primera minoría. Por su parte, la federación partidaria formada por el PT, el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y el Partido Verde (PV) podría alcanzar los 87, cinco más que su representación actual.
Las horquillas, no obstante, son amplias: entre 78 y 103 diputados para el partido derechista y entre 74 y 100 para la federación progresista, por lo que el resultado podría modificar las posiciones relativas de ambos bloques.

El mayor crecimiento previsto corresponde a la alianza entre el Partido Progresista (PP) y Unión Brasil, que podría pasar de los 98 diputados actuales a una media de 107, con un intervalo de entre 93 y 121 escaños, lo que los convertiría en la nueva primera minoría.

De confirmarse esa tendencia, este bloque de centroderecha tendría un peso determinante en la formación de mayorías parlamentarias, independientemente de quién gane las presidenciales.

Lula busca otros votos

“Estabilidad” para los empresarios

En estos días, el presidente brasileño y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, prometió estabilidad fiscal y económica a los grandes empresarios si gana las elecciones el 4 de octubre.

“La estabilidad fiscal es obligatoria. Si las cosas están desajustadas, quien paga es el pueblo pobre”, dijo Lula en una cena en la que participaron cerca de 700 invitados, entre ellos numerosos líderes de grandes empresas de todos los sectores, organizada en un hotel de São Paulo, a pocos días de los comicios.

El déficit fiscal supone uno de los principales económicos de Brasil y alcanzó un 9,34 % del PIB el pasado julio, con una deuda pública del 82 %. En su discurso, Lula también lanzó críticas a su principal adversario, Flávio Bolsonaro, y sugirió que si llega al poder “entregará todas las riquezas” minerales del país a Estados Unidos, a la vez que hizo críticas al presidente estadounidense, Donald Trump. “Trump apuesta que va a ser dueño de América Latina (...) Mientras yo sea presidente, quien manda aquí es el pueblo brasileño”, aseveró. Sin citar el nombre de su rival en las urnas, dijo que representa la “barbarie”, mientras que él defiende la institucionalidad. EFE

Para Bolsonaro, cuya fuerza política se articula en torno al PL, una bancada de alrededor de 91 diputados supondría disponer de un grupo numeroso, pero inferior al actual.

Su capacidad para impulsar iniciativas o sostener un eventual Gobierno dependería de los acuerdos con otras formaciones, especialmente con los partidos de centroderecha y las fuerzas del llamado ‘centrão’, un conjunto heterogéneo de partidos que suele negociar su apoyo a cambio de participación en las decisiones y a cargos en el Gobierno.

En el caso de Lula, la proyección media de 87 diputados para la federación encabezada por el PT representaría un avance moderado respecto a su presencia actual, pero no bastaría para asegurarle una mayoría propia. Un nuevo mandato del presidente también requeriría negociar con partidos de centro y centroderecha para aprobar proyectos de ley, el presupuesto y otras iniciativas de su programa de Gobierno.

La proyección del DIAP destaca, además, el crecimiento de partidos como el Partido Social Democrático (PSD), que podría alcanzar los 52 diputados, y Republicanos, con una media de 48. Ambos, que junto con PP-Unión integran el llamado ‘centrão’, podrían tener un papel relevante en las negociaciones parlamentarias y en la definición de las mayorías.

El organismo prevé una renovación de entre el 39 % y el 43 % de la Cámara, por debajo del promedio histórico del 49% registrado desde 1990. De los 513 diputados, estima que entre 297 y 315 lograrán la reelección, en unos comicios en los que 438 parlamentarios buscan repetir mandato.

Cabe agregar que Lula, durante su campaña, aseguró que tratará de impulsar una reforma política para disminuir el control del Congreso Nacional sobre el presupuesto público y una reforma del Poder Judicial, tras el escándalo de corrupción que afecta al Tribunal Supremo.

EFE

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