TENSIONES ENTRE LAS POTENCIAS

China estima que la crisis con EE.UU. irá en aumento

Analistas consideran que antes de las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos, no será posible negociar una salida a la crisis.

El consulado de Estados Unidos en Chengdu está desde el domingo en poder del régimen chino. Foto: Reuters
El consulado de Estados Unidos en Chengdu está desde el domingo en poder del régimen chino. Foto: Reuters

Las relaciones entre China y Estados Unidos siguen empeorándose, con el cierre del consulado en la ciudad de Chengdu, en respuesta a la clausura el jueves del consulado chino en Houston, en una espiral a la que los expertos no ven salida hasta pasadas las elecciones estadounidenses del 3 de noviembre.

La televisión china transmitió en directo como se arriaba el domingo la bandera de Estados Unidos de Chengdu. Casi de inmediato funcionarios chinos tomaron posesión del edificio, entre una nube de curiosos que se acercaron a presenciar el momento, mientras unos operarios cubrían el nombre del consulado en el muro exterior con una gran placa blanca.

La televisión estatal mostró también imágenes de funcionarios estadounidenses abandonando el Consulado protegidos por un cordón policial, y de grúas transportando contenedores y camiones de mudanza frente a su entrada principal.

“Hoy nos despedimos del consulado de Estados Unidos en Chengdu. Los vamos a extrañar por siempre”, comentó por su parte en la red social Weibo (el Twitter chino) la embajada estadounidense en Pekín.

Ayer lunes, una vez que la Policía retiró las barreras tras el control de las dependencias por parte china, varias personas se acercaron a hacerse fotos y vídeos frente al Consulado.

El Consulado de Estados Unidos en Chengdu fue inaugurado en 1985 por el entonces presidente Ronald Reagan, y en él trabajaban unas 200 personas -150 de ellas empleados locales- que cubrían el Tíbet y otras regiones del suroeste de China.

Se desconoce cuántos funcionarios estadounidenses se encontraban actualmente en la legación ya que los diplomáticos de Washington fueron evacuados cuando comenzó la pandemia del coronavirus.

La crisis de los consulados ha llevado las relaciones entre las dos potencias a uno de sus peores momentos en décadas.

Funcionarios chinos desalojando ayer el consultado en Houston. Foto: Reuters
Funcionarios chinos desalojando el consultado en Houston. Foto: Reuters

Viene a sumarse al intercambio de acusaciones por el origen y gestión del coronavirus, la guerra tecnológica y comercial, a la oposición de Estados Unidos a la nueva ley de seguridad para Hong Kong o por la situación de los derechos humanos de las minorías musulmanas en la región noroccidental china de Xinjiang.

Un deterioro que la prensa oficial china se encargó de comentar ayer lunes profusamente con llamamientos a que las empresas se preparen para un empeoramiento de las relaciones o incluso a incrementar el arsenal nuclear del gigante asiático.

El influyente director del diario oficial Global Times, Hu Xijin, instaba en Weibo a fabricar nuevos misiles nucleares argumentando que el país “afronta desafíos de seguridad sin precedentes por parte de Estados Unidos”. Y un editorial del mismo diario instaba al mundo a no “dejarse secuestrar por los dementes dirigentes políticos estadounidenses” que “empujan las relaciones con China hacia una nueva guerra fría”.

Por su parte, la agencia de noticias estatal Xinhua daba cuenta de un encuentro internacional el domingo en el que expertos chinos y de otros países advertían de que las relaciones afrontarán un “peligro extremo” en los próximos tres meses hasta las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre.

“La administración Trump lanzará probablemente más agresiones para forzar a China a responder”, afirmaba Xinhua citando a varios de estos analistas, ya que “pretenderá distraer la presión interna por su gestión del coronavirus y otros problemas del país” y azuzar el “enemigo exterior” para incrementar sus posibilidades de reelección.

Una opinión, en la que coinciden los expertos consultados por EFE, especialmente tras el discurso del pasado viernes del secretario de Estado, Mike Pompeo, en la Biblioteca Richard Nixon en Los Ángeles.

Pompeo empleó la retórica de la guerra fría y habló de China como una amenaza existencial para la economía, la libertad y la democracia en el mundo, al tiempo que instó a crear una alianza occidental para plantar cara al régimen de Pekín.

“Si leemos el discurso de Pompeo está claro que no hay vuelta atrás. Estados Unidos se enfila claramente a una confrontación con China”, considera el profesor español Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China. A su juicio, es “previsible que en los próximos meses la tensión vaya en aumento o incluso que se produzca algún episodio de cierta gravedad”.

En este sentido, cita la reciente decisión de China de situar al cuerpo de guardacostas bajo el control directo de la Comisión Militar Central, lo que indica que Pekín considera que se puede producir algún tipo de conflicto en el Mar del Sur de China.

Donald Trump y Xi Jinping en la cumbre del G20 en Osaka. Foto: Reuters
Donald Trump y Xi Jinping en la cumbre del G20 en Osaka. Foto: Reuters

“No quiero decir que pueda haber una guerra, ni mucho menos, pero sí un episodio de tensión que permita a Trump demostrar su firmeza frente a China”, dice y prevé, en cualquier caso, que los próximos meses “van a ser muy complicados”.

Ríos considera que incluso si Joe Biden se impone a Trump en noviembre, “nada volverá a ser igual que antes” ya que “estas diferencias estratégicas no tienen vuelta atrás”, aunque reconoce que el equipo del demócrata “apuesta claramente por reducir la tensión con China e incluso por reforzar la cooperación en algunos ámbitos de interés global”.

“El diálogo no condujo al cambio”, dice Mike Pompeo

La decisión histórica de Richard Nixon en la década de 1970 de normalizar las relaciones de Estados Unidos con la China comunista podría ser el germen de la crisis actual, la más grave hasta el momento entre los dos países. Así lo sugiere el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien dio cuenta el jueves del fracaso de esta apertura durante un discurso dedicado al expresidente republicano. “El diálogo no condujo al cambio que el presidente Nixon esperaba provocar en China”, dijo Pompeo, que abogó por poner fin al “viejo paradigma de la relación ciega con China”. El análisis de Pompeó fue aplaudido por algunos analistas y criticado por otros.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados