La reforma laboral impulsada por el presidente argentino, Javier Milei, fue aprobada en el Senado en la madrugada de ayer jueves y queda en manos de la Cámara baja, tras una jornada de protestas en Buenos Aires que terminó con violentos cruces entre policías y manifestantes.
Con 42 votos a favor y 30 en contra, la polémica reforma será debatida en los próximos días por los diputados, quienes pueden todavía revisar su texto.
“Histórico”, festejó Milei en X. El proyecto de ley reduce indemnizaciones, facilita el despido, limita el derecho a huelga, permite pagos en especie y habilita al empleador a exigir el fraccionamiento de las vacaciones, entre otras propuestas que la Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera del país, considera “regresivas”.
Mientras se debatía el proyecto en el recinto, miles de personas se manifestaron en la plaza lindante con el Congreso. Representantes de organizaciones sociales, partidos políticos y sindicatos protestaron con carteles como “frenemos la reforma laboral de Milei”. Algunas personas lanzaron piedras y bombas molotov contra policías antidisturbios que acordonaban el Congreso, que reprimieron con gases, camiones hidrantes y balas de goma.
Algunos individuos rompieron veredas y lanzaron piedras contra los policías, y al menos cuatro contenedores de basura fueron incendiados en las inmediaciones. Decenas de efectivos avanzaron a pie o en moto para expulsar a los manifestantes de la plaza, y detuvieron a más de 35 personas, según datos oficiales.
La ley “no va a generar empleo, no va a generar inversión mientras se mantenga el plan económico”, dijo en el cierre del debate el senador opositor José Mayans, quien consideró que el espíritu de la reforma es “violatorio” y “regresivo”.
Por su parte, la senadora Patricia Bullrich, principal defensora de la ley, dijo que la ley busca “simplificar” la vida laboral del país y que las nuevas generaciones puedan “vivir con dignidad y con futuro”. AFP