Las autoridades de Guatemala declararon este martes alerta roja de máxima peligrosidad en las zonas afectadas por la erupción del Volcán de Fuego, a 35 km de la capital del país.
El volcán más activo de Centroamérica entró en fase eruptiva el lunes por la mañana y en la noche aumentó su intensidad con la expulsión de lava y grandes columnas de gases y ceniza.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) declaró el estado de emergencia para los departamentos de Sacatepéquez, Chimaltenango y Escuintla, regiones donde viven 1,6 millones de personas. Sin embargo, la caída de ceniza solo afecta por ahora a unos cinco municipios.
"El volcán no avisa"
No se han registrado víctimas al momento, pero las explosiones obligaron a evacuar a al menos 500 personas de las aldeas El Porvenir y Las Lajitas y trasladarlas en ómnibus a salones comunales. Muchos salieron de sus viviendas con solo un puñado de ropa y alimentos.
La secretaria ejecutiva de Conred, Claudinne Ogaldes, pidió a las familias que crean estar en riesgo trasladarse voluntariamente a los albergues instalados en la zona.
"Ya nos acostumbramos a tener el volcán siempre activo, pero ahora sí fue demasiado", declaró a la AFP Sonia Vásquez, de 50 años, habitante de El Provenir, quien pasó la noche en el salón de su zona.
"Si hubiera posibilidades de cambiar de casa pues estaría mejor, porque está uno con ese miedo de que como el volcán no avisa; en el rato menos pensado empieza a hacer erupción", dijo en el albergue de Alotenango Lidia Ortiz, de 40 años.
Temor por la erupción de 2018
Según el Instituto de Vulcanología, durante las últimas 24 horas se registraron 34 sismos en Guatemala, la mayoría de ellos con epicentro en el océano Pacífico, así como en sectores cercanos a las costas de Escuintla.
Explicaron que el lunes se generó una fuente de lava de 200 a 300 metros de altura sobre el cráter y que la columna de ceniza superó los 7.000 metros con un desplazamiento de hasta 130 km hacia el oeste, a la vez que reiteraron que persiste el peligro de deslaves de material ardiente en los flancos sur del volcán.
La actividad del volcán bajó de intensidad este martes, pero los pobladores recuerdan la fuerte erupción del 3 de junio de 2018, que arrasó una comunidad y dejó 215 muertos y una cifra similar de desaparecidos.
Las autoridades recomendaron que se tomen "precauciones con el tráfico aéreo", pero hasta ahora no se ve afectado el aeropuerto internacional en Ciudad de Guatemala.
AFP