Israel deportó ayer domingo a dos activistas extranjeros, un español y un brasileño, detenidos cuando intentaban llegar a la Franja de Gaza con una flotilla humanitaria. El brasileño Thiago Ávila y Saif Abu Keshek, de origen palestino y nacionalidad española, se encontraban entre los decenas de activistas a bordo de una flotilla interceptada por el ejército israelí el 30 de abril en aguas internacionales, frente a las costas de Grecia. Ambos fueron detenidos por las fuerzas israelíes y trasladados a Israel para ser interrogados, mientras que el resto fueron llevados a la isla griega de Creta y puestos en libertad.
La esposa de Ávila confirmó que el activista está en El Cairo y declaró en un breve mensaje que “están muy aliviados” y “ansiosos” de verlo nuevamente, y que cree que volverá a Brasil hoy lunes. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares había indicado en X que Abu Keshek “se reunirá con su familia y seres queridos en las próximas horas”.
Por su parte, Keshek llegó ayer por la tarde al aeropuerto de Barcelona, ciudad donde reside, donde fue recibido por decenas de activistas. “Hoy estoy llegando a Barcelona para preparar mi maleta y en unos días volver a juntarme con mis compañeros”, dijo Keshek.
Más temprano, el Ministerio de Exteriores de Israel declaró en X que una vez concluida la investigación, los dos activistas fueron deportados de Israel. La Cancillería no mencionó las acusaciones de “pertenencia a una organización terrorista”, que llevaron a los dos hombres a pasar más de una semana en prisión.
La flotilla, que inicialmente estaba formada por unas 50 embarcaciones, había zarpado de Francia, España e Italia con el objetivo de entregar ayuda humanitaria al territorio palestino, pero Israel lo detuvo por motivos de seguridad y de investigación a su tripulación. Israel controla todos los puntos de entrada a Gaza, que permanece bajo bloqueo desde 2007 y con poco acceso a ayuda humanitaria internacional.
AFP