El presidente Yamandú Orsi ratificó ayer domingo en una breve declaración la postura uruguaya respecto a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela: su gobierno se aferra al principio de no intervención, promueve la solución pacífica de las controversias entre los Estados y se suma al rechazo de un grupo de países con gobiernos “progresistas” a las acciones bélicas de la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
Orsi -que regresó antes de lo previsto de sus vacaciones en Brasil- convocó a las 9:00 a sus ministros, a la vicepresidente Carolina Cosse, al secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, al prosecretario Jorge Díaz y al director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Rodrigo Arim. El encuentro se realizó en la residencia de Suárez y Reyes y se analizó la situación en Venezuela durante más de tres horas.
El presidente luego dio una declaración de tres minutos en la sala de prensa. No recibió preguntas.
Orsi dijo que Uruguay mantiene una posición histórica que se remonta al año 1965, cuando el país era miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En ese momento, ante la invasión estadounidense a la República Dominicana, el gobierno blanco defendió -recordó ayer el presidente- la no intervención de un estado en los asuntos de otro, la solución pacífica de las controversias, la igualdad soberana y la defensa del derecho internacional.
La igualdad soberana entre los Estados, consideró Orsi, “es la única forma de mantener los equilibrios y que las superpotencias no sean las que avasallan a las demás”. Y la defensa del derecho internacional es fundamental para que “los países todos estén en una situación de igualdad a la hora de definir asuntos de carácter internacional”, añadió.
"Progresista"
Orsi informó también que Uruguay adhiere a una declaración de cuatro puntos que emitieron este domingo países con gobiernos “progresistas”: Brasil, Chile, Colombia, México y España. El tema fue analizado en una llamada telefónica que le hizo el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, a Orsi, según supo El País.
Uruguay, dijo el presidente, impulsará con esos países que ese documento se utilice como base de discusión en ámbitos como la Organización de Estados Americanos y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) cuando se aborde la situación en Venezuela.
El comunicado señala que los países firmantes expresan su “profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela, las cuales contravienen principios fundamentales del derecho internacional, en particular la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”.
“Reiteramos que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional”, agrega el documento.
En la declaración, los Estados que la suscriben ratifican que América Latina y el Caribe son una zona de paz y piden a ONU que, con sus buenos oficios, procure la desescalada de las tensiones. El último punto deja entrever suspicacia respecto a los motivos reales de la intervención estadounidense”.
“Manifestamos nuestra preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos, lo que resulta incompatible con el derecho internacional y amenaza la estabilidad política, económica y social de la región”, se añade.
Da Silva cree en plan de Trump
El senador nacionalista Sebastián Da Silva tiene confianza total en cómo se viene desarrollando la intervención estadounidense. “Veo con mucha alegría y regocijo la caída del malnacido de Maduro. Que nadie piense que esto es una monedita al aire. Hay un plan en el que yo confío y confío en Marco Rubio (secretario de Estado estadounidense). Trump hizo lo que había que hacer y va a seguir haciendo lo que hay que hacer. No lo subestimo”, sentenció. De todas formas, consideró “una utopía” que en las actuales circunstancias pueda asumir González Urrutia la presidencia venezolana. Para el senador colorado Andrés Ojeda “recién pasaron 24 horas y es prematuro hablar” de lo que pasará. “Lo que sí es un error es que el gobierno uruguayo no hace una sola mención a la caída de una dictadura terrible”, dijo a El País. No quiso valorar si la intervención militar de EE.UU era lo deseable. “Ya ocurrió. Es un hecho consumado”, consideró.
La visión opositora
La coalición no tiene fisuras en su rechazo al régimen de Venezuela y en estas horas sus integrantes mantienen contactos para que haya armonía en los pronunciamientos al respecto. Conversan en forma permanente pero hay matices a la hora de evaluar cómo se presenta la situación en el país caribeño.
El senador blanco Javier García dijo a El País que “la autodeterminación del pueblo venezolano se llama Edmundo González Urrutia y María Corina Machado”. “Todo lo que está en el régimen chavista está infiltrado por el narco, la corrupción y la violación de los Derechos Humanos. Con ellos nada. El chavismo y Maduro son el peor pasado”, aseguró.
Al mismo tiempo, fustigó al gobierno uruguayo porque, entiende, “está haciendo seguidismo de un club ideológico que hizo un silencio cómplice cuando Maduro desconoció el resultado electoral hace un año”. “Callaron y miraron para el costado cuando la ONU informó de las atrocidades que la dictadura venezolana hacía en las cárceles y cuarteles con los opositores”, sostuvo.
Pablo Mieres, presidente del Partido Independiente, comentó a El País que “está claro que la dictadura de Maduro había llegado a un nivel de corrupción y violación de los derechos humanos que era inaguantable”, y que el gobierno uruguayo actuó con “falta de lucidez” al insistir en un diálogo que “no dio resultados positivos” tras “no sé cuántos intentos”.
A su juicio, el gobierno adoptó en sus pronunciamiento recientes una postura “sesgada” dado “que no dice una palabra sobre la violación de los derechos humanos del régimen”, decisión que atribuye a que “está atado vergonzosamente al chavismo”.
De todas formas, Mieres marcó su preocupación por los dichos “lamentables y rechazables” de Trump sobre los dirigentes opositores Edmundo González Urrutia (que reivindica el triunfo en las elecciones de 2024) y la premio Nóbel de la Paz, Corina Machado. También marcó su preocupación porque se negocie con jerarcas del régimen venezolano.
“Trump no es un gobernante que valore particularmente los procedimientos democráticos. Acá tiene que caer el régimen de Maduro. Hay figuras clave como Diosdado Cabello, Vladimir Padrino, Delcy Rodríguez que siguen estando y generan incertidumbre. Podríamos estar en presencia de un fracaso y la continuidad de una dictadura”, advirtió.
Maduro, que era presidente de Venezuela desde 2013 cuando murió su antecesor, Hugo Chávez, está detenido en Nueva York.
El intento fallido y la sesión del miércoles
El Frente Amplio intentó levantar el receso parlamentario -que rige desde el 15 de diciembre hasta el 1° de marzo- en el Senado para que hubiera sesión extraordinaria hoy lunes con el objetivo de discutir y votar una declaración sobre el ataque de Estados Unidos a Venezuela. Pero no lo logró porque -hubiese necesitado más de sus 17 votos para tratar un tema como grave y urgente- no tuvo el apoyo del Partido Nacional y del Partido Colorado.
La decisión, explicaron desde la oposición a El País, se debe a que ya se había acordado tratar el tema en la sesión del miércoles de la comisión permanente. La convocatoria se realizó en primera instancia para la concurrencia del ministro de Economía Gabriel Oddone y la ministra de Salud, Cristina Lustemberg.
El senador colorado Robert Silva indicó a El País que “manifestamos (al Frente Amplio) que funciona la comisión permanente y que, en principio, entendíamos que no ameritaba levantar el receso”. Por su parte, el senador blanco Javier García explicó que no estaban “dispuestos a dar los votos para una sesión donde el Frente Amplio quiere sacar una declaración de apoyo a Maduro”. Y, al igual que Silva, apuntó que el debate “corresponde” a la comisión permanente citada para el miércoles.
La bancada del Senado del Frente Amplio ya manejaba una posible declaración sobre la situación que atraviesa Venezuela. En este documento al que accedió El País se rechaza la “intervención militar de Estados Unidos en Venezuela”, y se “reafirma el carácter de América Latina y el Caribe como una zona de paz y libre de armas nucleares”.
También se “exhorta al cese de las intervenciones militares y políticas” en América Latina, y se “insta a la comunidad internacional a garantizar que el pueblo venezolano pueda ejercer su voluntad libre y soberana, sin injerencia extranjera”.
Además, se indica que los bombardeos y la captura de Maduro junto a su esposa Cilia Flores “representan una grave escalada en la crisis internacional y tienen un impacto directo sobre la paz, la estabilidad y la seguridad en la región”.