El operativo sin precedentes para salvar a la ballena jorobada bautizada como Timmy, que mantuvo en vilo a Alemania durante casi dos meses, parece haber alcanzado un desenlace sombrío. Según las últimas valoraciones del Museo Oceanográfico Alemán, el ejemplar de 12 toneladas, que había sido trasladado hacia el Mar del Norte en una compleja maniobra financiada por privados, podría haber fallecido poco después de su liberación.
A pesar de los esfuerzos logísticos que incluyeron una barcaza diseñada como "piscina flotante" y la inversión de dos empresarios millonarios, los expertos advierten que el estado de salud del animal era crítico antes de iniciar el traslado.
La baja salinidad del Mar Báltico y una serie de infecciones cutáneas habrían debilitado irreversiblemente a la jubarte, que originalmente se desvió de su ruta persiguiendo cardúmenes de arenque hacia aguas poco profundas cerca de la isla de Poel.
El informe del Museo Oceanográfico Alemán
Los especialistas del museo indicaron que, tras el seguimiento del operativo, no se han detectado señales de actividad compatibles con un ejemplar sano en el área de liberación.
Las autoridades científicas ya habían manifestado su escepticismo sobre las posibilidades de supervivencia de Timmy, calificándolo como un "paciente gravemente enfermo".
El traslado, que fue visto por miles como un milagro técnico, es ahora cuestionado por organizaciones ambientalistas que sugieren que solo prolongó la agonía del cetáceo.
La operación cobró relevancia internacional no solo por la magnitud del animal, sino por el financiamiento de Walter Gunz, cofundador de MediaMarkt, y la empresaria Karin Walter-Mommert. Ambos decidieron intervenir cuando las autoridades locales habían descartado nuevos intentos de rescate debido a los fracasos previos.
Aunque el animal logró ingresar por sus propios medios a la estructura de transporte el pasado 28 de abril, el esfuerzo físico de la travesía parece haber sido superior a su capacidad de recuperación.
Con información de OGlobo/GDA