En diálogo con El País, Alberto Leira, presidente de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU) repasa el pasado, analiza el presente y proyecta el futuro de Montevideo. Además, plantea que la arquitectura debería tener más importancia “en los puestos de decisión”.
-La SAU va a asesorar y a trabajar en los concursos para el proyecto del entorno del Palacio Legislativo. ¿Cómo vieron lo que presentó Carolina Cosse?
-Veo que el sistema político no se está beneficiando a sí mismo y haciendo obras para su mejor confort dentro del palacio. Por un lado hay un edificio con una serie de servicios, como un CAIF, que da lugar a un montón de niños que hoy por hoy están en lista de espera. También hay una adecuación del entorno generando una peatonal que vaya desde la Facultad de Química y Medicina hacia el palacio. Hoy en nuestra ciudad tenemos un tironeo entre lo que es el auto y el peatón, que generalmente lo gana el auto. Está bueno que estemos dando mejores espacios para que disfrute la gente.
-Tanto desde la oposición, como el propio ministro de Economía, Gabriel Oddone, dijeron que no harían el proyecto porque hay otras prioridades más urgentes. ¿Por qué se debería hacer?
-Las mejoras que se dan en la ciudad son mejoras para la sociedad en su conjunto. No es plata que estamos malgastando. Sobre los recursos del Palacio Legislativo, según información que se dio en conferencia de prensa, se generó (NdR: para el centenario del edificio) primero una reserva de dinero, que viene votada por todos los partidos, que estaba arriba de los US$ 40 millones. El palacio mismo decidió devolver US$ 30 millones. Quedó un remanente. Veo adecuado el destino.
-Este proyecto recordó otra obra muy asociada a Cosse: el Antel Arena. A más de siete años de su inauguración, ¿potenció la zona de Villa Española?
-Creo que sí. Hay determinadas operaciones urbanísticas que mejoran zonas enteras. Tenemos varios ejemplos. El Antel Arena fue una operación exitosa urbanísticamente. También el Mercado Agrícola. Era una zona roja y se generó esa restauración. Después vinieron viviendas en lo que era la fábrica de alpargatas y la zona mejoró notoriamente. También destaco la intervención en Ciudad Vieja de la Corporación Andina de Fomento (CAF).
- ¿Cómo ve Ciudad Vieja?
-Veo algunas señales positivas. Por ejemplo, es uno de los barrios que ha mejorado en cantidad de población (NdR: pasó de 12.555 habitantes en el Censo de 2011 a 13.353 en la última ponderación del de 2023). Yo trabajo en Ciudad Vieja desde fines de 1984 y contrario a lo que piensa la gente, siento que siempre fue mejorando desde aquella época. Las mejoras son constantes, pero lentas, porque en Uruguay somos bastante lentos.
-Ya señaló qué se hizo bien urbanísticamente en los últimos años. ¿Qué se hizo mal en los últimos años?
-Hay grandes olvidados. Por ejemplo, la Estación Central de AFE. Después, atrás del Banco República, un edificio donde está la Atarazana. Fue apostadero naval, hospital marítimo y es la construcción más vieja que tenemos en la ciudad. Está consolidada, pero sin función y abandonada. Tuvimos una conversación con el presidente del Banco República, Álvaro García, y esperamos que se retome este tema y se busque una solución. Otro edificio que también está en estado de abandono es el Hotel Nacional de Emilio Reus. Está en la zona que se llama el Guruyú. Ahí está también abandonado el Club Neptuno. Hay noticias auspiciosas para la Escuela de Enfermería, que es un edificio también sin uso.
-Además de los “grandes olvidados” en el mantenimiento, ¿le parece que en un momento la ciudad dejó de hacer grandes obras?
-En un momento los uruguayos perdimos el empuje que había de ser un “gran país” y nos quedamos en el “no se puede” y en el tema del “paisito”. Sin embargo, ejemplos recientes de algunos planes dan ejemplos positivos, como el Plan Ceibal o la oposición al tema del tabaco. Tenemos que recuperar esa posibilidad de soñar. Después la propia realidad nos bajará las cosas que no podamos. En lo arquitectónico, tenemos carencias de reconocer la riqueza de nuestras propias edificaciones. Tener en buenas condiciones lo que tenemos y protegerlo. También se discute muchísimo cada tema. Con lo del Palacio Legislativo pasa eso. Es difícil avanzar si no empezamos a elevar un poco la mira, primero desde el sistema político.
El “exceso” de estadios de fútbol en Montevideo
El presidente de la Sociedad de Arquitectos suele decir que Montevideo tiene un “exceso de estadios”. Teniendo en cuenta que muchos están en predios públicos, pide que la intendencia haga una gestión más eficiente de los espacios verdes. “Hay muchas instalaciones deportivas que son propiedad del gobierno departamental. ¿Qué uso se les da? Lo mismo con el Club de Golf”, plantea respecto al predio de casi 40 hectáreas en Parque Rodó que hace más de un siglo que se le cede a la institución de golf.
Leira entiende que las áreas verdes de la capital se han ido “deprimiendo” por el establecimiento de distintos edificios, como gimnasios, centros educativos y cooperativas. “Le saco áreas al Parque Rivera, al Parque Rodó o al Prado y voy perdiendo esa prefiguración que había a principios del siglo XX de áreas verdes”, dice. Respecto a los estadios de fútbol, cuestiona que cada equipo deba tener el suyo propio y recuerda que en la ciudad italiana de Milán, los dos clubes, el Inter y el Milan, comparten el mismo. “Es una gestión de una infraestructura de manera eficiente. En Uruguay, parece que cada cancha tiene que ser propiedad de un cuadro. Y después ves y hay 20 hinchas”, señala.
El profesional cuestiona además cómo están diseñados los estadios. Dice que cuando se hizo el Estadio Centenario, los autores del proyecto Juan Scasso y José Domato, buscaron que tuviera “una relación con el entorno”.
“Pero el resto de los estadios están pensados como algo cerrado. Sería deseable pensar las instalaciones en relación al resto de los habitantes”, propone el arquitecto.
-La reforma del transporte metropolitano propone obras a una escala que no se veía desde hace mucho tiempo. La SAU salió a cuestionarla. ¿Por qué?
-Vemos bien que el gobierno haya puesto el tema sobre la mesa. Nosotros reclamábamos la participación ciudadana. Pero creo que va bien rumbeado. Las dudas son de distintos actores dentro de la propia SAU, con los tiempos de viaje, por ejemplo. También sobre las obras que van a tener impacto en la ciudad. Para algunas áreas estaría buenísimo que hubiera concursos públicos y que pudiéramos estar las arquitectas y los arquitectos junto a equipos de trabajo multidisciplinarios, viendo a ver cómo se solucionan algunas áreas de la ciudad porque van a ser obras muy importantes que pueden configurar la Montevideo del futuro.
-¿Para qué obras?
-Va a haber impactos grandes donde hay nodos o donde se hacen pasos a desnivel. Había dos sobre 8 de Octubre, tres sobre Avenida Italia, un gran nudo en Tres Cruces. En alguno de estos lugares estaría bueno hacer concursos, capaz que no es en todos. Se lo transmitimos a la ministra de Transporte (Lucía Etcheverry) y también lo hablamos con el intendente de Montevideo (Mario Bergara).
-¿Deberían haber más urbanistas en roles importantes de la gestión pública?
-Sí, me parece que estamos capacitados para aportar muchísimo y para prefigurar cómo tiene que ser ese lugar donde vivir. Somos los que armamos la escenografía. Evidentemente que no solos, sino en conjunto con un montón de profesiones. Pero hoy no hay arquitectos en el legislativo. Hay en algunos puestos de los gobiernos departamentales, pero a veces otras profesiones son las que están mirando qué tipos de obras hay que hacer. Falta la mirada del profesional arquitecto, esa mirada urbanística. Caemos en que las obras que se hacen son obras de mantenimiento, obras de pavimentación. No necesariamente se está mirando cómo el ciudadano va a vivir en esa área. Sin despreciar a ninguna profesión porque todas son necesarias, pero creo que la arquitectura debería tener un lugar más importante en los puestos de decisión.
“En 18 de Julio hoy tenemos una barrera visual continua”
-Entre las críticas de los arquitectos a la reforma del transporte, se apuntó a la elección de BRT sobre tranvías y a la solución pensada para 18 de Julio. ¿Cuál es su visión?
-En lo del tipo de vehículo hay números muy claros, según nos presentó el equipo asesor de la ministra Etcheverry, que decían que la mejor solución económicamente era la de los buses de alta velocidad. El tranvía a largo plazo inclusive era más caro. Sobre 18 de Julio, cuando hace años se dio la discusión de la Peatonal Sarandí, los comerciantes de la zona dijeron “se me funde el negocio”. Los ómnibus empezaron a circular por las paralelas y ¿qué pasó? Los comerciantes quedaron locos de la vida. Entonces, si saco el transporte público del eje 18 de julio, ¿se va a morir 18 de julio? Yo creo que no. Me parece muy positivo ganar espacio para los peatones. Hoy tenemos una barrera visual continua y móvil de vereda a vereda. No sé con la solución de los BRT a nivel… No sé si no tenían que ir por una calle paralela como se hizo en Ciudad Vieja.
- ¿Le parece que los BRT no deberían ir por la avenida?
-Es una opinión personal, pero creo que no. 18 de Julio se merece vivirla como espacio completo y no como algo parcial que está cortado a la mitad.
- La FADU participó en la propuesta del Cinve que es en la que se está basando el gobierno. ¿Quedó atada de manos para la discusión?
-Que la Facultad de Arquitectura haya trabajado asociada a una de las soluciones la dejó en alguna medida atada. De todas maneras, hizo un estudio muy serio. Y cuando uno estudia mucho un tema y llega a una solución, después es difícil aceptar que te la critiquen. Sobre todo cuando te la critica gente que no sabe mucho sobre el tema.