Desde enero de 2024, las cantinas de los centros educativos no pueden vender ni publicitar productos con los octógonos que indican exceso de sodio, azúcares, grasas y grasas saturadas. La medida tiene como fundamento el combate al sobrepeso y la obesidad infantil, y promover una alimentación saludable en lugares que concentran niños y adolescentes. Sin embargo, había liceos, locales de UTU y colegios privados que no cumplían con la normativa ya estando en 2025, según un relevamiento del Ministerio de Salud Pública (MSP) al que accedió El País.
En Uruguay existe una ley que se promulgó en 2013 sobre la alimentación en los centros educativos. Lo que busca es proteger la salud de los más chicos. El objetivo -se explica en el informe de fiscalización del MSP- es promover hábitos saludables “priorizando los alimentos naturales o con un mínimo grado de procesamiento y de adecuada calidad nutricional”.
En 2022, se sumó la prohibición de venta y promoción de comida y bebida que no están incluidas en un listado específico que hace el ministerio, medida que entró en vigencia en 2024.
En ese contexto, el MSP inspeccionó 232 centros educativos durante 2025 para mirar varias cosas: la disponibilidad de alimentos recomendados, la venta y promoción de productos con octógonos, la oferta de comida para celíacos y diabéticos, y el acceso al agua potable, que es del 100%.
Exceso
Aunque hubo una disminución en la cantidad de instituciones que tienen alimentos con octógonos, en comparación a 2024, persistía el año pasado un porcentaje de centros educativos que no cumplía con la normativa. No obstante, se destaca que en el sector público, a nivel Inicial y Primaria, ninguno de los locales relevados tenía productos con advertencia de “exceso”, lo que no había sucedido el año anterior, cuando habían incumplido el 33% en Montevideo y 8% en el interior.
Pero ese panorama de 0% no se repitió en liceos públicos, ni en locales de UTU, donde sí se encontraron el año pasado cantinas con productos prohibidos de ser comercializados. Pasó en el 30,3% de los locales relevados en Montevideo y en el 47,62% de los del resto del país.
En la educación privada, a diferencia de la pública, sí se descubrió comercialización de comida con “exceso” en Inicial y Primaria, aunque había escenarios distintos en la capital y el interior.
En Montevideo, el 20,69% de los centros de Inicial y Primaria privados tenían productos no recomendados, a un nivel similar al de Secundaria, donde se registró el 18,64%. En el resto del país, el incumplimiento fue aún mayor: 40% para los más chicos y 36,36% en los liceos
Promoción
Por otra parte, se relevó la promoción y publicidad de alimentos no recomendados, lo que estuvo, más que nada, vinculado a la exhibición para la venta. A nivel público en Inicial y Primaria, no se encontró nada en el relevamiento. Sin embargo, en el sector privado hubo incumplimiento: en el 4,81% de los locales en Montevideo y 11,76% en el interior del país.
A nivel público, en Secundaria y UTU no cumplían con la prohibición de promoción el 16% en la capital y 11% en el interior. En la educación privada, los porcentajes son similares: 9,68% y 16,67%, respectivamente.
El MSP entiende que estos registros sugieren una “adecuada implementación de las políticas que limitan la comunicación comercial de productos no saludables dentro de los centros, lo que indica un entorno alimentario más saludable y una mejora en la regulación de la oferta”.
Enfermedades
Otra parte del relevamiento se enfocó en la disponibilidad de alimentos para la celiaquía y diabetes. El MSP entiende que, aunque “hay presencia en varios centros, no alcanza niveles que garanticen una cobertura para estas necesidades específicas”.
Un dato que llama la atención es que ningún local de Inicial o Primaria del sector público en Montevideo tenía productos para niños celíacos. No sucedió lo mismo en el interior de país, que sí los tenían el 50% de los centros relevados. Por otra parte, en Secundaria y UTU, más de la mitad no tenía comida disponible.
En la enseñanza privada, en Inicial y Primaria menos de la mitad de los centros tenía alimentos para jóvenes con esta enfermedad. En Secundaria, en cambio, los porcentajes fueron: 54,24% en la capital del país y 45,45% en el interior.
En cambio, si se analizan los alimentos para los diabéticos en los centros que concurrían estudiantes con esta enfermedad, solo el 7,14% de los locales de Inicial y Primaria de Montevideo tenían alimentos a los que ellos pudieran acceder. Pero ese número aumenta a 50% cuando se mira el interior del país.
Al cierre del informe, el MSP consideró que la “fiscalización de la ley evidencia un impacto positivo, al promover una mayor conciencia sobre la relevancia de los hábitos alimentarios en la salud de niños y adolescentes, por lo tanto las medidas de regulación de oferta implementadas deberían mantenerse en el tiempo”.