EL AVANCE DE LA PANDEMIA

Marcha de la Diversidad y positivo de COVID-19 en el fútbol reinstalan temor por nuevos brotes

En la previa de las elecciones departamentales hubo debate por el límite de los derechos y el uso de la “libertad responsable”.

Como cada último viernes de setiembre, hubo marcha de la diversidad. Esta vez por avenida Libertador y asistió una multitud. Foto: Estefanía Leal
Como cada último viernes de setiembre, hubo marcha de la diversidad. Esta vez por avenida Libertador y asistió una multitud. Foto: Estefanía Leal

La veda electoral del sábado sirvió para la reflexión, y no necesariamente política. Porque el caso del primer infectado del COVID-19 en el fútbol uruguayo -en un país que a veces hace de él una religión- y la concentración de decenas de miles que sin tapabocas marcharon el viernes por la diversidad transformaron un día lluvioso en un caluroso debate: ¿Cuál es el límite de los derechos? ¿Cabe todo en la “libertad responsable”?

Hasta el propio ministro de Salud, Daniel Salinas, se animó a la reflexión: “¿Vio cuando uno se siente predicando en el desierto? Así me siento hoy”. El jerarca usó su cuenta de Twitter para decir: “El respeto a la elección en cómo queremos sentir, ser o expresarnos en toda la amplitud de la acepción es incuestionable. La violación de las recomendaciones sanitarias realizadas por los propios organizadores y que no mereció reparos, es otra cosa diferente. El derecho a la salud es también un derecho de [email protected]”.

El viernes en la noche se realizó en el Centro de Montevideo la Marcha de la Diversidad. Esta vez, ante la emergencia sanitaria, los organizadores cambiaron el recorrido -para una avenida más ancha como Libertador- advirtieron por los parlantes que se mantuviera la distancia y ofrecieron miles de tapabocas para los descuidados. Pero las imágenes mostraron a decenas de miles sin el más mínimo resguardo.

La Marcha de la Diversidad que es “por esencia una marcha política” -dejó en claro uno de los organizadores, Gastón Duffour, ante las críticas del lema “orgullo es luchar”- fue atrayendo en los últimos años a un público joven, veinteañero, deseoso de bailar al ritmo de la música que selecciona la DJ Paola Dalto.

Según el último sondeo de la consultora Radar, cuyo campo se realizó la segunda semana de setiembre, la población más joven es la que menos dejó de reunirse con amigos o conocidos (solo el 29% redujo la frecuencia frente al 48% de los más adultos), es la que más saluda con besos y abrazos (solo un tercio no lo hace, frente a más de dos tercios de los más veteranos), y es la que menos mantiene distancia cuando sale de su casa (42% frente al 67% entre los mayores de 60 años).

El ministro de Salud es consciente de ello. Lo sabe porque es padre de cuatro varones jóvenes y conoce el concepto de “transgresión”. Pero dijo a El País que “a siete meses de iniciado el baile (la pandemia local) nadie desconoce las medidas preventivas” y que es necesario “ver el bosque” entero.

En ese sentido, el filósofo Javier Mazza analizó que lo ocurrido en la Marcha de la Diversidad “podría ser una mezcla de la juventud un poco despreocupada y, sobre todo, un afloje colectivo cuyas consecuencias recién se sabrán, si es que se sabrán, en 15 días”.

Marcha de la Diversidad 2020. Foto: Estefanía Leal.
Marcha de la Diversidad 2020. Foto: Estefanía Leal.

Karina Rando, directora de Coordinación de Salud Pública fue más dura: “¿Cómo se sentirán quienes han resignado reunirse con seres queridos priorizando la Salud del Pueblo Uruguayo? (sic) Si alguien en la celebración era positivo, habrá que evaluar las consecuencias en las próximas semanas. ¿Dónde quedó la solidaridad?”.

El riesgo de exposición al virus es “alto” cuando hay aglomeración de personas sin mascarilla, cantando o gritando. Incluso es alto si es al aire libre y por tiempos breves, explicó el infectólogo Julio Medina.

Pero las críticas sanitarias sobre la marcha, derivaron en una disputa política. Hubo quienes en las redes sociales acusaron al Sindicato Médico y al Frente Amplio por haber apoyado la manifestación. Del otro lado, hubo quienes criticaron al gobierno por una “doble moral” al haber autorizado la Expo Prado, con 15.000 visitantes diarios, y, a la vez, quejarse de la marcha “en reclamo de derechos”.

Mientras la discusión sobre la marcha iba escalando, en Uruguay se conoció ayer el primer caso de un infectado en el fútbol local. El jugador de Nacional Felipe Gedoz, quien se encuentra asintomático, dio positivo tras el regreso de su equipo de Venezuela. Eso llevó a que se suspendiera el partido entre los tricolores y Liverpool.

Felipe Gedoz trabajando en el Gran Parque Central. FOTO: Nacional.
Felipe Gedoz. Foto: Nacional.

El plantel de Nacional fue puesto en cuarentena, el compañero de habitación de Gedoz, Mathías Suárez, fue aislado y todos serán hisopados.

Ambos sucesos -la marcha y el positivo en el fútbol- se dieron a horas de las elecciones, el evento que moviliza más uruguayos desde la pandemia. Las dudas se instalaron y solo el tiempo dará las respuestas.

Nuevo foco en un culto religioso de Rivera

El Sistema Nacional de Emergencias reportó ayer 31 casos positivos nuevos del COVID-19. Se trata del mismo registro que el país había padecido el 9 de setiembre (cuando hubo un repunte de infectados) y una de las cifras más altas desde el comienzo de la pandemia (el pico había sido el 27 de marzo, con 38 positivos).

Eso eleva a 235 la cantidad de personas que cursan la enfermedad en Uruguay, distribuidas en ocho departamentos. Si bien más de la mitad de los contagiados son de Montevideo (17), el informe oficial evidencia seis nuevos infectados en Rivera, donde ayer se constató un nuevo foco: un pastor y dos fieles de un culto religioso se habrían contagiado del lado brasileño. Esto se suma a los brotes que ya enfrentaba el departamento -uno de ellos originado en otra iglesia- y que siguen generando transmisiones intrafamiliares.

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