PANDEMIA Y FALTA DE TRABAJO

Jornales Solidarios: un “parche” temporal pero efectivo para el problema del desempleo

Personas que quedaron entre las 15 mil sorteadas cuentan el impacto de este programa.

Obrero de UPM en Pueblo Centenario, Durazno. Foto: Fernando Ponzetto.
Las tareas y condiciones laborales son definidas por los gobiernos departamentales. Foto: Fernando Ponzetto.

Alejandra vive en Melo y normalmente hace limpiezas. Sin embargo, desde que empezó la pandemia, tanto ella como su esposo que es albañil, han visto el trabajo menguar. Alejandra pasó de tener cuatro casas constantes, a una que la llama esporádicamente. Con dos hijos adolescentes el día a día se les hacía más cuesta arriba, no se percibía ningún ingreso en su hogar, así que cuando se enteraron del programa Jornales Solidarios, Alejandra se anotó. Quedó entre los 15 mil sorteados.

Fueron más de 200 mil uruguayos los que se inscribieron en el programa que el gobierno nacional lanzó junto con las intendencias departamentales. La iniciativa surge como mecanismo para paliar la crisis del mercado laboral que trajo la pandemia por el coronavirus.

Motivación.

El valor más bajo de la tasa de empleo se registró en abril de 2020: 52,1%, 4,5 puntos porcentuales por debajo del mismo mes del año anterior, como efecto del cierre temporal de actividades económicas. Esta situación, que se vio bastante continuada a lo largo de la pandemia, terminó por afectar los ingresos en los hogares uruguayos y, además, desmotivó a buena parte de los que buscaban trabajo, según un análisis del Observatorio Socioeconómico y Comportamental (OSEC) en Jornales solidarios: reflexiones sobre cobertura territorial, criterios de asignación y expansión del programa.

“En diciembre del 2020, cerca de un sexto de la población inactiva que declaraba encontrarse disponible para trabajar, no estaba buscando empleo por haberlo intentado sin conseguirlo. Esta proporción aumentó de modo constante durante el año 2020, representando al 8,2% de los inactivos durante abril y alcanzando el 15,8% en diciembre”, se lee en el artículo, que fue publicado por la Red de Investigación en Ciencias Sociales para enfrentar las secuelas de la pandemia (Risep).

“Te frustrás, te amargás”, dice Nicolás a El País. Hace cuatro meses buscaba empleo incansablemente, pero sin suerte. Tiene 23 años, dos hijos pequeños y perdió su empleo anterior porque cerró el restaurante donde trabajaba. “La gastronomía es mi pasión de toda la vida”, cuenta. Desde entonces solo ha conseguido trabajos esporádicos y en negro.

Vio en el informativo lo de Jornales Solidarios, se anotó sin mucha esperanza y se quedó sin palabras cuando su hermana le avisó que estaba en la lista. Ahora espera, un poco más tranquilo, que lo llamen para ver dónde y cuándo comienza con sus tareas. “Voluntad y compromiso tengo; espero poder cumplir con lo que me asignen”.

¿Un parche?

La conversación sobre la suficiencia de este tipo de propuestas está dada no solo a nivel ciudadano y político, sino también académico.

Desde el OSEC creen en la importancia no solo de reforzar el programa, sino también de que los criterios de selección complementen dos factores importantes como son el territorio y la vulnerabilidad (ver recuadro). Asimismo, ven a este tipo de propuestas como un complemento importante a otras “acciones de mitigación del impacto social de la epidemia”.

Diego Recoba es escritor y vive en Flores. Es, también, una persona que subsiste mes a mes con alguna nota free lance, así como descargando camiones, trabajando en depósitos u otras changas. “La gente tiende a idealizar a los escritores, pero más allá de la pandemia, la venimos siempre remando”. El programa de jornales le permite tener, aunque sea por un tiempo, una entrada fija.

“Está bueno, mucho más de lo que la gente puede llegar a pensar, que los que estamos en una mala laboralmente podamos incluso conversar entre nosotros. Conocí a tres personas de distintas edades, distintas realidades, con las cuales nos unía un solo denominador que es la falta de trabajo o de trabajo fijo”. Y, lo que añade Diego, es que cambia mirarlo desde afuera, desde la idea, respecto a vivirlo. “Me parece que coincidimos todos en eso de que lo sabemos insuficiente, que no deja de ser un parche, pero es distinto estar en la mala y darse cuenta de que ese parche en este momento a nosotros nos salva”.

Condiciones del programa

Según las bases de la iniciativa Jornales Solidarios que se está llevando a cabo en todos los departamentos, el programa implica un máximo de 12 jornales al mes, entre junio y noviembre, con un sueldo nominal de 12.500 pesos. Incluye aportes al Banco de Previsión Social “como de actividad a los efectos jubilatorios y pensionarios”. Las condiciones son evaluadas según el lugar.

Territorios y población vulnerable

En el artículo Jornales solidarios: reflexiones sobre cobertura territorial, criterios de asignación y expansión del programa aparecen dos criterios necesarios a la hora de impartir políticas como los Jornales Solidarios: las vulnerabilidades y el territorio. El reparto aleatorio de los puestos de trabajo puede atentar contra esto.

Jimena Pandolfi, del OSEC, explicó a El País que en artículos como este lo que se busca es aportar insumos para diagnosticar el impacto de la pandemia en lo social, así como una evaluación a las políticas públicas que se desarrollan para paliar esto. En este caso, creen que al menos una de las observaciones que hacían sobre la distribución eficiente de los jornales solidarios se vio reflejada en la implementación del programa. Se trata de la distribución territorial, que contempló las diferencias sustanciales en cuanto a desempleo y tipo de desempleo que se daba en cada departamento. Respecto a las vulnerabilidades, las cuotas para personas afrodescendientes, trans y con discapacidad pueden contribuir, aunque son puntos a evaluar a futuro, con más información disponible, sostuvo Pandolfi.

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