El exministro de Economía, Isaac Alfie, cuestionó el documento surgido del Diálogo Social y advirtió sobre los “malos incentivos” que contiene la propuesta. Dijo que una jubilación universal a los 60 años es “inviable” y sostuvo que la única forma de reducir la pobreza y mejorar la distribución de la riqueza en Uruguay es con crecimiento económico. Asimismo, defendió el actual régimen de las AFAP frente a los cambios propuestos.
-¿Qué le quedó después de haber estudiado el documento del Diálogo Social?
-Lo primero que hice fue un disclaimer, porque faltan las leyes. Analizamos el documento que hasta ahora es lo que hay y tiene dos partes: la de transferencias que tiene cosas que entiendo son correctas y dos conjuntos que casi se superponen -aunque no del todo- que es previsión social y cuidados (la mayoría es gente en edad avanzada). Lo que está claro es que hay que tratarlos en su conjunto porque el costo se nos puede ir a los quintos infiernos, esa es la verdad.
-¿Qué entiende correcto?
-Introducir la parte de cuidados me parece está bien. El foco en unificar transferencias también. Hay programas tan chiquitos cuyo costo de administración es enorme y carecen de sentido.
-¿Se genera mayor eficiencia?
-En la gestión ni que hablar y también en la focalización porque cuando se te escapan no se te pueden escapar todos. Y, además, por pedacitos chiquitos es más fácil que se te cuelen.
-¿Cuelen?
-Los casos que no corresponden. Son muy chiquitos. Y pasa una cosa que es humana, pero es así. Al final si tú tienes algo que administrar que es muy chiquito en cualquier momento te van a decir: ‘che, acá no te preciso más’. Entonces termino buscando gente y la manera es que entre aunque no corresponda.
-¿Justifica la burocracia?
-Básicamente es así. De todas formas, esas son las partes que me parecen bien en general. Ahora, en lo concreto lo que uno ve es un compendio de buenas intenciones sin más nada. No están cuantificadas ni tampoco está el cómo. Y en el cómo van todos los incentivos que pueden resultar muy malos. De hecho, en algunas cuestiones se dice el qué, pero no el cómo. Y en esos casos hay incentivos que no corresponden.
-¿Por ejemplo?
-En el tema de (quitar) las condicionalidades. Las dos más importantes son salud y educación. Son las únicas que te ayudan y de hecho te sacan de la pobreza a mediano plazo. Adquirís capital humano, desarrollo. Hay una lista de acciones que pueden tener incentivos perversos que son mucho peor que el costo que uno puede calcular. Miremos lo que está pasando con los abusos de las licencias médicas en el sector público y en el privado. Habría que ponerle límites. En los casos que corresponde de más está decir que está bien intencionado, pero el problema es que si uno regula mal o se ponen incentivos incorrectos se termina en abuso y exceso de gasto.
-Habló sobre incentivos a la informalidad “que lo asustan” en el documento ¿A qué se refería?
-En la previsión social dar una prestación o transferencia solo en función de la residencia, sin nada más, es uno. Ya sabemos lo que pasa en Europa, por ejemplo. Lo que se dice del pilar 0 (prestación no contributiva) en la reforma previsional también tenemos un problema. No sé cómo se va a definir, pero no es lo mismo jubilarse a los 60 que a los 65. Y si el ingreso mínimo garantizado o el complemento solidario es el mismo voy por los 60 y después veo.
-¿Funcionan los incentivos para seguir trabajando y no optar por la jubilación anticipada?
-Internacionalmente se demostró que los incentivos para evitar la jubilación anticipada -o diferirla de manera voluntaria- no funcionan. La gente se jubila igual a la edad estatutaria o cuando tiene los años suficientes para hacerlo. Con la reforma actual -la de 2023- podés volver a trabajar por lo que se te va todo el mundo y después vuelve a trabajar. Y si no se lo permitís, van a jubilarse y volver a hacerlo por la vía informal. Los incentivos -que ya existen- tienen su lógica económica, pero la realidad nos dice que no funcionan. Ya no funcionó, no lo usemos porque no va a hacerlo. ¿Cuál es la expectativa de vida? A los 60 años -de las tablas dinámicas- es prácticamente la misma que a los 65. Entonces, vas a recibir un beneficio cinco años más y estar 25 años retirado, con 30 de trabajo. Los números no dan. Incluso con 35 de trabajo no dan. Y eso lo estamos pagando todos. El cálculo actuarial da menos del 30%. La pregunta es: ¿realmente alguien piensa que una jubilación misérrima tiene sustento? ¿Es soportable? No lo es. La sociedad te va a decir, ‘mirá, eso no existe’. Por cómo está dicho en el documento el pilar 0 se transforma en una lógica de renta básica universal que puede quedar tan alto en relación con lo que la persona puede tener en su prestación con respecto a su aporte que entrecomillas va a ser un “sobrepago”. Rompés con la lógica de que tenés que contribuir para tener el beneficio. Contribuir mucho o poco es lo mismo.
-¿No hay incentivo para contribuir porque al final vas a recibir lo mismo?
-Exacto. De estos temas se ha hablado muy poco por lo de las AFAP. Las transferencias monetarias están bien, pero son políticas de alivio a la pobreza. Tienen que ser temporales, no permanentes. La única solución es el trabajo, el empleo formal. Formal porque la informalidad no solo tiene el problema que todos vemos, como la no percepción de ciertos beneficios, sino que la formalidad organiza mucho mejor el trabajo y aumenta la productividad. Y si aumenta la productividad, aumenta el salario de la gente. El salario depende de la productividad. Por eso en las empresas formales se gana más que en las informales, salvo casos excepcionales. Por eso la contraprestación en educación y en salud mejora tu capital humano. La salud de los niños permite trabajar de corrido y por tanto te mejora el ingreso. En educación es claro que cuanto más educado sos vas adquiriendo conocimiento y una forma de entender las cosas que te va a permitir convertirte. Todos nos vamos reconvirtiendo constantemente. Y una organización formal te lleva, te empuja a eso.
-¿Llevar la edad de jubilación para todos a los 60 es inviable?
-Es totalmente inviable. Dicen que lo van a llevar a determinado nivel de ingreso. Pero cuando ves el nivel de corte sugerido (más o menos en el decil cuarto), es verdad que los de menores ingresos viven menos que los de mayores ingresos. Pero entre el tres y el cinco la diferencia es de tres meses. Y tienes el problema que si es para todo el mundo los de mayores ingresos se van a jubilar de primera y después van a seguir trabajando.
- Después hay propuestas sobre el pilar dos, el ahorro individual: las AFAP.
-Esa parte está bastante clara. El punto central es que los ahorros están en un fideicomiso. Ahora tenemos una ley que dice determinadas cosas sobre el fideicomitente. En manos del Estado el contrato lo firma el Estado.
- El Diálogo Social propone explícitamente sacar la administración y gestión de las cuentas individuales a las AFAP.
-El fondo pasa a estar depositado y es el Estado el que tiene el fideicomiso. Y será el que licitará la rentabilización. Cuando licitás la rentabilización por más que se diga que va a ser a mayor renta no lo va a ser, va a ser a menor costo de comisión. Y eso no asegura nada. Cuando mirás en el BCU, están casi todas iguales. Aunque unas cobraron mucho más comisión que otras. Por cada peso depositado dan todas parecidas. El valor de la cuota (en términos netos) es parecido y hay un rendimiento muy bueno a lo largo de la historia. Lo que hay mejorar es el rendimiento. Se dice, con razón, que hay que liberalizar más el tema de las inversiones en el exterior. Yo plantee cuatro cosas adicionales que no pasaron en la ley anterior para mejorar la rentabilidad.
La condición necesaria de crecer para distribuir
-¿Cómo ve el manejo actual de la economía?
-Veo una economía que ha reptado todo el tiempo. No ha caído y estamos en la vuelta de cero. No da para hacer escándalo ni tirar papelitos. Hace 10 años la tasa de crecimiento es bajísima, de 1% en promedio. Te comiste la pandemia, pero no sabés qué hubiese pasado. No hay forma de mejorar la distribución del ingreso en ese contexto y tampoco la pobreza. Capaz que estadísticamente, pero no es real. ¿Por qué? Cuando vos crecés al 1% tenés muchos que cayeron, por la propia dinámica de la economía. Si crecés al 3%, son muchos menos. Esto fue un consenso en la elección pasada: el crecimiento. Es condición necesaria para la redistribución. Pero para crecer tenés que sacudir el árbol, esta ley (de Competitividad) en parte parece hacerlo. Hay que verla todavía, hay mecanismos que parecen sencillos, lo del puerto está bárbaro, pero no vi nada con respecto a alimentos por ahora. Y ahí tenemos un tema. Entiendo que es una ley que va por buen camino y habrá que ver qué se vota y qué no se vota.
-¿Es lo más ambicioso del gobierno hasta ahora?
-No tengo dudas.
-¿Es liberal?
-Es liberal.
-En una exposición hace unos días habló del “deber fiduciario” y ejemplificó con la crisis de 2002-2003.
-Estábamos con un problema grande. La deuda estaba cuestionada, la moneda se estaba devaluando y las AFAP estaban más limitadas que ahora para invertir. Ellos tenían un deber fiduciario de defender el ahorro de los trabajadores. Entonces, la tensión con el gobierno era que me estaba prestando -por los bonos- a una tasa de retorno sideral ¿Por qué? Porque el mercado era sideral frente a mis bonos que daban poca garantía. Se compraban a 40 centésimos y ellos compraron a ese precio.
-¿Pidieron que compraran a más?
-No, no pedimos nada. Nos enojaba no más. Te podías enojar, pero en el fondo sabíamos. Después, en el canje -de deuda- entraron en las mismas condiciones que todo el resto de los tenedores de bonos: los nacionales y los internacionales (holdings). ¿Todos los bonos que ellos compraron, quién se quedó con la recuperación de valor? No se la quedó un fondo del exterior, se la quedaron los trabajadores uruguayos. Eso fue porque hicieron bien el trabajo de defender los intereses de los trabajadores uruguayos comprando a precio de mercado. Ahora, ¿si el mandante es el propio Estado? ¿Vos qué pensás que va a hacer el Estado?
-¿Ve esta situación a corto plazo?
-Este gobierno estoy convencido que no lo va a hacer. Mirás las figuras que están arriba: el presidente (Yamandú Orsi) o el ministro de Economía (Gabriel Oddone) y sabés que eso no va a pasar. Pero después no sabés lo que puede pasar. Lo que queda claro es que la institucionalidad vigente es buena y hay que mantenerla. Nunca salís bien cuando se mezclan esas cosas y fueron penosas las experiencias. Mirá Argentina, me dirán que no es lo mismo ahora, pero las tentaciones si hay un problema existen.
-¿Y sobre el ahorro en eficiencia?
- Las administraciones son finitas. En el Estado los que están frente a las cosas son pasajeros. Se llama inconsistencia intertemporal. No hice los cálculos. pero nunca vi al Estado administrar mejor o ser más barato que los privados. Nunca en mi vida.