Desde hace unos años se extendió una nueva práctica: la telemedicina, que es el servicio de salud a distancia, como puede ser una videollamada o mensaje por Whatsapp. De manera paulatina, los prestadores dejaron de atender solo con consulta presencial. Pero ¿cómo recibieron esta reciente modalidad, que aún no está extendida, los profesionales y usuarios que la han utilizado? Un estudio del gobierno encontró “altos niveles de satisfacción” en ambos, al mismo tiempo que halló en los pacientes diferentes opiniones según nivel educativo y socioeconómico.
Así se indica en un estudio del Ministerio de Salud Pública, la Junta Nacional de Salud y la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento. El objetivo fue analizar el “estado de avance y madurez en el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en el sector salud”. Para ello, Opción Consultores desarrolló tres estudios complementarios entre diciembre de 2024 y julio de 2025.
Uno de los hallazgos es que entre los profesionales de la salud hubo un “significativo crecimiento de la satisfacción con las consultas a distancia” al mirar las últimas dos mediciones. Así lo demuestran los datos: el 79% consideró que “su experiencia fue muy positiva o positiva” en el estudio de 2025, mientras que así se sentía el 60% en 2020.
“Atendible”: el 44% sin apps
En el informe se apuntó que “hay un aspecto potencialmente atendible por las instituciones de salud: la creación de aplicaciones para celulares”.
Esto porque el 54% declaró que tenían apps, mientras que el 44% respondió que no.
Se puntualizó el “uso extendido e intensivo” que se hace del celular y el “rol cada vez más preponderante” que tienen.
Por otra parte, a nivel de los usuarios se detectó que “quienes muestran más lejanía o reticencia hacia la telemedicina” pertenecen a un nivel socioeconómico bajo. En esa línea, continúa: “Este aspecto, además, parece estar asociado con altos niveles de desconocimiento sobre qué es la telemedicina, servicio que muchas personas entrevistadas asociaron espontáneamente con costos adicionales y caros”.
De la telemedicina, en el informe se recordó que “otras consultorías realizadas en el país sugieren que, si la consulta es 100% vía telemedicina, funciona correctamente en la mayoría de los casos y genera una alta satisfacción en las personas usuarias”. “Sin embargo, si es un sistema híbrido con consultas presenciales, la satisfacción baja sensiblemente debido a esperas percibidas como innecesarias y acortamiento de los tiempos de las consultas”, se añadió.
La investigación no se enfocó solo en la telemedicina: indagó a cuáles servicios online recurrían aquellas personas que se vinculaban por la web o la app con sus prestadores. Las herramientas que más utilizaban eran la solicitud de consultas médicas y la visualización de resultados de exámenes. En el extremo contrario, las que menos usaban era agregar información a la historia clínica y solicitar prescripciones o renovación de medicamentos.
Además, es relevante saber cuáles posibilidades online brindaban los prestadores, punto que también incluyó la investigación. Por un lado, se encontró que era “mayoritario el porcentaje de instituciones” que habilitaban “en forma online la agenda de consultas (64%) y la visualización de resultados de exámenes (57%)”. Por el otro, era “minoritaria” la cantidad que permitía la agenda de exámenes y la visualización de la historia clínica.
Miedos por la historia electrónica
La ciberseguridad es otro de los temas que aborda el informe, sobre todo vinculado a la Historia Clínica Electrónica (HCE).
Por un lado, “el 82% de las personas que accedían a los servicios de salud tenían mucha o bastante preocupación” de que sus historias clínicas fueran “utilizadas para fines no asistenciales y el 84% tenía algún grado de preocupación en que estuvieran incompletas o desactualizadas”. Ya a un nivel menor, a un 68% le generaba mucha o bastante preocupación que estas “fueran visualizadas por alguien que no correspondiera”.
Por otra parte, se indicó que la “encuesta a profesionales halló aspectos a mejorar con respecto al manejo de reportes de incidentes de ciberseguridad”. El “80% declaró conocer a quién reportar incidentes de este tipo y el 19% no saber”. En esa línea, se añadió: “Esto implica que casi uno de cada cinco profesionales no tenía claro dónde solicitar apoyo o denunciar situaciones de potencial riesgo para la información institucional. Más aún, esta característica se agudizó entre los doctores en medicina, ya que casi un tercio respondió no saber a quién recurrir”.