DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Movilización por el 8M desafió exhortación oficial por la pandemia del coronavirus

Pese a que el MSP y la IMM advirtieron sobre los peligros de actos masivos en medio de la emergencia sanitaria, miles de mujeres marcharon ayer en el centro de Montevideo.

Movilización en el centro de Montevideo por el 8M. Foto: Estefanía Leal
Diferentes colectivos que reivindican los derechos de las mujeres participaron del evento por el Día Internacional de la Mujer. Foto: Estefanía Leal

"El machismo es una enfermedad de transmisión social y su vacuna está en la educación”, ese fue uno de los carteles más grandes desplegados por 18 de julio ayer durante la marcha por el Día Internacional de la Mujer. Un evento que sucedió de forma no tan masiva como en años anteriores, aunque sí logro una importante convocatoria de gente pese a la exhortación del Ministerio de Salud Pública (MSP) a no aglomerarse.

Desde el año 2014 la marcha por del 8 de marzo se convirtió en algo multitudinario, con prácticamente todo el Centro de Montevideo cortado y cientos de miles de feministas. Este año la pandemia obligó a que todo fuera diferente.

Se pudieron ver bebés, niñas, adolescentes, mujeres adultas, pero bastantes menos abuelas que las que suelen ser convocadas a reivindicar los derechos de las mujeres y denunciar los femicidios (ya van cuatro en este 2021).

Alrededor de las seis de la tarde la organización logística parecía impecable. Telas formando un rectángulo para que camine por la calle solamente las que encabezarían la marcha, un esfuerzo grande por mantener la distancia social y tapabocas, pañuelos e incluso baberos para bebés. Todo de color violeta.

Movilización en el centro de Montevideo por el 8M. Foto: Estefanía Leal
Movilización en el centro de Montevideo por el 8M. Foto: Estefanía Leal

Las exhortaciones a no marchar de parte del MSP y la Intendencia de Montevideo parecía que iban a desafiarse igual, pero con cierto orden. Sin embargo, el protocolo no alcanzó a las siete de la tarde, cuando ya la cantidad de mujeres era significativa, ya no todas usaban tapabocas y era prácticamente imposible caminar sin tocar algún hombro.

“Sin duda siento la marcha diferente este año por la pandemia, hay una energía impresionante que le están poniendo todas las gurisas, pero sin duda falta gente”, decía Carolina sosteniendo el cartel principal que lideraba la marcha por 18 de julio. Según ella, la emergencia sanitaria no es motivo para no estar “contenta por una lucha más”.

Marchar o no.

La convocatoria de ayer fue realizada por la Coordinadora de Feminismos UY. Se establecieron tres puntos de encuentro (Plaza Independencia, Santiago de Chile y San José, y Plaza de los Bomberos) para luego marchar hacia la Plaza Libertad. Las organizadoras sostuvieron que no iban a “dejar de marchar” por la pandemia.

La Intersocial Feminista prefirió organizar eventos que se dispersen por toda la ciudad y no adherir a la marcha como el resto de los años. “Sabemos que hay muchas mujeres que tienen comorbilidades o miedo y creíamos que no ameritaba hacer una marcha multitudinaria”, sostuvo Andrea Tuana, integrante de la Intersocial, en declaraciones a El País.

“Marchamos para tener la libertad de poder caminar por la calle y salir como queremos, siendo quien queremos, tengamos el cuerpo que tengamos y vistamos lo que vistamos. Estamos hartas de la violencia patriarcal impuesta sobre los cuerpos”, decían integrantes de un colectivo de artistas mientras lucían su “bodypainting” que incluía frases como “prendidas fuego”.

Movilización en el centro de Montevideo por el 8M. Foto: Estefanía Leal
Movilización en el centro de Montevideo por el 8M. Foto: Estefanía Leal

La cantidad de femicidios y las disparidades en el mercado laboral fueron, sin duda, los dos motivos para marchar más mencionados por quienes participaron del evento de ayer.

Una vez que las telas violetas para marcar separaciones estuvieron tendidas y los carteles desplegados, los tambores de la comparsa La Melaza comenzaron a golpear mientras todas las marchantes repetían el mismo ritmo con golpes en el pecho del lado del corazón. Una de ellas tenía escrita la frase “vivas y libres” en ese preciso lugar.

El primer momento en el que se rompieron las medidas de distancia social ocurrió durante la lectura de la proclama feminista que este año tuvo forma de canción.

Antes de que comenzara, cuando ya estaban uniformemente sentadas, una señora de unos 60 años se paró y evidenció estar haciendo una videollamada. Todas las mujeres a su alrededor escucharon lo que dijo y sonrieron: “No quería que te lo perdieras porque acá estamos absolutamente todas”.

Después de pedirle que se siente, se escuchó lo que decía el altoparlante. "Que tiemble el Estado, los cielos, las calles. Que tiemblen los jueces y los judiciales. Hoy a las mujeres nos quitan la calma. Nos sembraron el miedo, nos crecieron alas".

Agresión contra la prensa.

El único hecho violento que se constató en la jornada de ayer fue contra la prensa. A gritos de “la prensa burguesa no nos interesa”, un grupo de mujeres agredió a un camarógrafo de Canal 12 y todo el equipo decidió retirarse del lugar. La Policía, aunque estaba en el evento, no se hizo presente en el hecho.

En ese momento la marcha ya había terminado y la gente estaba dispersa por los alrededores de la Plaza Libertad. Un poco más tarde el protocolo quedó en el olvido y la celebración se tiñó de baile y música a todo volumen.

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