Ciudad Vieja 20 años después de los boliches: en qué quedó el proyecto de los 2000 y qué se busca hacer ahora

Mario Bergara se propone revitalizar el histórico barrio, como se intentó hacer décadas atrás: ¿qué lecciones dejó esa experiencia?

El barrio montevideano de Ciudad Vieja en 2004/2005 cuando explotaba como zona de movida nocturna
Archivo El País

Después de décadas de deterioro y de perder dos tercios de sus habitantes, Ciudad Vieja empezó el siglo XXI repleta de jóvenes. Por lo menos durante la noche.

En los 2000, los boliches se contaban por decenas. La gente iba a comer, a tomar, a bailar. Había electrónica, había cumbia.

Más allá de algunos problemas de convivencia, las autoridades (nacionales y departamentales, que eran de distintos partidos) lo celebraban. Era un sueño.

“Ahí hubo una conjunción entre la iniciativa privada y la intendencia”, recuerda Salvador Schelotto, asesor del intendente de aquel momento, Mariano Arana (1994-2005).

Schelotto menciona el proyecto Ciudad Vieja Renueva que contó con cooperación internacional. “Se hicieron capacitaciones de vecinos, intervenciones, recuperaciones de casas y de fachadas y también de algunos pequeños espacios públicos. Se hicieron los decks que durante mucho tiempo estuvieron en la calle Bartolomé Mitre”, dice en relación a una de las calles donde más comercios había.

El urbanista destaca como fundamental la realización del Plan de Ordenamiento Territorial de 1998 que buscaba recuperar el Centro y Ciudad Vieja, así como el propio Plan Especial de Ciudad Vieja.

OPERATIVO POLICIAL
Operativo policial en Ciudad Vieja.
Foto: Archivo El País.

Ese plan es el que ahora quiere revisar el intendente Mario Bergara en su intención por revitalizar Ciudad Vieja. El dirigente seregnista apelará a una mayoría especial en la Junta Departamental (que implica obtener cuatro votos de la oposición) para invertir por fuera del presupuesto (en un préstamo o un fideicomiso, por ejemplo).

Bergara quiere apostar a “financiar una serie de inversiones concretas que revitalicen y potencien las dimensiones residencial, de espacio público, cultural y patrimonial de la zona”, según la exposición de motivos del Presupuesto.

Pero, ¿por qué 20 años después un nuevo intendente se propone revitalizar Ciudad Vieja? ¿Qué pasó con el impulso de Arana?

El inicio

A principio de los 80, el arquitecto Mariano Arana, que había crecido paseando por Ciudad Vieja, lideró una lucha por el valor patrimonial del barrio histórico que se estaba perdiendo por culpa de demoliciones. Logró que la dictadura creara la Comisión Especial Permanente de la Ciudad Vieja y después encabezó la realización del inventario patrimonial del barrio (un mecanismo que después se extendería por el departamento).

En 1990, con la dictadura ya terminada, el Frente Amplio ganó el gobierno departamental y desde entonces nunca lo perdió. El primer intendente fue Tabaré Vázquez y después lo siguió Arana por dos periodos.

El barrio montevideano de Ciudad Vieja en 2004/2005 cuando explotaba como zona de movida nocturna
Archivo El País

“Creo que entre el 90 y el 2005 fue el ciclo más potente en instalar el tema de la Ciudad Vieja y en generar las primeras obras de intervención urbana”, dice el urbanista y grado 5 de la Universidad de la República, Diego Capandeguy. “Fue una época de peatonalizaciones sin abusar de ellas y de algunas políticas de inversión”.

La peatonalización principal de Ciudad Vieja, la de la calle Sarandí, empezó justamente con Vázquez. “Fue una intervención muy en la línea de la que se había hecho en otros centros históricos en Latinoamérica”, dice el doctor en Estudios Urbanos, Leonardo Altmann. “Es peatonalizar para dar vida, para recuperar el comercio local, la calificación de espacios públicos”, continúa el asesor de la Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial.

Pero el impulso de aquellos años trascendía a la comuna y a los privados que instalaron sus comercios: incluía a organismos de varios partidos.

En 2001 se lanzó el Programa de Rehabilitación de Ciudad Vieja, un convenio entre el Ministerio de Vivienda (Partido Nacional), el Banco Hipotecario (Partido Colorado) y la intendencia (encabezada por el FA).

El barrio montevideano de Ciudad Vieja en 2004/2005 cuando explotaba como zona de movida nocturna
Archivo El País

El plan era ambicioso y los tres organismos aportarían recursos para repoblar el barrio. El propio BHU iba a financiar la creación de 350 viviendas.

Sin embargo, llegó la crisis y se tuvo que hacer una nueva versión, esta vez sin dinero. “Eso obligó a pensar en medidas alternativas. Fue un desafío, pero generó cosas novedosas”, asegura Guillermo Rey, el arquitecto que lideró el plan.

Se buscó un edificio que tuviera las condiciones ideales para que el Estado pudiera trabajar y se encontró el Jaureguiberry frente al Mercado del Puerto. “Era un edificio espectacular y se estaba a punto de perder”.

Tenía todo para que los tres organismos intervinieran: había viviendas que correspondían al BHU, la intendencia tenía deudas que cobrar y el ministerio podía ayudar a que familias se trasladaran allí.

Las autoridades buscaron la población adecuada para que se mudara a semejante edificio. “Entendimos que no era para gente de muy bajos ingresos, porque era un edificio notable y había que tener capacidad de mantenimiento. Al final se quedó con una cooperativa de profesionales”, dice Rey.

Otro proyecto se realizó en la plaza Isabelino Gradín. Allí había tres cooperativas que tenían predios y lo que se buscó fue que el ministerio las priorizara a la hora de darle préstamos. “Que las sacara del fondo de la lista y las pusiera arriba”.

El barrio montevideano de Ciudad Vieja en 2004/2005 cuando explotaba como zona de movida nocturna
Archivo El País

“En esa plaza había propiedades frentistas que estaban abandonadas y que hoy están rehabilitadas porque son cooperativas. Fueron como micro intervenciones que funcionaron”, explica Rey.

El arquitecto destaca la colaboración entre diferentes instituciones. “Cosas tan complicadas como rehabilitar Ciudad Vieja no las puede hacer un organismo solo”, plantea. Pero ese convenio también duró poco.

Ya no más

Con los cambios de gobierno, como suele pasar, se discontinuaron los planes. En 2005, año en que el FA llegó al Poder Ejecutivo, se terminó el convenio. A Rey le ordenaron desde el BHU, de donde era funcionario, que volviera a trabajar ahí y que dejara el proyecto de Ciudad Vieja.

A nivel departamental sucedió algo similar, según recuerda Roberto Villamarzo, que fue director de Espacios Públicos y Edificaciones en la primera gestión de Arana y de Acondicionamiento Urbano en la segunda. Al igual que Schelotto, destaca el proyecto Ciudad Vieja Renueva, que ayudó al establecimiento de la movida nocturna de los 2000, y lamenta que no se haya seguido.

El barrio montevideano de Ciudad Vieja en 2004/2005 cuando explotaba como zona de movida nocturna
Archivo El País

“Languideció después de 2005”, sostiene. “Lamentablemente en nuestro país hay programas exitosos que no se evalúan y se discontinúan”.

En 2005, Ricardo Ehrlich, del Movimiento de Participación Popular (MPP), asumió como intendente de Montevideo. Su primer secretario general fue Herbert Ichusti, que había sido muy duro con el gobierno de Arana. “Con Ehrlich hubo un cierto estancamiento general, sobre todo hasta que hizo los grandes ajustes de gabinete. Esa primera época fue de revisar y echar atrás todo. Fue terrible”.

¿Qué pasó?

En los años post 2005, el FA volvió a trabajar en Ciudad Vieja, sobre todo en el establecimiento de cooperativas, la mejora de espacios públicos, las peatonalizaciones. Sin embargo, el barrio no recuperó su esplendor ni revirtió su éxodo habitacional. La movida nocturna desapareció para el final de la primera década de los 2000: las generaciones cambiaron y las zonas de moda también.

El barrio montevideano de Ciudad Vieja en 2004/2005 cuando explotaba como zona de movida nocturna
Archivo El País

Y para el urbanista Diego Capandeguy, las últimas gestiones no lograron cambios significativos, más allá de tramos específicos (como en la conexión con el Centro). Incluso la protección patrimonial tuvo una cara contraproducente: “Cuando algunas áreas se sobreprotegen, la inversión se cae o captás nichos muy limitados. Si tenés poca inyección de recursos públicos, no son suficientes para revertir la degradación”.

Para el grado 5, peatonalizar en “demasía” también pudo haber causado problemas, si lo que se busca es repoblar el barrio y no solo volverlo más turístico. “En una ciudad muy extendida con una alta motorización, empieza a ser un desestímulo para vivir”.

¿Una pequeña recuperación?

Pero, ¿qué dicen los números? ¿Qué tanto se ha despoblado Ciudad Vieja?

Según datos del Instituto Nacional de Estadística en base a los censos, Ciudad Vieja perdió dos tercios de sus habitantes en medio siglo.

En 1963, vivían 39.365 allí. Casi 20 años después, cerca de 10 mil se habían ido. Porque si bien en 1975 había 36.355 personas en Ciudad Vieja, para 1985 quedaban 31.649.

En el siguiente censo se observó que la tendencia de descenso se mantenía estable: 25.991 personas habitaban el barrio en 1996.

Movida en Ciudad Vieja, Montevideo, boliches, foto Pla, Archivo El Pais, hoja 98581 del 20040318
Ciudad Vieja.
Foto: Archivo El País

Pero la gran caída vino después: para comienzos del siglo XXI, la mitad ya no estaba. En 2004 solo había 12.911 personas en Ciudad Vieja.

Luego de los planes que relata esta nota, la situación se mantuvo en niveles similares, con 12.555 viviendo en el barrio en 2011.

Finalmente, en el último censo hubo una leve mejora, que fue la primera desde los años 60. Según la información más reciente, que es de 2023, el barrio histórico tiene 13.598 habitantes.

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