La celebración de lo latino se apoderó del medio tiempo del Super Bowl, uno de los eventos deportivos más grandes y vistos del mundo, de la mano de Bad Bunny, quien cantó solamente en español y celebró su identidad a través de un homenaje muy especial, que incluyó a Uruguay.
El cantante puertorriqueño cerró su actuación, de poco más de 13 minutos, honrando a todos los países de América. Nombró a uno por uno e hizo flamear sus banderas y, claro, esa decisión hizo que Uruguay estuviera de alguna forma presente en el Super Bowl, celebrado en el Levi's Stadium californiano.
Bad Bunny se presentó en Uruguay hace casi 10 años. Llegó por primera vez en setiembre de 2017, cuando era un fenómeno del trap latinoamericano y sus primeros hits conquistaban multitudes. Repitió pocos meses después, en mayo de 2018, a sala llena. Y desde entonces ya no regresó. Montevideo no fue incluido en las paradas de la gira latinoamericana de presentación de su disco Debí tirar más fotos, que llegará este fin de semana a Buenos Aires, concretamente al Estadio Monumental.
During his historic performance at the Super Bowl LX, Bad Bunny shouts out all the countries in America. pic.twitter.com/COmVMnYOFJ
— New York Magazine (@NYMag) February 9, 2026
Cómo fue el show de Bad Bunny en el Super Bowl
"¡Qué rico es ser latino!". Con ese grito de guerra, Bad Bunny transformó este domingo el escenario del Super Bowl en una colorida oda a Latinoamérica, con una puesta en escena cargada de referencias a su Puerto Rico natal, en la que reafirmó —sobre el escenario más estadounidense— su dominio absoluto de la herencia hispana en Estados Unidos. La propuesta incluyó la famosa casita, una réplica de una vivienda típica de cemento boricua, integrada a los montajes de sus conciertos.
El artista prometió una gran fiesta y lo hizo. También dijo que habría muchos invitados y los hubo. Fueron innumerables: desde Cardi B, pasando por la colombiana Karol G, el chileno Pedro Pascal, Jessica Alba, Young Miko, David Grutman, todos ellos en la casita, hasta llegar a Lady Gaga y Ricky Martin, quienes fueron sus únicos acompañantes vocales en los minutos de espectáculo.
Una boda, los ecos de "Gasolina" de Daddy Yankee, el baile salsero y Bad Bunny entregándole simbólicamente un premio Grammy a un niño que sintonizaba la televisión junto a su padre fueron parte del espectáculo.
La actuación estuvo cargada de mensajes, como los residentes de las zonas más pobres de Puerto Rico bailando su reggaetón, o los postes eléctricos que rodeaban al Conejo Malo mientras sujetaba una bandera de su país y cantaba "el Apagón". No faltó ni el sapo concho, un anfibio endémico de Puerto Rico en peligro crítico de extinción y que Bad Bunny ha utilizado como símbolo autóctono de su reciente gira mundial.
Con información de EFE
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