El informe técnico de Bureau Veritas, elaborado por el ingeniero naval Eduardo Carichas tras una inspección en diciembre de 2025, arroja un diagnóstico dual sobre el proyecto que el astillero español Cardama desarrolla para el Ministerio de Defensa uruguayo. Mientras se destaca que el diseño elegido permite optimizar las capacidades operativas de los buques, la ejecución de la obra y la gestión de tiempos enfrentan desafíos que podrían comprometer la entrega final. Así se establece en el documento de 29 páginas al que accedió El País, y que es uno de los insumos que el Poder Ejecutivo utilizará para confirmar o no la rescisión del contrato.
Falta de planos y problemas con plazos
El documento identifica irregularidades en la fase de ejecución. La crítica principal reside en que el astillero inició la fabricación de bloques sin tener planos definitivamente aprobados. Ante esto, el auditor sostiene que “este proceder supone construir ‘a riesgo’, contrario a las buenas prácticas constructivas, y vulnera la secuencia diligente que consiste en cerrar el diseño, obtener aprobaciones y emitir planos definitivos antes de producir”.
Inspectores del Ministerio de Defensa han documentado, además, “deformaciones atribuibles al procedimiento de ensamble” y problemas de calidad como “porosidad en soldaduras y mala terminación” en módulos ya construidos.
Además, se señala que en el segundo buque se han repetido los mismos errores que se cometieron en la construcción del primero. Esto ocurre porque el buque guía o “Leader Vessel” no ha consolidado soluciones de diseño, provocando que el segundo buque pierda las ventajas del “efecto aprendizaje” y la repetitividad.
Otro punto negativo resaltado es la falta de definición en sistemas esenciales para la misión militar. El informe advierte sobre la “ausencia de un sistema previsto distinto del transporte manual por escaleras para el suministro de munición desde la Santa Bárbara al cañón”, así como la falta de aprobación para equipos críticos del helipuerto. Según Bureau Veritas, estas carencias “impactan directamente en la operatividad de los buques, conforme al Contrato” celebrado con el Estado uruguayo.
“Según esta planificación y los planos desarrollados incompletos actualmente disponibles, hay un retraso generalizado en la elaboración de los planos de detalles para la instalación y sistemas de máquina, sistemas eléctricos y la habilitación general del buque”, señala el escrito. Los auditores concluyen que “concurren retrasos críticos que impactan en el proyecto y hacen inviable el cumplimiento del plazo contractual de entrega de las unidades”. Esta situación se ve agravada por la cancelación del contrato de los motores Caterpillar, lo que condiciona el resto de las integraciones.
Finalmente, el informe advierte que, de superarse los márgenes de retraso permitidos —agosto de 2026 para el primer buque y agosto de 2027 para el segundo—, “el Comprador estaría legitimado para resolver el Contrato anticipadamente”.
Los aciertos: un diseño orientado a la alta capacidad operativa
En el aspecto positivo, el informe subraya que el proyecto estructural ha sido concebido bajo estándares de alta eficiencia. Se destaca que la construcción utiliza acero de alta resistencia AH36 y que esto permite “minimizar el peso en rosca, maximizando las capacidades de velocidad y autonomía”.
En lo que respecta a la validación de los procesos de fabricación, el informe menciona que “sobre los registros de control de calidad” presentados por el astillero, se ha podido verificar que el constructor está cumpliendo con la trazabilidad documental requerida para los materiales. Específicamente, el documento señala que “se han aportado registros que permiten la identificación de las chapas y perfiles utilizados en la construcción de los bloques inspeccionados”, lo que asegura que el origen y las propiedades del acero empleado están debidamente documentados.
El informe reconoce que la sociedad de clasificación Lloyd's Register está plenamente involucrada en el proceso, comprometiéndose a emitir los “Statements of Compliance” para garantizar que los buques cumplan con los convenios internacionales de seguridad y medio ambiente, como SOLAS y MARPOL. También se menciona que se han realizado estudios avanzados, como la optimización de la forma del casco y predicciones de potencia y velocidad, lo que refuerza la base técnica del diseño.