El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que el show de Bad Bunny en el descanso del Super Bowl LX fue uno de los peores de la historia y que nadie entendió una palabra del artista puertorriqueño.
"¡El espectáculo del medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia!", dijo el presidente en la red social Truth Social.
Y agregó: "Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven en todo Estados Unidos y en el resto del mundo"
Trump se había opuesto anteriormente en público a la designación de Bad Bunny como protagonista del entretiempo de la Super Bowl y lo llegó a calificar como "una horrible elección". Luego del espectáculo añadió que lo del artista fue "una bofetada" para Estados Unidos.
"No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia", denunció.
Bad Bunny ha sido un gran detractor de la ofensiva migratoria de la Administración Trump, y el año pasado decidió no llevar su gira 'Debí Tirar Más Fotos World Tour' a EE. UU. para evitar redadas.
Más recientemente, en la entrega de los premios Grammy manifestó: "No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos", antes de añadir "fuera ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas)".
El puertorriqueño hizo historia al ser el primer artista protagonista del Super Bowl con un repertorio musical íntegramente en español.
Casa Blanca publica 'Make America Great Again' durante show de Bad Bunny en el Super Bowl
Mientras tanto, la cuenta oficial de la Casa Blanca en la red social X publicó un mensaje con el lema 'Make America Great Again' (Hacer a Estados Unidos grande de nuevo) al empezar el concierto de Bad Bunny durante el descanso del Super Bowl.
La publicación se limitó a ese mensaje, que ha acompañado al presidente estadounidense desde su campaña para las elecciones presidenciales que ganó en 2016.
El presidente había manifestado inicialmente su deseo de asistir en persona al partido que enfrenta hoy a los New England Patriots y a los Seattle Seahawks en el Levi's Stadium de Santa Clara (California), pero acabó dando marcha atrás.
Otros miembros de la Administración Trump, como el secretario de Guerra Pete Hegseth, afirmaron en redes sociales que estaban viendo el concierto alternativo al de Bad Bunny impulsado por la organización conservadora Turning Point, como crítica por la elección del puertorriqueño.
El artista puertorriqueño montó una fiesta latina en su muy esperada presentación en el espectáculo de medio tiempo. Benito Antonio Martínez Ocasio derrochó español y latinidad, desde vendimias hasta un paseo por el barrio y una boda, y cerró con un mensaje de unidad, del Norte al Sur de América, en momentos de tensión por la campaña antimigración de Trump.
El Conejo Malo arrancó su show de 13 minutos con su éxito "Tití me preguntó" y alborotó con un popurrí de sus éxitos "Yo perreo sola" y "Voy a llevarte pa PR" al estadio Levi's, con espacio para unos 75.000 espectadores, que cambió su césped por una plantación de caña, con carritos de comida, tienditas, una boda y una pick up, al más puro estilo y sabor latinos.
Vestido de blanco, con una versión caribeña del uniforme de football americano con OCASIO (el apellido de su mamá) y el número 64 en la espalda, repasó megaéxitos de otros íconos del reguetón, como Tego Calderón, Don Omar y Daddy Yankee, recordándole a la audiencia que estaba escuchando "música de los barrios y los caseríos".
Mientras, estrellas como Cardi B, Jessica Alba, Young Miko y Pedro Pascal bailaban en la casita que se ha vuelto el escenario de su gira de "DeBÍ TiRAR MáS FOToS".
Jíbaros, vendedores, bailarines, campesinos, trabajadores y familias lo acompañaron durante todo el show, visto por más de 120 millones de espectadores.
Bad Bunny llevó uno de sus gramófonos para entregárselo a un niño que parecía tratarse de un joven Benito, pero que las redes sociales relacionaron erróneamente con Liam Conejo Ramos, un pequeño de raíces ecuatorianas detenido recientemente por la policía migratoria estadounidense.
Una fuente de la NFL negó a la AFP que el joven fuera Conejo Ramos.
Siguió con versiones cortas de "EoO" y "Mónaco", que intercaló con un mensaje empoderador al público: "Si hoy estoy en el Super Bowl 60 es porque nunca dejé de creer en mí, y tú también deberías creer en ti, vales más de lo que piensas".
Acto seguido, emergió como gran sorpresa la estrella pop estadounidense Lady Gaga, con un vestido azul claro, cantando una versión salsera de su éxito "Die with a Smile", para dar paso a "Un baile inolvidable" y "Nuevayol".
El momento político de la presentación vino de la mano de otro puertorriqueño, Ricky Martin, quien entonó "Lo que le pasó a Hawái", considerado un himno independentista de Puerto Rico, interrumpida por una explosión con "El apagón".
La canción de resistencia de la llamada isla del encanto, que Bad Bunny entonó bandera en mano, protesta contra los problemas de infraestructura que sufre Puerto Rico, territorio estadounidense desde 1898.
Tras entonar su agitado "Café con Ron", el Conejo Malo dijo en inglés "Dios bendiga a América", y enumeró a todos los países del continente, para luego lanzar un balón inscrito con "Juntos somos América" y despedirse con su "DTMF".
Al fondo del estadio, donde los Seattle Seahawks aplastaron luego a los New England Patriots, rezó la leyenda "Lo único mas poderoso que el odio es el amor".
Con información de EFE y AFP
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