Luis Fernando Fernández Albín, recluido en régimen especial e imputado por narcotráfico, lavado de dinero y contrabando, comenzó este domingo una huelga de hambre con el objetivo de que cese su aislamiento. Este lunes empezaron a tomar la misma medidas reclusos del Penal de Libertad, quienes piden por su traslado. Desde el Ministerio del Interior lo consideran una "reacción" ante la "neutralización" de la banda.
La medida fue confirmada a El País desde el entorno legal del señalado como líder de las banda de Los Albín. "Su salud mental corre riesgo", expresaron. A pesar de que presentaron dos habeas corpus reclamando por su situación carcelaria, la Justicia entendió que sus derechos estaban garantizados. La única modificación que se dio desde su último ingreso al sistema carcelario —en el pasado mes de diciembre— hasta la fecha, es que se le permitió la visita de sus hijas una vez por semana durante una hora.
Además, desde el Ministerio del Interior confirmaron a El País que reclusos del sector del Penal de Libertad denominado como "La Piedra" también comenzaron una huelga de hambre con el objetivo de que Fernández Albín sea trasladado.
"Es una reacción de Albín y su grupo a la neutralización" de su banda, dijeron a El País desde la cartera.
Actualmente, Fernández Albín se encuentra en el que hasta hace algunas semanas funcionaba únicamente como Centro de Diagnóstico y Derivación, pero que desde la firma de una resolución en diciembre puede albergar a delincuentes de alto perfil. Se trata de un "proceso de reorganización del sistema penitenciario”, según consta en un documento al que accedió El País.
Como parte de este proceso, se inaugurarán unidades penitenciarias y se recategorizarán otras. Para esto, fue elaborado un protocolo de aplicación para los casos en los que se aplique este “régimen extraordinario”. Su objetivo es “garantizar la seguridad del sistema penitenciario, prevenir la violencia y el crimen organizado dentro de las prisiones, así como proteger a la población vulnerable”.
El sector tendrá vigilancia permanente, celdas individuales, prohibición de contacto con otros presos e inspecciones periódicas y aleatorias, así como acceso reducido al patio. No se les permite a estos presos el ingreso de alimentos desde el exterior y solo podrán recibir dos mudas de ropa por estación.
Si bien la defensa de Fernández Albín argumentó que la resolución no puede regir en este caso ya que se firmó luego de que el delincuente ingresara a prisión (el 26 de diciembre), un juez determinó que el procedimiento se encuentra dentro del marco de lo legal.
Desde la cartera dijeron a El País que “no es un recluso común porque no fue un delincuente común”, y que las medidas de seguridad a aplicar están vinculadas con su perfil y el “rol que ocupaba en su organización”.
Justicia rechazó segundo habeas corpus
Desde que ingresó por última vez al sistema penal uruguayo, Fernández Albín se encuentra en disputa con el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR). Días después de haber sido imputado y enviado al Centro de Diagnóstico y Derivación, su defensa presentó un primer habeas corpus, denunciando "tortura psicológica" y "aislamiento prolongado".
En una audiencia judicial presenciada por El País, las partes llegaron a un acuerdo. Este consistió en que el INR informaría formalmente sobre su futuro en menos de 48 horas, y que se le brindaría la posibilidad de tener una visita de sus hijas una vez a la semana durante una hora.
Cumplidas las 48 horas, el instituto comunicó que se mantendrían las medidas especiales de reclusión, lo que despertó la presentación de un nuevo recurso. Fuentes judiciales dijeron a El País que el juez del caso resolvió desestimar el habeas corpus, entendiendo que sus derechos no se encuentran vulnerados y que la visita de sus hijas rompe el aislamiento denunciado.
Peritos remarcaron la necesidad de supervisar y controlar los vínculos externos de Fernández Albín para "reducir su capacidad de coordinación criminal".
"Presenta un riesgo de violencia alto y riesgo alto de daño físico grave", concluyó la pericia.
Luego de una audiencia por el primer habeas corpus presentado, se le realizó un estudio psiquiátrico, en el que el delincuente manifestó haber tenido ideas de autoeliminación producto del aislamiento.
"Estoy aislado, sofocado, sin un compañero para hablar, incomunicado", aseguró Fernández Albín, según consta en el documento incorporado al expediente.
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