El uruguayo Rodolfo Nicolás Caraballo Escobar es acusado en Argentina de ser el tirador que ejecutó a sangre fría a dos integrantes de una organización narcocriminal, asesinatos ocurridos en Pilar y en el barrio porteño de Recoleta. Este lunes, esta previsto que sea procesado con prisión preventiva.
Caraballo Escobar, de 32 años, fue extraditado a Argentina a fines de enero y trasladado a un calabozo de la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones del Departamento Interpol de la PFA en Palermo.
La Fiscalía argentina ya solicitó el procesamiento del uruguayo por "doble homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria y ensañamiento, falsificación de documento y robo" y está previsto que sea procesado en en las próximas horas por el juez federal de campana Adrian Gonzalez Charvay, según informó Clarín este sábado.
Previo a su extradición, el uruguayo fue detenido en Florianópolis con un documento falso. En su poder, la Policía de Brasil secuestró marihuana, US$ 40.000, 41.000 reales, un vehículo y una moto.
Los homicidios
Caraballo Escobar es acusado de ser el sicario que ejecutó a Fabián Sturm Jardon, un ciudadano argentino asesinado la madrugada del 12 de diciembre de 2024 cuando hacía una compra en un quiosco situado en Paraguay al 2900 en Recoleta.
También, según el expediente judicial, fue el tirador que mató a Marcelo González Algerini, otro uruguayo y de 36 años, que fue ejecutado en Pilar el 12 de octubre de 2024.
Según los peritajes balísticos, ambos homicidios fueron ejecutados con la misma arma, una pistola 9 milímetros.
En un primer momento, el homicidio de González Algerini fue investigado por la fiscal Marcela Semeria, que en octubre de 2024 era la titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Drogas de Pilar, y el asesinato de Sturm Jardon por el fiscal nacional en lo criminal y correccional porteño Marcelo Roma, pero después, ante las pruebas de que los dos crímenes podrían estar vinculados y los móviles podrían tener relación con un ajuste de cuentas del narcotráfico, los expedientes se unificaron en el Juzgado Federal de Campana, y la pesquisa quedó a cargo del fiscal federal Sebastián Bringas, con la colaboración de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), conducida por el fiscal federal Diego Iglesias.
“Detectives de la División Homicidios de la Policía Federal Argentina (PFA) que colaboraban con el fiscal Roma en la investigación del homicidio de Recoleta y personal de la Prefectura Naval y de la Gendarmería Nacional que llevaban adelante la pesquisa del crimen de Pilar llegaron a la misma conclusión respecto de que el sicario era Caraballo Escobar”, dijeron a La Nación calificadas fuentes judiciales.
Por pruebas reunidas en la investigación del crimen de Sturm Jardon se sospecha que su homicidio se “encargó” como venganza por un robo de cocaína a su jefe.
“Hubo un golpe interno dentro de la banda. Sturm Jardon se habría quedado con ‘algo’ que nunca devolvió y se lo reclamaron. Antes de ser asesinado tuvo un aviso”, dijo un detective que participó de la investigación del homicidio.
"Se desprende con meridiana claridad que Caraballo Escobar asesinó con disparos de armas de fuego a González Algerini y a Sturm a raíz de un robo previamente llevado a cabo por las victimas en relación a la 'mercadería' o dinero perteneciente a un tercero. Este tercero pactó con Caraballo Escobar un precio sobre sus vidas", dice el dictamen firmado por la Procunar y el fiscal federal de Campana Sebastián Bringas.
Fuentes judiciales contaron que fue Sturm Jardon quien le dio refugio a Caraballo Escobar cuando llegó a la Argentina después de escapar de la Unidad N°4 Santiago Vázquez, la cárcel de Montevideo, donde estaba detenido acusado de un homicidio. “Fue Sturm Jardon quien hizo ingresar en la banda a Caraballo Escobar”, sostuvo un investigador. Es más, la confianza era tal que Sturm Jardon llamaba a Caraballo Escobar “sobrino” y el trato de conocimiento quedó expuesto en una serie de mensajes de voz.
Con información de La Nación/GDA