LA PANDEMIA DEL CORONAVIRUS

¿Cuál es el riesgo sanitario de la Noche de la Nostalgia?

Científicos consultados por El País estuvieron de acuerdo en que la Noche de la Nostalgia posiblemente traiga consecuencias sobre el buen momento epidemiológico por el que pasa Uruguay.

Una máscara de disfraz sobre una bandeja de DJ. Foto: Archivo El País
Una máscara de disfraz sobre una bandeja de DJ. Foto: Archivo El País

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Hace dos semanas el gobierno anunció que los eventos “con baile” volverían a habilitarse a partir de la Noche de la Nostalgia, que se celebrará el próximo 24 de agosto. A pesar de que la cartera de Salud emitió un protocolo “más estricto de lo esperado”, según los organizadores de eventos consultados por El País, la vuelta de las fiestas bailables es una prueba de que la situación actual de la pandemia del COVID-19 está bajo control.

El propio presidente de la República dijo en conferencia de prensa tras anunciar el retorno de estos eventos que el gobierno sabe “que se van a hacer fiestas y lo que se pretende es suplir esas fiestas clandestinas y habilitar fiestas formales”. Además, Lacalle hizo referencia a que “es posible” que aumente la cantidad de casos de COVID-19 en los días posteriores al 24, que actualmente se ubican en un promedio menor a los 200 diarios.

El próximo martes los salones habilitados podrán tener un aforo de hasta 200 personas en el caso de que los asistentes estén vacunadas, o de 100 si es un evento mixto, es decir, al que concurran tanto personas inmunizadas como no.

Más allá de que se haya elaborado un protocolo al respecto, los científicos consultados por El País estuvieron de acuerdo en que la Noche de la Nostalgia posiblemente traiga consecuencias sobre el buen momento por el que pasa Uruguay.

Según María Moreno, inmunóloga e integrante de la Comisión Nacional Asesora en Vacunaciones, “la noche en sí misma es de preocupación”. Esto, según explicó, se debe a que los casos aumentarán y, aunque no necesariamente se dé un incremento en los pacientes graves, “más casos significa menor seguimiento y rastreo”.

Moreno sostuvo: “Cuando más se descontrola todo es cuando no se llega a tener bajo la lupa a los casos positivos. Además, eso sumado a que la gente al estar vacunada quizá no entiende la importancia de aislarse, podría hacer que cambiara rápidamente la situación”.

Cuán grande será el aumento de los contagios tras la noche del 24 es algo incierto y, además, incalculable, según el matemático y exintegrante del Grupo de Datos del GACH, Marcelo Fiori. “Cuánto se va a mover la gente no se puede calcular, y aunque no quiere decir que vaya a pasar, sí que podrían incrementar los casos”, sostuvo Fiori. La gráfica que compara la movilidad con la cantidad de casos de COVID-19 se desacopló a partir de junio y dejó de tener una relación proporcional. En este sentido, Fiori explicó que ese fenómeno se ve en que el aumento de casos ya no depende únicamente de la movilidad por el rol que juegan las vacunas y, en última instancia, la entrada de la variante Delta.

Circulación de Delta.

Según Moreno, “hace falta entender cómo funcionan las vacunas, que son muy buenas previniendo la enfermedad severa”, pero frente a la variante proveniente de India “empiezan a perder bastante efectividad para prevenir la transmisión”. Por lo tanto, según la inmunóloga, los eventos del próximo martes se dan en un contexto en el que “las vacunas podrían perder un poco su efectividad por la Delta, sumado a que son eventos súper contagiosos a pesar de que existan protocolos”.

Hasta el momento no se detectó la presencia de la variante Delta en personas que no hayan llegado del exterior, por lo tanto, los científicos del Instituto Pasteur (encargados de secuenciar las muestras y cuantificar la presencia de la variante) han manifestado que aún no se puede decir que haya una circulación comunitaria. De todos modos, sí se detectó Delta en más de 150 viajeros que retornaron del exterior a partir de julio.

Moreno destacó que los casos graves, que son los más preocupantes, seguramente no aumentarán de forma sustancial después de la Nostalgia. Advirtió, sin embargo, que “como las vacunas no son 100% efectivas, en la medida que aumenten los casos totales, tendría sentido que también subieran las hospitalizaciones” en proporción.

Científico trabaja con dosis de vacuna en un laboratorio. Foto: EFE
Científico trabaja con dosis de vacuna en un laboratorio. Foto: EFE

Consultado al respecto, el presidente de la Sociedad Uruguay de Medicina Intensiva (SUMI), Julio Pontet, destacó que para el próximo martes el 90% de la población mayor de 35 años contará con las dos vacunas contra el COVID-19 y, por lo tanto, habrá “un escudo de protección con la vacuna muy importante”.

“Viendo lo que pasa en otras regiones del mundo, yo no creo que ni la Delta ni el 24 de agosto puedan generar un pico importante de pacientes COVID graves, o sea, de ingresos a CTI, debido a la tasa de vacunación que tenemos. Puede haber algún incremento marginal que es posible, pero no vamos a tener una segunda ola”, subrayó Pontet.

El intensivista dijo que más allá de la protección que significan las vacunas, “está claro que la pandemia aún no terminó” y opinó que el “momento ideal” para permitir las fiestas hubiera sido “cuando la población susceptible esté con su tercera dosis recibida” y no ahora.

Eventos: ¿qué está permitido y qué no?
Personas en una fiesta. Foto: PxHere.

El gobierno decidió que a partir del próximo martes los eventos en salones habilitados estarán permitidos con un nuevo protocolo. Este estipula una duración máxima de cinco horas que, en el caso de que incluya baile, se deberán dividir de a 40 minutos intercalados con 20 destinados a la ventilación correspondiente del lugar. El baile se limita únicamente a los lugares en donde todas las personas hayan completado su esquema inicial de vacunación.

El aforo estará determinado por las personas que concurran al evento. Si todos están vacunados, se podrá tener hasta 200 invitados si se trata de un ambiente cerrado o 300 si es un lugar abierto. En caso de que al evento concurran tanto personas vacunadas como no, el aforo máximo debe ser de 100 personas en lugares cerrados y de 150 en el caso de que sea abierto.

Además, la utilización de tapabocas es una recomendación del MSP, pero no será motivo de fiscalización y no se penalizará en el caso de que las personas no lo usen.

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