Nuevas salidas en ASSE: cesaron a la directora del Hospital de Mercedes por presuntas irregularidades

En el centro público de Soriano, jerarcas advirtieron que no se había solucionado el problema de que los médicos "cumplieran sus compromisos funcionales" y "respetaran los turnos de las policlínicas".

ASSE.
Sede de ASSE.
Foto: Fernando Ponzetto

La Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) cesó a la directora del Hospital de Mercedes (Soriano), Joselina Ibarburu, por presuntas irregularidades en el pago a médicos de varias especialidades, informó Agesor y confirmaron fuentes del prestador a El País.

En una nota del 16 de julio, de la administración del Hospital de Mercedes a dicha dirección, a la que accedió El País se dio cuenta que en el centro de salud se constató que uno de los anestesistas tiene dos contratos, uno de 24 horas, y otro de 12 horas que “no está siendo trabajado”. Pero además, cobra por Comisión de Apoyo 200 horas de retén adicionales, el equivalente a ocho días de trabajo.

En otro de los casos, un psiquiatra contratado para guardias de retén por Comisión de Apoyo tenía agendado seis pacientes por policlínica, pero atendía a 12 más que no pasaban por la consulta programada, “en su mayoría para la expedición de certificaciones médicas, sin corresponder a lista de espera ni turnos programados conforme al procedimiento institucional”, marcó otro escrito.

Desde ASSE se le comunicó que se debía ajustar al contrato que mantenía con la Comisión de Apoyo (dos policlínicas mensuales, con un máximo de seis pacientes agendados por cada instancia), tras lo cual el psiquiatra renunció. Esto derivó en que dos especialistas debieron reducir sus horas de policlínicas para cubrir las guardias de retén.

La salida de Ibarburu se precipitó pocos días después que la adjunta a la dirección y la administradora,—-todas de la misma gestión— presentaran escritos a ASSE sobre la gestión, lo cual molestó a la directora, que primero marcó su “pérdida de confianza” en ambas jerarcas y luego pidió su cese. Sin embargo, en la última sesión del directorio de ASSE se resolvió cesar a Ibarburu.

La adjunta a la dirección y la administradora presentaron una carta a las autoridades de ASSE el 17 de agosto, a la que accedió El País, destacando que al asumir hubo un acuerdo a nivel de los cinco integrantes del equipo de gestión de “negociar con los médicos para que cumplieran sus compromisos funcionales, respetaran los turnos de las policlínicas y evitaran suspensiones o llegadas fuera de horario que dejaban al usuario sin atención o esperando largas horas”.

Ambas jerarcas puntualizaron en la misma misiva que antes de asumir, esto fue conversado con el presidente de ASSE, Álvaro Danza, quien les trasladó que “compartía” esa idea, y que desde el prestador público se “apoyaría” todo lo relacionado con este asunto. Este aspecto fue conversado luego con Danza y otras autoridades.

En mayo pasado, acotaron, hubo una reunión con la Gerencia de Recursos Humanos, con Ibarburu y la adjunta de la Dirección Regional Oeste, entre otras autoridades, donde se señaló que a un año de haber asumido “no se había avanzado” en el cumplimiento del horario por parte de los médicos.

“Se dejó en claro que los controles de horarios y compromisos se realizan mensualmente en la oficina de Recursos Humanos del centro, se informan al equipo de gestión, pero la decisión final sobre las medidas corresponde exclusivamente a la dirección del hospital”, lo cual comenzó a generar “problemas dentro del equipo”, dijeron.

Hubo otra reunión posterior con el equipo y la adjunta a la región oeste. Allí Ibarburu “manifestaba desconocer situaciones que habían sido tratadas en reuniones previas, lo cual no era cierto”, tras lo cual ambas jerarcas enviaron informes con una serie de datos, tales como la “situación de funcionamiento y adelantos de la oficina de Recursos Humanos”, entre otros.

Los informes presentados fueron catalogados como “positivos” por las dos jerarcas, pero esto “molestó” a Ibarburu, que “manifestó pérdida de confianza hacia la administración”, por entender que la dejaban “expuesta” y la “obligaban a hacerse responsable de las decisiones”.

“La dificultad mayor se mantiene en el cumplimiento de horarios médicos”, señalaron las jerarcas. Ibarburu, que presidió la Gremial Médica de Soriano (Gremeso), “manifestó que nunca firmó las resoluciones para que no se le descontara a los médicos, pero también expresó que ‘no iba a pelearse con los mismos’”.

Salud Mental

ASSE también resolvió el 14 de agosto cesar al equipo de la dirección de Salud Mental, que estaba liderado por la psiquiatra Gabriela López Mesa pase a estar dirigido, por primera vez, por una psicóloga, Gabriela Suárez, dijo Danza en rueda de prensa días atrás.

“Apunta a fortalecer la atención de salud mental a nivel comunitario, a reinsertar precozmente a los usuarios con patología de la esfera de salud mental a sus lugares habituales, dar por tierra el modelo asilar, a fortalecer la atención comunitaria, y disminuir la atención psiquiátrica en beneficio de la asistencia psicológica”, marcó el titular de ASSE.

El cese de López Mesa y su equipo derivó en que la Sociedad de Psiquiatría del Uruguay, la Asociación de Psiquiatras del Interior, la Sociedad Uruguaya de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia y la Unidad Académica de Psiquiatría Pediátrica (Universidad de la República), emitieron un comunicado conjunto marcando la “profunda preocupación” por esta medida.

El cambio en la Dirección de Salud Mental de ASSE “está generando incertidumbre en los usuarios y trabajadores de ASSE, por la falta de continuidad de programas, equipos y líneas de trabajo fundamentales para la atención de la población”.

Los colectivos exigieron a ASSE que informe los objetivos de esta “reestructura” y de qué manera se “garantizará la continuidad y el fortalecimiento de las políticas institucionales” en el área de Salud Mental.

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