El Ministerio de Salud Pública (MSP) confirmó la presencia de la “supergripe” H3N2 en Uruguay, indicaron a El País fuentes del organismo. De esta manera, Uruguay se suma a una lista de más de 35 países que ya registraron casos del subclado K de la influenza A (H3N2).
Los dos casos identificados hasta el momento corresponden a personas con antecedente de viaje al exterior, a Estados Unidos y Finlandia, añadieron las fuentes. Las autoridades prevén la circulación comunitaria del virus tras la detección.
Como ocurre con el resto de las influenzas, se hará un monitoreo a través de centros centinela distribuidos, por lo que no se realizará un seguimiento individual de cada caso, sino que se busca la evaluación del impacto sanitario y la anticipación de necesidades asistenciales.
En un comunicado del MSP, al que accedió El País, se indicó que la detección de influenza A (H3N2) se da "en concordancia" con la alerta epidemiológica emitida por la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), que advierte sobre un “aumento acelerado de la circulación de influenza estacional, particularmente del subtipo H3N2, en distintas regiones del mundo”.
“Según la alerta, en Europa la temporada de influenza comenzó antes de lo habitual y el subtipo H3N2 (incluido el subclado K) representó una proporción significativa de las secuencias reportadas. En América del Norte se observa un aumento sostenido de influenza A, con predominio del subtipo H3N2”, agregó el comunicado.
El MSP recordó que la vacunación contra la influenza o gripe, previa al inicio de la circulación sostenida del virus, continúa siendo la “principal herramienta para prevenir enfermedad grave”, complicaciones, especialmente en los grupos de riesgo, que son los menores de entre seis meses y cinco años de edad, adultos mayores de 65 años, entre otros grupos de riesgo.
El comunicado agregó que en forma preventiva, el ministerio avanza con la “preparación” de la campaña de vacunación contra la Influenza, que se buscará adelantar de abril a marzo, tal como informó El País, y el “refuerzo” de la vigilancia epidemiológica y genómica.
Así como también la “preparación anticipada” del Plan Invierno, considerando un “eventual aumento” de la demanda asistencial, el relevamiento de la “capacidad instalada” del sistema de salud y una “actualización” de las recomendaciones terapéuticas, en línea con las guías de la OMS.
La influenza cambia naturalmente, con subclados (ramas evolutivas) del mismo virus. Si bien la cepa H3N2 es común en el hemisferio norte, lo novedoso esta vez es la circulación del subclado K. Se la denominó supergripe porque produce brotes más grandes por generar una evasión de la respuesta inmune, pero no necesariamente por producirse cuadros más graves.
“Hasta el momento no se ha documentado un cambio significativo en la gravedad clínica, en términos de hospitalización, ingresos a cuidados intensivos, o defunciones. No obstante, las temporadas dominadas por el subtipo A (H3N2) suelen asociarse con mayor gravedad, especialmente entre las personas mayores”, señaló OPS en diciembre pasado en un comunicado, el último sobre este asunto.
Los síntomas de la supergripe H3N2 son como los de otras variantes de la gripe: fiebre, dolor de garganta, secreción nasal, dolor en las articulaciones, tos y fatiga. Y su transmisión también es como la de otros virus de la gripe: gotitas que se transmiten al hablar, tocar superficies contaminadas y acudir a lugares cerrados.
Para prevenir los contagios de la supergripe se deben cumplir los mismos cuidados que para evitar otros subtipos de influenza: lavarse las manos, cubrirse la boca al toser o estornudar, y quedarse en casa en caso de fiebre u otros síntomas, indicaron expertos consultados por El País.
La OPS/OMS encendió las alarmas en diciembre pasado tras marcar el “aumento importante” y “rápido” de casos del subclado K de la influenza A (H3N2), sobre todo en Europa, Asia, Estados Unidos y Canadá. En Reino Unido, por ejemplo, el repentino brote derivó en la saturación de hospitales y el cierre temporal de escuelas.
Por el flujo de turistas por estas fechas, los casos luego se expandieron a la región, y se identificaron, entre varios países, en Chile y Argentina. Ayer se confirmó la primera muerte por supergripe, en Mendoza, de un hombre de 74 años, fumador con EPOC, que había contraído la enfermedad en España, país donde residía.