ENTREVISTA A SILVIA GUERRA

Epidemióloga del MSP: "El 97% de los brotes de coronavirus fue en ambientes interiores"

Para la experta los brotes confirman que hay que continuar con todos los testeos, estar atentos a los síntomas y mantener la prevención.

Silvia Guerra, epidemióloga del MSP. Foto: El País
Silvia Guerra, epidemióloga del MSP. Foto: El País

Durante unas semanas, o unos días, los uruguayos vimos cómo las cifras de contagiados de COVID-19 iban bajando. Incluso algún día se festejó el cero caso positivo nuevo. Pero la alegría duró poco y surgió el foco de coronavirus en Treinta y Tres.

Hoy hay 54 activos en ese departamento. Un caso derivó en otros y llegaron a estar más de 300 personas en cuarentena. El brote demostró lo fácil que es contagiar y contagiarse y, especialmente, que el virus está circulando. Para la epidemióloga Silvia Guerra, asesora de la Dirección General de Coordinación del Ministerio de Salud, los brotes confirman que hay que continuar con todos los testeos, estar atentos a los síntomas y mantener la prevención.

-¿Cómo se da un brote de COVID-19?

-Es importante diferenciar el concepto de contagio individual del concepto de brotes. El contagio individual se da en cualquier circunstancia cuando una persona susceptible se expone a la enfermedad sin bloquear la vía de transmisión y luego enferma. En un brote, muchas personas se contagian a partir de una exposición única o múltiple. Los brotes aportan un gran número de enfermos a las estadísticas y son preocupantes, pero si no hubiera personas enfermas no se provocarían brotes. De ahí la importancia de recordar que la mejor medida de prevención es evitar todos los contagios y no solo actuar ante la ocurrencia de brotes. COVID-19 se ha caracterizado en todo el mundo por la presentación de brotes o conglomerados. Los eventos superdispersores de COVID-19 son eventos en los que varias personas (ej. 5 o más) se infectan. Los infectados a su vez a menudo infectan a otros y finalmente se genera un gran número de casos. Según una base de datos mundial a la que accedí recientemente, el 97% de estos eventos de contagio ocurrieron en ambientes interiores. A veces, los casos se identifican “de golpe” pero posiblemente fueron aconteciendo previamente, en forma silenciosa y sin que nadie los haya identificado. Esto podría suceder porque la enfermedad comienza con síntomas que la persona no relaciona a COVID-19 y no consulta o porque la persona no presenta síntomas y eso lleva a una dispersión silenciosa y que puede ser prolongada, aumentando los casos sin que nadie se dé cuenta, hasta que uno se agrava o fallece. Cuando identificamos una persona con COVID-19 que fallece y recién es diagnosticada, sabemos que hay muchos más contagiados que no conocemos, de ahí la importancia de la búsqueda hacia atrás y el establecimiento de la cuarentena inmediata. Son los peores desafíos, como en el caso de Rivera.

-¿Qué determina el riesgo de contagio?

-La asociación de lugares interiores, mal ventilados y un tiempo prolongado son un cóctel que no tomaría si deseo evitar COVID-19. Si a eso le agregamos hacinamiento, el riesgo se dispara y es más fácil aún contagiarse. Una publicación japonesa determinó que las probabilidades de que un caso primario transmitiera COVID-19 en un ambiente cerrado fueron casi 19 veces mayor en comparación con un ambiente al aire libre. Pero hay que comprender que si estoy al aire libre, cara a cara con un enfermo, sin respetar la distancia física, sin usar mascarilla, habrá riesgo, por eso tampoco se pueden hacer aglomeraciones ni descuidar el distanciamiento u olvidarse de la mascarilla en espacios abiertos pero multitudinarios. Todos deberemos aprender de esta nueva forma de interacción humana hasta que hayamos sido vacunados.

-¿Cuáles son los lugares más frecuentes para que se den los brotes de COVID-19?

-La gran mayoría de los brotes publicados tuvo lugar en entornos cerrados, donde las personas estaban hacinadas, en contacto estrecho, con mala ventilación y durante un período prolongado. Por ejemplo, los frigoríficos, donde las temperaturas se mantienen bajas y el aire está seco, parecen particularmente vulnerables a estos eventos. Le voy a mencionar los brotes que se han publicado: en el propio hogar, barcos, residenciales de ancianos, frigoríficos, cárceles, transporte público, restaurantes, oficinas (Ej. call center), iglesias, funerales, ensayos de coro, festejos en ambientes cerrados (clubes) y hospitales.

Coronavirus. Foto: AFP
Coronavirus. Foto: AFP

-¿Si estamos en lugares cerrados qué tenemos que hacer?

-El problema con los lugares cerrados es que allí se concentra la carga viral, a mayor tiempo sin renovar el aire, mayor contaminación. Si no ventilamos, esa carga va en aumento, mientras haya un enfermo contaminando el ambiente. A mayor carga, mayor riesgo de contagio. Los sistemas de aire acondicionado podrían representar un problema, pues pueden desempeñar un papel en la propagación de la enfermedad, en particular al recirculan el aire contaminado. Esta afirmación es sostenida por una publicación de un brote en un restaurante donde personas sin contacto directo ni indirecto con un enfermo, adquirieron la enfermedad, estando en la línea de circulación del aire entre la mesa del enfermo y los casos secundarios. ¿Qué podemos hacer? Ventilar los ambientes abriendo puertas y ventanas y hacerlo frecuentemente. De igual modo cuando se viaje en auto u ómnibus, abrir las ventanillas cada hora, al menos por 5 minutos. En relación al aire acondicionado, evitar los sistemas de aire que simplemente calientan o enfrían el aire interior, sin renovar con aire exterior. Los sistemas bien mantenidos que toman aire fresco y tienen filtros de alta calidad tienen más probabilidades de reducir el riesgo de transmisión.

-¿Cómo podemos evitar futuros brotes de COVID-19?

-Cada brote nos ha dejado enseñanzas. COVID-19 nos ha demostrado que no basta con protegernos de quienes sabemos que están enfermos. Las personas asintomáticas (sin síntomas) contagian, aunque en menor grado que las personas con síntomas. Pero además, hay otro grupo que preocupa que son las personas pre-sintomáticas, o sea personas que están contagiando pero aún no han manifestado síntomas. Todas estas situaciones nos demuestran que las medidas de prevención no podemos aplicarlas solo con algunos, sino que deben ser universales: evitar espacios cerrados, hacinados/con personas amontonadas y mal ventilados. El uso de medidas de bloqueo fuera del hogar son vitales, como no acercarnos a menos de 1,5 m, usar mascarilla siempre hasta volver a casa y pedirle al otro que también la use, hacer higiene de manos con frecuencia, evitar el contacto físico, estrecho o prolongado, ventilar los entornos. El tapaboca nos protege y protege al otro. De igual modo evitar usar un ascensor o solo subir cuando está casi vacío, evitando el contacto estrecho. El concepto de riesgo debe estar presente, si necesito tomar mi descanso, salir a fumar o comer, que son actividades sin mascarilla, el distanciamiento físico no puede descuidarse, son momentos críticos para contagiar o que nos contagien. Algunos países han fomentado el relacionamiento personal en grupos pequeños y permanentes, como amigos íntimos o familiares cercanos y en espacios abiertos.

“A la (vieja) normalidad no podemos volver aún”

“Desde que se abrieron varias perillas y se retomaron actividades económicas relevantes, el uruguayo parece un poco más relajado y con menos temor a la enfermedad. ¿Hay que volver atrás con medidas más estrictas? ¿Qué no se debe hacer y qué se puede hacer con recaudos? Lo que se debe hacer es mantener las medidas de prevención en nuestra rutina diaria, aún no hay vacunas, pues aún no podemos volver a las antiguas conductas, los besos y los encuentros sexuales siguen siendo de riesgo. Es responsabilidad de cada uruguayo no participar de actividades de riesgo como una fiesta o festejo de cumpleaños, sitios muy concurridos o abarrotados. Debo hacer un uso responsable de mi libertad individual.

Los individuos solteros tienen el potencial de propagar la infección significativamente. Una investigación de Hong Kong y China sobre individuos infectados encontró que un quinto de ellos era responsable de cuatro quintos del total de casos adicionales. Eso significa que aunque la enfermedad para ellos no sea tan letal, representan un alto riesgo de propagación y de impacto en otras personas.

Los expertos en salud mental hablan de la necesidad de sociabilizar ¿cómo se puede hacer para de a poco volver a la normalidad sin riesgo de contagio? A la normalidad no podremos volver aún, lo que sí podemos hacer es tomar las medidas de prevención y adaptarlas a la nueva normalidad. Debemos evitar lugares cerrados y muy concurridos”.

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