Derechos de TV del fútbol: fin de una era para Tenfield y una disputa a contra reloj por el reparto de la torta

La licitación impulsada por la AUF terminó triplicando los recursos que recibe el fútbol uruguayo; la empresa de Paco Casal no tendrá la TV por cable pero se perfila para quedarse con rubros clave, como la producción y el streaming.

Tenfield
Tenfield

La tarde del último domingo de noviembre había dejado los ánimos del país partidos en dos: a unos les tocaba festejar, a los otros masticar bronca tras el cierre de la temporada futbolística con una final clásica definida en los últimos minutos.

Pero el Campeonato Uruguayo no era lo único que terminaba ese 30 de noviembre en el Gran Parque Central.

Con el estadio ya vacío y las luces apagándose, el comentarista Juan Carlos Scelza se encargó de recordarlo a los televidentes en el cierre de la programación.

—Esta es una transmisión distinta para la casa, para Tenfield, para quienes estamos desde el primer día. Para toda esa transición que vendrá y en la que seguramente estemos.

Insistió:

—Y seguiremos estando.

Las de Scelza no eran unas palabras más. Eran las de alguien que ha estado en esa misma pantalla desde 1999, cuando la empresa de Francisco “Paco” Casal comenzó un dominio del fútbol uruguayo que, más allá de vaivenes, se estiró durante un cuarto de siglo, pero que a partir de 2026 —tras una histórica licitación impulsada por la Asociación Uruguaya de Fútbol— tendrá nuevos protagonistas, nuevas reglas (y bastante más plata).

El año que comenzará en pocas semanas marcará una nueva era en el manejo de los derechos de televisión del fútbol uruguayo, que pasará de repartir 17 millones de dólares a algo más de 60 millones.

Pero la última palabra aún no está dicha.

Mientras en la AUF celebran los números de una venta histórica que avala su estrategia de llegar a una licitación competitiva —un camino que le mereció feroces críticas, denuncias y disputas internas—, Tenfield ultima el análisis de su estrategia para mantener algunos rubros codiciados del negocio del fútbol —se sabe que ya no manejará la transmisión por cable, pero puede obtener los derechos de streaming—, y los clubes y sus dirigentes se embarcan en una batalla a contrarreloj por el reparto de la nueva y crecida torta de dinero.

Como dirían los periodistas deportivos, se vienen “horas claves”, decisivas para definir cómo se manejará la plata, quién tendrá la mayor parte de la torta, y qué tan distinto se verá el fútbol uruguayo a partir de las pantallas en los próximos meses.

Nuevo contrato

Los días finales de 2025 aparecían ya hace tiempo en el calendario de los dirigentes de la AUF como un hito relevante, ya que el 31 de diciembre de este año era la fecha de vencimiento del contrato que le otorga a la empresa Tenfield los derechos de televisión y comercialización del fútbol uruguayo.

Hasta ahora, los distintos contratos con la empresa de Casal se renovaban con mucho tiempo de anticipación, en buena medida debido a las necesidades financieras de los clubes, dependientes del dinero que ingresa por los derechos de imagen.

Francisco Casal luego de la reunión entre Tenfield y AUF en el Estadio Centenario junto a Osvaldo Giménez.
Francisco Casal luego de la reunión entre Tenfield y AUF en el Estadio Centenario junto a Osvaldo Giménez.
Foto: Leonardo Mainé.

Las autoridades de la AUF, liderada por Ignacio Alonso, entendieron que esa dinámica ponía a los clubes en desventaja a la hora de negociar y concentraron sus esfuerzos en llegar a la instancia definitoria con el mayor oxígeno financiero posible.

A través de distintos informes y consultorías, en la AUF señalaban que el fútbol uruguayo tenía un valor bastante superior al que pagaba Tenfield y que podía llegar a totalizar en el entorno de los 60 millones de dólares.

Había dos opciones: o acordar de antemano con la empresa y asegurarse el dinero, o llevar a una licitación en busca de mejores ofertas.

En una primera etapa de negociación de “buena fe”, estipulada por el contrato, Tenfield hizo una oferta del entorno de los 30 millones de dólares para renovar los derechos del fútbol, pero la AUF no lo aceptó y decidió activar el camino de un proceso competitivo, que de todas formas dejaba a la empresa de Casal la posibilidad de igualar las mejores ofertas.

Ese largo proceso no estuvo exento de discusiones, rencillas y pujas de poder.

El Ejecutivo liderado por Alonso contó con el apoyo de Nacional —cuya directiva fue mandatada por una asamblea de socios a seguir el camino de una licitación—, así como de las sociedades anónimas deportivas (SAD) y grupos de interés, mientras que otro grupo de cuadros —entre ellos Peñarol, Liverpool, Defensor Sporting y Cerro— insistieron durante meses en que el camino de la licitación era perjudicial, y que el fútbol uruguayo estaba lejos de valer lo que señalaban las autoridades de la AUF.

Con esas discusiones como telón de fondo, el pasado 4 de diciembre, el presidente de la AUF se sentó frente a los micrófonos de los medios de comunicación que habían viajado a Washington —para asistir al sorteo del Mundial del año que viene— y, sin disimular su sonrisa, divulgó los números finales de la histórica licitación por los derechos de televisación del fútbol uruguayo, a la que se presentaron un total de 13 empresas.

“Tenemos ahora los resultados que queremos trasladarles a todos ustedes y me disculparán la expresión, pero nos generan una gran alegría a todos los que integramos el fútbol uruguayo”, dijo Alonso antes de anunciar que las ofertas por los distintos derechos de comercialización totalizaban 67,5 millones de dólares por año para el período 2026-2029.

Ignacio Alonso en conferencia sobre los derechos de televisación del fútbol uruguayo.
Ignacio Alonso en conferencia sobre los derechos de televisación del fútbol uruguayo.
Foto: AUF.

Esa cifra se compone de casi 66 millones anuales por la combinación de derechos de los torneos profesionales y amateur, más un adicional que se financia a través de una prima de exclusividad que debían pagar los oferentes, y que se destinará a inversiones de infraestructura de los clubes.

Descontando los aproximadamente 7 millones de dólares de costos de producción, lo que informaba Alonso era que el fútbol uruguayo, en números gruesos, pasaría a recibir más del triple por derechos de imagen. Y que además, la explotación de esos derechos ya no quedaba en manos de una sola empresa.

Del cable al streaming

A la hora de ir a la licitación, la AUF decidió dividir los derechos en distintos lotes, desde transmisión por cable o por streaming hasta merchandising y apuestas.

Empecemos por la vía tradicional: la TV por cable. Allí se confirmó, por ejemplo, que a partir de 2026, por primera vez en un cuarto de siglo, la transmisión por cable para abonados no será a través de Tenfield.

El ganador de ese lote fue para el consorcio DirecTV-Torneos por un total de 31,8 millones de dólares.

Y al no haber presentado oferta en ese rubro, Tenfield no tiene la posibilidad de igualar y quedarse con esos derechos.

A pesar de sufrir una caída importante en el número de clientes, el mercado del cable sigue siendo la principal vía de consumo del fútbol uruguayo y, como tal, un negocio millonario que difícilmente sufra cambios significativos en los próximos cuatro años, que es lo que dura el nuevo contrato.

Camara de televisión en un partido del fútbol uruguayo.
Camara de televisión en un partido del fútbol uruguayo.
Foto: Leonardo Mainé.

Según una auditoría de la consultora Ernst & Young, contratada por la AUF, en 2024 eran al menos unos 280.000 los abonados al paquete de fútbol en los distintos cables de todo el país (son esos vecinos que saben el valor de gritar antes los goles), lo que implicaba unos ingresos en el entorno de los 40 millones de dólares.

En la industria se da por descontado que los distintos cables negociarán con DirecTV para hacerse de los partidos y los contenidos del torneo uruguayo, como hasta ahora hacían con Tenfield, aunque esas serán negociaciones de los próximos meses.

Después está el capítulo del streaming, que supone una novedad en el contrato y era uno de los rubros codiciados.

Hasta ahora, Tenfield había negociado directamente con otras compañías o plataformas la posibilidad de transmitir el fútbol vía streaming, sin que los clubes recibieran recursos adicionales por eso.

Ahora la AUF licitó el streaming por separado, tanto para el territorio uruguayo como para el exterior. Y la mejor oferta, en ambos casos, fue la del consorcio Team Click conformado por la empresa estatal Antel y la compañía Sportsmedia.

Tenfield hizo una oferta en este rubro, y aunque quedó por abajo del consorcio, se prevé que la empresa de Casal iguale esa oferta y se quede con los derechos. “Estamos analizando”, se limitan a decir desde la compañía, que desde un principio dio pistas de que el mercado de internet era su principal interés.

En el lote de streaming para Uruguay, la oferta de Team Click fue de 17,5 millones de dólares, mientras que en el de las transmisiones al exterior fue de 3,1 millones. Tenfield tiene tiempo hasta el próximo lunes 22 de diciembre para igualar esas ofertas. Pero cabe destacar que solo en streaming, la AUF se aseguró los mismos ingresos que lo que recibe actualmente por el total de los derechos.

Torre de Antel
Torre de las Telecomunicaciones de Antel.
Foto: Estefanía Leal

De la decisión de la empresa de Casal dependerá también el futuro del negocio para Antel, aunque también diversos actores del rubro dan por descontado que tanto la telefónica estatal como Sportsmedia —que juntas conforman el consorcio Team Click— van a participar de la transmisión por streaming, ya sea como adjudicatarios de los derechos o como socios de Tenfield en la cadena de distribución.

Hoy en día, con el contrato vigente, Tenfield le vende a Sportsmedia el acceso al fútbol uruguayo, Sportsmedia le ofrece el producto a Disney —con su propia personalización, es decir, con sus periodistas y comentaristas—, y Disney tiene un acuerdo con Antel que le da acceso a los contenidos de su plataforma.

Todavía no está claro cuál será el formato que regirá a partir del mes próximo. Mientras tanto, Sportsmedia avanza en su proyecto del canal de streaming Fix, que tendrá una programación de ocho horas en vivo de lunes a viernes, y tiene en su plantilla a varios periodistas que participaban de las transmisiones a través de Disney.

Publicidad, apuestas y producción.

Un rubro que Tenfield ya se aseguró es el de los derechos de publicidad, patrocinios y merchandising, en el que realizó la oferta más alta por 8 millones de dólares anuales.

Esos derechos habilitan a la empresa de Casal a explotar los espacios publicitarios en los torneos, gestionar sponsors y comercializar productos de AUF.

También propuso la mejor oferta en el rubro de producción comercial, uno de los dos servicios licitados por la AUF, y que en ese caso eran obtenidos por quien hiciera la oferta más baja. La producción comercial implica la provisión de la cartelería, estática en los campos de juego, tapetes publicitarios 3D y kits comerciales.

En el caso de la producción audiovisual —que abarca los servicios de producción audiovisual en las canchas, la dirección de cámaras, la transmisión de la señal, y hasta la producción de señal para el VAR— la mejor oferta fue de la compañía argentina La Corte, aunque Tenfield guarda el derecho de igualar esa oferta.

Cámara de televisión en el Estadio Centenario.
Cámara de televisión en el Estadio Centenario.
Foto: Estefanía Leal.

Otro rubro en el que habrá que ver si Tenfield iguala es el del live-feed para las casas de apuestas, en la que la mejor oferta fue de la española Mediapro por 3 millones anuales.

Si igualara todas las ofertas en los rubros en los que puede hacerlo, la actual poseedora de los derechos pagaría a la AUF algo más de 31 millones de dólares y recibiría unos 7 millones de la AUF por servicios de producción.

Por último, un lote que ya quedó asignado —ya que Tenfield no se presentó— es el de los torneos amateur y la Copa Uruguay, en el que el consorcio Telecom GMC realizó la mejor oferta por 2,2 millones de dólares al año.

La lucha que sigue: el reparto

Con los números a la vista, y aún a la espera de la decisión de Tenfield respecto a la posibilidad de igualar algunas ofertas, en el mundo del fútbol ya ha comenzado una nueva disputa: la de cómo se repartirán los recursos significativamente mayores a los que ingresan actualmente.

Se trata de una batalla que deberá saldarse en poco tiempo, ya que los contratos empiezan a regir a partir del cambio de año, y los pagos se realizarán mensualmente, iniciando en las primeras semanas de enero.

Del total que recibe hoy en día el fútbol profesional, Nacional y Peñarol se queda cada uno con el 21% (totalizando el 42% entre los dos), y el resto se reparte equitativamente entre los otros equipos de la primera división, y en un porcentaje menor para los de segunda división.

Ignacio Alonso tras la reunión con Francisco Casal en el Estadio Centenario.
Ignacio Alonso tras la reunión con Francisco Casal en el Estadio Centenario.
Foto: Darwin Borrelli.

En números aproximados, los grandes reciben algo menos de 4 millones de dólares, los restantes cuadros de primera reciben unos 600 mil dólares, y en la B se quedan con unos 150 mil dólares cada uno.

El presidente de AUF señaló esta semana a Telemundo que se buscará “priorizar” a la segunda división, por entender que quedó “postergada”, más allá de que prevé “importantes mejoras” para todos los clubes.

Meses atrás, los dos grandes —que mantuvieron posiciones distintas en la puja por los derechos de televisión— se habían acercado para negociar conjuntamente el reparto, pero luego Nacional resolvió romper con esa coordinación, con críticas a las constantes críticas y denuncias públicas de Peñarol hacia los tricolores.

Mientras que algunos equipos chicos reclaman que los grandes tengan un porcentaje inferior al actual para reducir la “asimetría” del fútbol uruguayo, Nacional y Peñarol aducen que el 42% de la torta con el que se quedan ya representa un importante “sacrificio”, si se tiene en cuenta que son los que concentran una parte abrumadora del interés por el espectáculo deportivo y su comercialización.

En el Ejecutivo de la AUF son “optimistas” de llegar a un consenso en los próximos días.

La sede de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).
La sede de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF).
Foto: Estefanía Leal.

A la pulseada de los clubes se suma otro factor: el reclamo de la Mutual de Futbolistas Profesionales, al igual que el de los árbitros, por concepto de derechos de imagen. Los jugadores, en particular, han llegado a reclamar un 10% de la torta, aunque hay quienes entienden que podrían conformarse con un número cercano a la mitad. En esa disputa sobrevuela la posibilidad de un conflicto que retrase el inicio del campeonato en 2026. Aunque, de nuevo, en la AUF mantienen su optimismo.

Fuera de esa lucha por el reparto, el fin del año 2025 deja cierto sabor a fin de una era para el fútbol uruguayo y el comienzo de una nueva etapa. Los años que vendrán seguramente lo harán acompañados de una torta más grande y más repartida.

Para 2029, cuando vuelvan a vencer los contratos, la lucha se reeditará con una competencia en la que Tenfield ya no tendrá una cláusula de igualación de ofertas, y en la que se contará con la experiencia de los nuevos participantes del mercado.

Pero para eso, se sabe, faltan algunos años y varios partidos importantes.

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