Los cambios que realizó el gobierno en el plan de saneamiento de 61 localidades que se inició bajo el gobierno de Luis Lacalle Pou, generaron rechazo en el Partido Nacional. Tras una sesión especial del directorio blanco este martes, se alertó un “grave impacto para las 33 localidades que quedaron eliminadas” por la reestructuración y se criticó que las “prioridades” de la gestión frenteamplista “son principalmente centralistas y metropolitanas”.
El Partido Nacional apuntó en una declaración que, a partir del “rediseño” del plan de saneamiento, se “tiene previsto intervenir solamente 28 localidades, resultando un drástico recorte del plan aprobado y un grave retroceso para la gente y las comunidades del interior”.
En esa línea, los blancos entienden que el gobierno le da la “espalda al desarrollo del interior del país y en especial a las pequeñas y medianas localidades del Uruguay”.
Hace dos semanas, el presidente de OSE, Pablo Ferreri aseguró en el Parlamento —tal como informó El País— que el proyecto que venía del gobierno anterior tenía varios “problemas” como “falta de priorización estratégica —es decir, por qué elegir algunas localidades y no otras—; deficiencias técnicas y de diseño en aspectos ambientales y sociales que debían ser considerados; problemas contractuales y de gestión del contrato, e insuficiencia de financiamiento”
Este martes, el presidente del directorio del Partido Nacional, Álvaro Delgado, aseguró que los blancos están “preocupados” porque en esta administración de Yamandú Orsi, una vez más, “con los ojos en el espejo retrovisor, se cancela un proyecto del gobierno de Luis Lacalle Pou”.
A entender de Delgado, hay un “capricho refundacional” por el que se toman decisiones que son “muy injustas con la población que vive en el interior”.
También participó del directorio el diputado de Aire Fresco Juan Pablo Delgado, quien cree que el gobierno “está priorizando lo económico sobre lo social”. “Es darle la espalda al interior profundo. Es un gobierno centralista que ha priorizado el transporte metropolitano, que bienvenido sea, pero sacando la mitad del plan de saneamiento porque faltaba alguna parte del financiamiento, para lo cual alcanzaba con la suba de tarifa que ya hicieron. Vaya si tendrán instrumentos de financiamiento”, añadió en la conferencia.
El Partido Nacional, además, señaló en su declaración que las “autoridades de OSE no brindaron información específica de un cronograma de obra y área de cobertura de la red de saneamiento por localidad, aludiendo que se sigue en ajuste del plan en muchas localidades”. Esto —se indicó en el documento— genera “una dificultad en lo que refiere a la coordinación de estas obras con la gestión de los municipios e intendencias, en particular con el plan de obras viales, veredas, alcantarillado de pluviales, etcétera”.
Por otra parte, el diputado herrerista Federico Casaretto se refirió a la decisión del gobierno de rescindir el proyecto Neptuno para ir por Casupá.
Casaretto calificó al gobierno de “máquina aplanadora” y apuntó que el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, “no ha explicado hasta el día de hoy por qué el gobierno del Frente Amplio desestima la quinta fuente de agua dulce más grande del mundo”. Y reafirmó: “Entendemos que este nuevo proyecto no le va a dar una solución al problema del agua potable que tienen quienes viven en la zona metropolitana, unos 1.600.000 habitantes”.
Delgado afirmó también que el ministro del Interior, Carlos Negro, “perdió el control” de su cartera, la que, además, “se le fue de las manos”. También consideró que “no hay un liderazgo fuerte” en la seguridad, un tema en el que “todos los días” se ve un “agravamiento”. A su vez, el presidente del directorio blanco dijo que “la Policía no se siente respaldada”.
Ante un nuevo apoyo que le dio Orsi a Negro, indicó que es “normal” que se dé esa dinámica pero que el “problema” —señaló— “es si la gente se siente respaldada”, lo que no cree que suceda. “Hoy la gente se siente asustada y creo que Negro no está dando la talla”, añadió.