Para el CED, proyección de crecimiento del gobierno en Presupuesto “quedó obsoleta” y se debe hacer un ajuste

El economista Agustín Iturralde, director ejecutivo del think tank, reclamó una corrección fiscal luego de que varios analistas estén ajustando a la baja las estimaciones para 2025 y 2026.

Agustín Iturralde.
Foto: Centro de Estudios para el Desarrollo.

En un nuevo desayuno organizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), su director ejecutivo, Agustín Iturralde, disertó en tono crítico sobre las proyecciones económicas realizadas por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

Para el economista, que comenzó su exposición refiriéndose a las repercusiones negativas que ya está generando la guerra en Irán —con aumento de hasta 60% en el precio del petróleo por el cierre del Estrecho de Ormuz— y a su impacto en el crecimiento económico mundial, que “dependerá de la duración del conflicto”, el presupuesto aprobado por el Parlamento “presentaba fragilidades importantes ante shocks adversos” .

A su vez, advirtió sobre un comportamiento de la economía estadounidense por debajo de las expectativas, mientras que en el caso de China, el principal comprador de bienes uruguayos, “ya hace años que no crece al 10%”.

“Parece consolidarse en el 4%. La tasa del 10% se acabó y esa fue la China que nos trajo los precios extraordinarios de la soja, la carne, el arroz y los lácteos”, apuntó Iturralde, en referencia a la evolución que pueden tener los precios de los commodities con aumentos de algunos insumos —la carne y el cobre—, pero no necesariamente de otros, como la soja o el arroz.

En este escenario, para Uruguay lo que ven desde el think tank es “una economía con bajo dinamismo —en recesión técnica— y que cada vez aparece más clara la necesidad de ajuste”. “La economía uruguaya fue en 2025 de más a menos y las expectativas de crecimiento para el 2026 se deterioraron fuertemente en marzo”, añadió.

En línea con otros analistas, el CED ajustó a la baja el crecimiento tanto para 2025 —el dato oficial se conocerá el próximo martes— y 2026. Mientras que la estimación del MEF es de 2,6% para el año pasado y de 2,2% para este año, el centro de estudios prevé que el crecimiento será de 1,8% y 1,2%, respectivamente.

“Los supuestos de crecimiento que se aprobaron con el Presupuesto en diciembre quedaron obsoletas. Vamos a crecer bastante menos, un punto menos. La programación financiera del MEF quedó obsoleta y las alternativas son pocas y no son simpáticas. En ausencia de dinamismo —si Uruguay vuelve a crecer toda la discusión se distiende—, como parece que va a ocurrir, hay dos posibilidades. Huir hacia adelante y hacer de cuenta que no está sucediendo, lo que políticamente puede salir bien. O, la otra alternativa, más sensata, es tomar medidas en la Rendición de Cuentas. Es el momento de una corrección fiscal por el lado del gasto. No hay espacio para más impuestos”, expresó Iturralde.

En sus conclusiones, el CED consignó que frente los supuestos “optimistas del gobierno el año pasado que han quedado obsoletos muy rápidamente”, en caso de no llevarse adelante las medidas de ajuste propuestas el “desfasaje estimado es de US$ 500 millones”.

“En caso de no avanzar en ningún tipo de ajuste en el gasto público la deuda neta se va a ubicar en el escenario optimista cerca del 68% hacia 2029, superando con aire el ancla —del 65%— que el propio gobierno se propuso el año pasado. El Presupuesto ya era muy novedoso al no hacer ninguna corrección fiscal al inicio. Los economistas nos quejamos mucho de que los políticos llegan al gobierno, ajustan, y al final del período largan la chancleta y gastan. Lo único peor que eso es no ajustar nunca. Es simplemente arrancar deteriorando las cuentas públicas, y en ningún momento hacer una corrección fiscal”, cerró Iturralde su presentación.

Posteriormente, el director de Equipos Consultores, Ignacio Zuasnabar, dijo que durante el último año la confianza de los uruguayos en la economía tuvo una “tendencia a la baja”.

Según los datos presentados, hay una posición dividida y una fuerte concentración en posiciones intermedias. En febrero de este año, 21% dijo que la situación del país era “buena”, 53% “ni buena ni mala” y 25%, mala. Un año atrás, en febrero de 2025, 32% decía que era buena, 22% que era mala y 44% más o menos.

“El grueso está en el medio. No hay una enorme satisfacción de los uruguayos con la situación económica, pero tampoco una gran insatisfacción. Hay una tendencia similar en términos de caída a lo que ocurrió en 2015, cuando fue abrupta y en un año se invirtió la percepción económica totalmente. La tendencia de hoy es similar, pero no es tan aguda ni de cerca. Es bastante más moderada”, resumió Zuasnabar.

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