En 2014, la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) anunció que se comenzaría a controlar el consumo de cannabis (marihuana) en los conductores, como ya se hacía con el alcohol.
También comunicó que con los hisopados que se usarían, se podría medir el consumo de cocaína, aunque el control de esta sustancia no estaba entonces, ni está ahora, regulado.
Más de una década después, no solo la cocaína y el resto de drogas siguen sin controlarse, sino que “no se trabaja con la misma rigurosidad el cannabis que el alcohol”, como sostiene el actual presidente de Unasev, Marcelo Metediera.
“De hecho, en la Noche de la Nostalgia tuvimos aproximadamente 16 mil controles de alcoholemia y 400 de cannabis”, explica en diálogo con El País.
¿Por qué sucede eso? Según Metediera, hay dos motivos.
Por un lado, no hay suficientes “tirillas” –las que se utilizan para estos controles—. Metediera no solo quiere conseguir recursos para comprar más, sino que también se ha reunido con el polo industrial tecnológico de Pando con el objetivo de desarrollarlos acá.
Por otro lado, hay un “problema operativo” en la práctica de los controles: demoran unos 10 minutos en dar resultado. “Tener 10 minutos a una persona parada en un contexto normal no pasa nada, pero en un contexto operativo nocturno es complejo…”, dice Metediera.
El presidente de Unasev quiere fortalecer los controles de cannabis y en paralelo avanzar en la reglamentación de las drogas que faltan como la cocaína y medicamentos.
Controles en Montevideo
En respuesta a un pedido de acceso a la información que realizó El País, la Intendencia de Montevideo respondió que no tiene la información de cuántos controles de cannabis hizo desde 2014, pero que sí tiene la cantidad de multas aplicadas por conducir bajo sus efectos (o en su defecto, por rehusarse a hacer el examen).
La cantidad varía significativamente año a año, por lo que es difícil observar una tendencia. Se empieza con 20 en 2014, alcanza un máximo de 118 en 2016 y llega a un mínimo de 5 en 2024, apenas superado por los 8 de 2025.
En total, entre 2014 y 2025, hubo 493 multas por cannabis. La intendencia cuenta con 35 kits para estos controles.
Consultada sobre si mide la presencia de otras drogas, como cocaína, anfetaminas, metanfetaminas, MDMA/éxtasis, opiáceos/opioides, benzodiacepinas y otros psicofármacos, la comuna respondió que no.
“La Intendencia no cuenta actualmente con equipamiento para la realización de dichos controles, por lo que no se dispone de registros sobre cantidad de test realizados ni de resultados positivos en el período consultado”, respondió a El País.
En cambio, Metediera dice que está “convencido” de que las tirillas que da la Junta Nacional de Drogas permiten “controlar cocaína, cannabis y medicamentos como opiáceos y anfetaminas”.
De todas formas, recuerda que aunque la ley habla de alcohol y “otras drogas”, la única reglamentada es el cannabis.
“Es razonable que la intendencia de Montevideo o cualquiera te diga que no, porque no está reglamentado. Y como no tiene la obligación, no controla y no tiene estadística”, explica Metediera, quien fuera director de Tránsito y Transporte de la Intendencia de Canelones entre 2013 y 2023.
Manejar con cocaína
¿Cómo afecta la cocaína a un conductor?
En 2024, el psicólogo Daniel Ventura y la doctora Gabriela Cordone, ambos de Unasev, dieron una conferencia de prensa donde hablaron sobre el “consumo problemático de drogas en la movilidad”.
“Sabemos que estas dos sustancias, marihuana y cocaína, tienen una incidencia en la conducción y nos basamos en estudios”, dijo Ventura, según consta en la página web de Unasev.
“Por evidencia científica sabemos que en el consumo de cocaína hay una conducta temeraria, hay un exceso de autoconfianza, hay una toma de decisiones apresurada, hay una exposición al riesgo mayor”, explicó el psicólogo.
“Entonces se genera otro factor de riesgo que es el aumento de la velocidad. Hay varios factores de riesgo que confluyen”, continuó Ventura, que señaló que en algunos sectores laborales se consume cocaína y otras sustancias para “poder soportar las largas jornadas de trabajo”.
Las multas y un viejo proyecto
En 2016, cuando se aprobaba la tolerancia cero para el alcohol en Uruguay, el diputado blanco José Luis Satdjian presentó un proyecto para que se controle la cocaína en conductores, equiparando las multas a la del alcohol.
Había un gobierno frenteamplista y el proyecto no avanzó.
En el siguiente periodo, el Partido Nacional tuvo la Presidencia, con Satdjian como subsecretario de Salud Pública, y se trabajó en la iniciativa, pero tampoco llegó a aprobarse.
El diputado no pierde la esperanza. “Ahora estamos insistiendo de nuevo. El año pasado lo discutimos en un par de reuniones de la Comisión de Adicciones y quedamos en retomarlo este año”, dijo Satdjian a El País.
Hoy en día, la multa por manejar bajo los efectos del alcohol o las drogas (de vuelta, solo el cannabis está regulado) implica un costo de 15 unidades reajustables, que con el valor actual supondrían cerca de $29 mil.
Además, a la persona se le retira la licencia de conducir por un período no menor a seis meses (depende de cuánto haya consumido y si es reincidente).
Con la nueva libreta de puntos, que todavía no se sabe bien cuándo empezará a regir, se le quitarán todos los puntos a los conductores que manejen después de consumir.
Hexágonos para medicamentos
Más allá del cannabis y la cocaína, el presidente de Unasev, quiere apuntar “particularmente” a los medicamentos.
“Con los problemas de salud mental que hay y cómo está medicada la gente en Uruguay, hay muchos de los medicamentos que afectan la conducción”, señala.
Pero antes de tomar medidas, Metediera quiere contar con trabajos académicos “para ver cómo se trabaja el efecto de los medicamentos en la conducción y cuál va a ser el marco regulatorio de eso”.
“Para eso se necesitan recursos, que es lo que estamos discutiendo en este momento”, continúa.
Además, adelanta que Unasev tiene un proyecto para realizar una especie de “rotulado”, como los hexágonos de los alimentos que dicen exceso de. “Algo similar para que en los medicamentos se vea con claridad cuáles afectan la conducción y cuáles no”.
“Pero esas cosas hay que trabajarlas con tiempo, con tranquilidad y con responsabilidad. Me encantaría poder tener todo pronto antes de irme (terminar el periodo), pero vamos a ver hasta dónde nos dejan avanzar, porque últimamente cada cosa que planteamos tiene un reparo”.