En cumbre de la Celac, Orsi habló de Marset y agradeció a gobiernos de Bolivia y Paraguay por su captura

“La cooperación brindada permitió la detención de un peligroso narcotraficante de origen uruguayo”, dijo el primer mandatario. Uruguay asumió presidencia pro tempore del organismo.

Yamandú Orsi en cumbre de la Celac.
Yamandú Orsi en cumbre de la Celac.
Foto: Presidencia de la República.

En nombre de Uruguay, el presidente de la República, Yamandú Orsi, asumió la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). En la décima cumbre de jefes de Estado del organismo multilateral, el primer mandatario hizo uso de la palabra pasada la hora 17:30 de Uruguay.

Sobre el final del discurso, planteó que existe un desafío que atraviesa a todos los países de la región y que hay “que enfrentar con claridad”.

“Hablo del avance del crimen organizado trasnacional. Hay una paradoja que interpela a la región. Estamos libres de conflictos armados entre estados, pero convivimos con niveles de violencia interna extremadamente altos. Con solo el 8% de la población mundial, América Latina y el Caribe concentran más del 30% de los homicidios del planeta. En muchos países la violencia es una de las principales causas de muerte entre los jóvenes y detrás de estas cifras está el narcotráfico, el tráfico ilícito de armas, las redes criminales que operan a escala internacional”, denunció, al tiempo que llamó a fortalecer la colaboración entre los países en materia de seguridad.

Aprovechando la instancia, el presidente agradeció a los gobiernos de Paraguay y de Bolivia por su trabajo en la detención de Sebastián Marset. “La cooperación brindada permitió la captura de un peligroso narcotraficante de origen uruguayo”, reconoció el presidente.

Una región de paz

Como adelantó El País en su edición del sábado, Orsi hizo hincapié en que Uruguay y los demás países miembros de la Celac forman parte de una región en la que reina la paz, en el marco del contexto internacional y bélico que se está dando en Medio Oriente.

“Elegir la paz es una decisión que exige diálogo cuando es más fácil romperlo. Exige instituciones cuando la tentación es ignorarlas. Exige acuerdos cuando las posiciones parecen irreconciliables. La paz no ocurre sola, se construye con paciencia, con reglas e instituciones capaces de transformar nuestras tensiones en convivencia. América Latina y el Caribe han sabido recorrer ese camino”, comenzó su discurso el presidente.

A continuación, subrayó que lograr esas condiciones de ausencia de conflictos bélicos es producto de “decisiones políticas sostenidas durante décadas” y preservar la paz implica también “una responsabilidad”.

“Uruguay asume esta responsabilidad con el compromiso de fortalecer un ámbito de cooperación que reúne a 33 países de América Latina y el Caribe. Es un honor ejercer la presidencia, pero también es coherente con una convicción que forma parte de nuestra identidad como uruguayo", apuntó.

Para Uruguay, prosiguió, “paz e integración siempre han sido parte de la misma idea”. Sobre el segundo punto, el jefe de Estado uruguayo destacó el importante rol del “multilateralismo”.

“No es una abstracción diplomática, es la herramienta que permite que los estados cooperen y encuentren acuerdos. Transformen esa cooperación en oportunidades para sus pueblos. La Celac expresa ese propósito. Una comunidad no ocurre por accidente, se construye al generar confianza e identificando objetivos compartidos. Se construye trabajando juntos, incluso como dije hoy, cuando las visiones no coinciden”, desarrolló.

Posteriormente, el presidente hizo una alusión histórica referenciando al libertador Simón Bolívar. “Hace más de dos siglos Bolivar convocaba al Congreso Anfictiónico de Panamá con una intuición poderosa: que nuestras naciones debían encontrarse para preservar su libertad. Hoy seguimos y seguiremos intentando lo mismo”, instó Orsi sentado al lado del presidente de Colombia, Gustavo Petro.

Tras esto, el mandatario usó un habitual recurso retórico utilizado por el expresidente José Mujica cuando también hacía uso de la palabra en cumbres internacionales. “Desde el pequeño país del sur, sabemos bien lo que significa ese ejercicio. Uruguay es una sociedad plural, diversa en ideas y tradiciones políticas. Esa pluralidad nos obligó a aprender algo fundamental: a dialogar, negociar y construir acuerdos entre los que piensan distinto”, reflexionó.

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