El plan de Orsi que nació en Canelones y quiere llevar a todo el país: iluminar todas las canchas de baby fútbol

Aunque el plan no está incluido entre las 63 prioridades estratégicas ni en el programa del Frente Amplio, el presidente le atribuye al fútbol infantil un significado especial por su aporte a la integración social y comunitaria.

Orsi en la inauguración de red lumínica del Club Médanos de Solymar.
Foto: Intendencia de Canelones.

Aunque pasó desapercibido en el discurso que el presidente de la República, Yamandú Orsi, brindó el pasado 2 de marzo ante la Asamblea General, allí el mandatario mencionó una política pública que promovió durante su gestión en la Intendencia de Canelones y que ahora busca impulsar a escala nacional.

Fueron apenas unos segundos, unas líneas en medio de su alocución. “Este año, además, comenzaremos a iluminar las canchas de fútbol infantil en todo el país. UTE asumirá los costos de materiales y la ejecución de las obras, y contratará cooperativas de trabajo en todos los departamentos para llevar adelante el trabajo”, dijo en referencia a una iniciativa que no está incluida en las 63 prioridades estratégicas ni en el programa del Frente Amplio, pero que para el presidente tiene un alto significado personal y político como acción de gobierno.

Es una inquietud que Orsi suele traer a la mesa, casi como si fuera una obsesión, confirmaron a El País allegados al primer mandatario. De hecho, ya había planteado oficialmente la idea ante sus pares en el Congreso de Intendentes en 2022, cuando sostenía que se trataba de una "política social potente".

“No hay plata mejor invertida que en un proyecto social. Hicimos la cuenta en su momento y es plata, pero es un gol”, había dicho en ese entonces.

El baby fútbol es uno de los fenómenos sociales más extendidos de Uruguay y cada fin de semana moviliza a cientos de miles de personas en todo el país. Según datos de la Organización Nacional de Fútbol Infantil (ONFI), más de 65.000 niños, niñas y adolescentes compiten en 65 ligas distribuidas en todo el territorio, disputando más de 2.000 partidos por semana y representando a unos 600 clubes.

En total, la actividad convoca semanalmente a más de 300.000 personas entre padres, madres, hermanos, árbitros, orientadores técnicos, dirigentes, delegados y más.

El secretario Nacional de Deporte, Alejandro Pereda, que se desempeñó como director general de Deportes de Canelones entre 2010 y 2025, dijo a El País que el presidente tuvo la “posibilidad de ver el efecto y las modificaciones radicales en las condiciones para algunas instituciones”, primero como secretario general, luego como intendente y también como padre.

“No solo implicó un cambio para los niños al poder practicar en invierno cuando no tenés mucha luz solar, sino también en verano la posibilidad de que no estuviesen expuestos en horarios de altas temperaturas y al sol. Además, al hacerse cargo la intendencia del costo implicó un alivio económico para los clubes, que en algunas casos tienen economías precarias”, valoró el jerarca.

Durante la gestión de Orsi al frente de la comuna canaria se iluminaron 74 canchas de baby fútbol en Canelones, todas las que estaban en condiciones de ser intervenidas, explicó Pereda, quien ahora recibió el mandato de parte del presidente de escalar la política llevada adelante a nivel departamental a todo el país.

Para eso, en el Presupuesto Quinquenal se asignaron $ 24.000.000 (US$ 600.000) “con destino a la implementación del plan nacional de iluminación de canchas de fútbol infantil y generación de Espacios Deportivos Protegidos, así como para proveer conectividad inalámbrica y servicio de datos de acceso gratuito a las canchas en todo el territorio nacional”.

Según los últimos datos relevados por ONFI, actualmente hay 65 canchas sin iluminación, 146 con una instalación deficitaria (con halógenas incandescentes sin columnas) y 278 con problemas en otros servicios como la falta de conexión a saneamiento, por ejemplo.

Educa a niños y a padres

Pero, a su vez, hay otra característica del fútbol infantil: atraviesa a prácticamente todos los sectores sociales del país y funciona como uno de los principales espacios de encuentro comunitario en los barrios.

El presidente de ONFI, Rodolfo Merello, dijo en diálogo con El País que “los clubes infantiles representan un espacio de encuentro de los gurises, de la familia y de los vecinos”.

“Son como una especie de centros de barrios, de clubes sociales. Se hacen mucho más cosas que jugar al fútbol y muchas veces los referentes de la institución son agentes que se vinculan con el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y con las escuelas. Un relevamiento que hizo ANEP el año pasado arrojó que de 5.000 niños que no estaban yendo a los centros educativos, unos cuántos seguían vinculados al club y se hizo un convenio para revincularlos”, comentó.

Además, Merello remarcó el carácter integrador y educacional de las categorías formativas para los primeros años de los niños.

“El fútbol en Uruguay elimina las clases sociales, sobre todo en una cancha. Es como la escuela pública: ahí somos todos iguales. Sabíamos que el presidente quería apoyar el fútbol infantil bajo la premisa que había impulsado en Canelones para iluminar todas las canchas y empezamos a pensar en ir más allá para que este apoyo este contextualizado, no sean solo focos. Por eso se empezó a desarrollar el concepto de Entornos Deportivos Protegidos. Las luces no las queremos solo para que los niños puedan jugar un rato más, queremos que se genere un espacio mayor de intercambio y socialización. Ofrecer un ambiente seguro y sano para las infancias”, contó Merello.

Tanto Merello como Pereda coincidieron, además, en que el baby fútbol constituye una actividad social de enorme magnitud, que muchas veces se convierte en la puerta de entrada al compromiso comunitario y a la preocupación por el otro.

“Hay gente que nunca se vinculó al trabajo social y, cuando está en una institución y tiene un niño integrando un equipo, empieza a ver que hay otros niños que pueden no tener zapatos o que no se están alimentando bien. Eso genera una preocupación colectiva por resolver esas situaciones. Tiene un valor enorme que va mucho más allá de lo deportivo”, señaló Pereda a El País, aludiendo a que en esas circunstancias no solo se educa a los niños, sino también, en cierta medida, a los padres.

La importancia del baby fútbol a nivel nacional también ha sido señalada en numerosas ocasiones por el extécnico de la selección uruguaya, Óscar Washington Tabárez, quien llegó a afirmar que “si se terminara el fútbol infantil, el fútbol uruguayo desaparecería en menos de 10 años”.

Legnani continúa con la política

Antes de ser electo como sucesor del presidente, Francisco Legnani incluyó la iniciativa en su programa de gobierno. Allí sostuvo que “las organizaciones deportivas barriales cumplen un rol fundamental en la integración comunitaria, la convivencia, la promoción de la actividad física y el desarrollo de estilos de vida saludables”.

“Por ello decidimos aportar nuestros esfuerzos a mejorar las condiciones que nuestras niñas y niños tenían en cada barrio para la práctica del deporte e iluminamos 74 canchas de baby fútbol de todas las instituciones deportivas del departamento, permitiendo ampliar el rango horario y las oportunidades para que las familias puedan acompañar en esta actividad”, consignaba la propuesta programática del actual intendente.

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