Director del IRCCA: “El crecimiento de los registrados es una noticia positiva para la regulación de marihuana”

En entrevista con El País, Martín Rodríguez afirmó que se analiza para este quinquenio eliminar límites y burocracia para consumidores, que ya aportaron al mercado legal unos US$ 160 millones.

Martín Rodríguez, director del IRCCA.
Martín Rodríguez, director del IRCCA.
Foto: Ignacio Sánchez.

Uruguay es pionero en el mundo por su legislación sobre la venta de marihuana, tanto recreativa como medicinal, y a cerca de 10 años del comienzo de la regulación, las autoridades siguen con el foco puesto en modernizar y adaptar la normativa a los desafíos y necesidades actuales.

En entrevista con El País, Martín Rodríguez, director del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA), indicó cómo en este quinquenio se prevé realizar una “revisión” de ciertos límites y disposiciones burocráticas, en el contexto de un “modelo de fuerte regulación y alto control público”, así como novedades para la venta principalmente en farmacias.

-En términos generales, para este año y el quinquenio, ¿cuáles son las metas y prioridades concretas para el IRCCA?

-Hay una línea que tiene que ver con la desburocratización, la identificación de redundancias o duplicaciones a nivel normativo y de procedimientos técnicos. Sobre la actualización de la regulación, todavía nos queda un número importante de personas que pueden ingresar al mercado regulado y por lo tanto sigue habiendo espacio para sustituir mercado ilegal o irregular por mercado regulado. Si estimamos que el número de personas que usó cannabis a lo largo del último año está en el entorno de las 220.000 personas, hay más o menos la mitad de esa población que está registrada. Hoy por hoy, una persona tiene que elegir cuál de las tres vías legales quiere utilizar para acceder a su canal. Ese punto de la exclusividad de los canales de acceso estamos evaluando cambiarlo y permitirle al usuario que una vez que se registró pueda navegar entre las distintas vías, pero dentro del mercado regulado.

-¿Se podría llegar a aplicar en 2026?

-Va a depender del proceso normativo. Algunos de los cambios que estamos impulsando requieren de la aprobación de un decreto, pero no descartaría que avance con esa velocidad como para poder mostrar algo dentro de este año.

-Cada año se superan las ventas anuales y sigue aumentando el número de registrados. ¿Qué conclusión sacan?

-Lo primero es que la población que está registrada es bastante menor que el universo de usuarios de cannabis del país. El crecimiento de las personas que se registran es una noticia positiva para la regulación porque quiere decir que cada vez más personas eligen la vía regulada para acceder a cannabis y por lo tanto cada vez más personas dejan de vincularse o se vinculan en menos situaciones con el mercado irregular o ilegal. Respecto a los volúmenes de venta y de dispensación, también es una buena noticia, porque es como la otra cara. Más personas eligen acceder por la vía legal, quiere decir entonces que más producto se canaliza por la vía regulada y menos por las vías irregulares o ilegales.

Martín Rodríguez, director del IRCCA.
Martín Rodríguez, director del IRCCA.
Foto: Ignacio Sánchez.

-Hay intención de avanzar hacia una regulación más liberalizada y flexible, ¿correcto?

-Claramente, el modelo que eligió Uruguay, hace 12 años con la aprobación de nuestra ley, es un modelo de fuerte regulación y alto control público. Una regulación con mucho control público, muchas restricciones y muchas limitaciones va mostrando sus resultados positivos en la primera fase de implementación, pero va llegando a un punto en donde la regulación en sí tiene que cambiar para que la política pública alcance sus objetivos. En ese sentido, lo que estamos haciendo ahora es una revisión que incluya mejores condiciones para los usuarios, para los operadores del sistema, y mejorar la conexión que hay entre el usuario y su decisión de acceder a cannabis por la vía regulada.

-Otro tema que se ha puesto en discusión más de una vez es la posibilidad de gravar la venta de marihuana, ya sea con IVA y/o Imesi. Desde el IRCCA, ¿cómo lo ven?

-Nosotros somos tomadores de un régimen que se definió al inicio de esta regulación, donde para el caso del cannabis que se vende en las farmacias se definió transitoriamente dejar en suspensión la posibilidad de aplicar ese tipo de impuestos y creo que, con todas las evaluaciones técnicas que hemos tenido, fue una decisión acertada. Cuando uno hace política comparada y ve cómo le fue a los países que regularon y generaron un canal comercial para permitir el acceso a cannabis para uso adulto, uno de los principales obstáculos que tuvieron para la expansión de su mercado legal fue justamente el régimen impositivo y el encarecimiento de los productos del mercado legal respecto al ilegal. Mientras haya una porción tan importante de mercado irregular o ilegal a cubrir o a sustituir por el mercado regulado, parece tener sentido mantener esta orientación de política pública de presentar un producto que, también por precio, sea competitivo respecto al mercado ilegal. No nos olvidemos que, de los objetivos principales que tiene esta política, uno es limitar la influencia de las actividades ilegales y del crimen organizado asociado a la venta de cannabis. Eso es algo que se va logrando, pero se va logrando gradualmente. Ahora podemos estimar que algo más de 160 millones de dólares no han sido canalizados por la vía irregular. Si identificamos el volumen de cannabis que entre cultivadores domésticos, clubes y venta en farmacias se ha generado en el marco del mercado regulado y le asignamos un valor monetario al precio que se vende en las farmacias, podemos estimar que ese es el volumen de recursos que no fue direccionado a las redes criminales. Por lo tanto, si bien es una cifra importante y es un objetivo interesante que se va cumpliendo, todavía queda mucho por hacer.

-Dentro de las cuatro variantes que se venden en farmacias, ¿una posibilidad es también seguir ampliando el catálogo y agregando variantes?

-Sí, de hecho ya hemos tomado algunas decisiones en ese sentido, como generar condiciones para que las propias empresas productoras propongan variedades propias que después se puedan evaluar y, en la medida en que cumplan con todas las características y con todo el proceso técnico y burocrático y de calidad asociado a esa producción, puedan ofrecer variedades diversas por empresa. No necesariamente que todas tengan que ofrecer las mismas variedades, sino que, además de las variedades que ofrecen todas, puedan ir incorporando variedades propias que vendan en exclusiva. Desde la perspectiva de esa mayor diversidad, va a ser que tal vez algunas elijan ofrecer variedades de más potencia y otras de menos potencia, con distintas características.

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