El director de Redacción de El País, Martín Aguirre, estuvo como cada miércoles en el streaming En Clave País y analizó la relación que hay entre los conflictos en la interna oficialista y los que se dan en el ámbito laboral. En su observación vinculó las idas y vueltas que tienen lugar no solo dentro del gobierno sino con el Frente Amplio y las paralizaciones y negociaciones que han tenido lugar en sectores tan importantes de la economía como el de la construcción y el del puerto.
"Hay algunos conflictos, en particular el de la construcción y el del puerto, que cuando uno mira un poquito parecería haber algo más allá de la simple reivindicación laboral", expresó Aguirre.
"Hay sectores de la izquierda que le están buscando permanentemente los límites" a Yamandú Orsi
"La sensación que uno le da es que desde que arrancó este gobierno hay algunos sectores de la izquierda del Frente Amplio que le están buscando permanentemente los límites" a Yamandú Orsi, es decir, "ver hasta dónde llega". Ubicó entre esos sectores "particularmente el Partido Comunista y su área de influencia", es decir, sus grupos aliados, por ejemplo con la propuesta de gravar a los millonarios o de prohibir nuevas construcciones de monoambientes.
"Pese a que el gobierno dice 'no va', ellos siguen, siguen y siguen", mencionó Aguirre, y añadió que esta puede ser una lógica dentro de "un partido muy especial" como el Frente Amplio, con "una interna que a veces es difícil de descifrar", pero también puede estar impulsada por "esa percepción de que Orsi no es una autoridad tradicional presidencial que manda y bajo la mano y se terminan los problemas".
Esto último "ha generado que por distintos lugares del Frente Amplio y su área de influencia haya tironeos para ver hasta dónde le pueden sacar algo, hasta dónde lo pueden empujar".
Ubicó en este conjunto de situaciones las recientes declaraciones de la subsecretaria del Ministerio de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, sobre el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que valieron una respuesta de Orsi en rueda de prensa en la que sugirió que esos dichos estuvieron "de más".
"Las declaraciones de Csukasi claramente son bastante desafiantes para un presidente. Incluso ayer hizo otras valoraciones —en el Día del Comité de Base que celebra el Frente Amplio— que se desmarcan mucho de la postura oficial del gobierno y diciendo que en el fondo hay una cantidad de gente en el gobierno que no está conforme con esta línea", apuntó Aguirre, y agregó qué "es bastante complejo" un conflicto de estas características en la interna del gobierno "porque la política exterior es una política de Estado".
"Creo que lo de Csukasi lo deja mal parado" al presidente, en un contexto en el que "Orsi está teniendo problemas imagen pública y tiene un sector dentro del Frente Amplio al que no le gusta el gobierno y le gustaría que fuera mucho más de izquierda o como lo queramos definir".
En este contexto "Csukasi de alguna manera tribunea" porque busca "ponerse un poco del lado de esa tribuna que reclama determinadas posturas y dejar al gobierno en falsa escuadra".
"Parecería haber una situación en el gobierno donde todo el mundo está más pendiente de su futuro político o tratar de caerle bien a la base o pensando en algo posgobierno que preocupándose de lo que está pasando en el gobierno actual", describió.
Aguirre explicó que esta no es la primera vez que un dirigente político de relevancia en el gobierno desafía las determinaciones superiores. Recordó el caso del ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, quien "dos o tres veces ha puesto en cuestión cosas que dice el presidente".
"Ahora la vicecanciller, que es una mujer con mucho respeto en el sector de opinión y que tiene una proyección política nada menor, está marcando un perfilismo y diciendo 'a mí esto no me gusta tanto y lo hago porque es lo que decide el presidente pero creo que habría que hacer otras cosas'", resumió.
Algo similar ocurre, según Aguirre, en los conflictos laborales como el de la construcción, donde se acordó una reducción gradual del tiempo de trabajo, y el que se desarrolla en Terminal Cuenca del Plata para la redacción de un nuevo convenio colectivo.
"Hay sensación de que Orsi es un presidente que tiene un estilo diferente a los anteriores, no es tan duro, no marca tanto la línea, no está en el micromanagement —para usar un término corporativo— sino que deja ser, como dice él", explicó
"Esa apertura hay determinados jugadores que la están usando para empujar hacia su lado y buscar beneficios propios", consideró. La reducción de la jornada laboral en la construcción "es un principio que el Pit-Cnt ya planteó que busca como su prioridad principal para este año en todas las ramas de la economía". Aguirre ve a los sindicatos como actores políticos que están "tironeando de la manta percibiendo que en Torre Ejecutiva no hay una autoridad tan firme como en otros momentos", o en todo caso "con una forma diferente de ejercer la autoridad". Entonces buscan "qué pueden sacar más allá de lo que el gobierno estaría naturalmente dispuesto a dar".
¿Posible falta de inversión? La preocupación por lo que puede pasar en la construcción
La reducción del tiempo de trabajo en la construcción, mencionó, no dejó "tan contentos" a los promotores privados, pese a que el acuerdo fue firmado por la Cámara de la Construcción, que "reúne empresas más grandes que tienen muchos más contratos con el Estado".
"Muchos desarrolladores, sobre todo del este, dicen que hay un clima muy tenso, que se rompieron algunos códigos y que a nivel de empresarios e inversores hay una preocupación en el sentido de que este es un aumento de costos que va a derivar necesariamente en un aumento de los valores de las viviendas y que no están seguros de que el mercado esté dispuesto a aceptarlos", deslizó.
Se trata de un problema, dijo, para una industria que llegó a tener 70.000 puestos de trabajo y que ahora tiene unos 50.000, lo cual representa un alto porcentaje dentro de la población económicamente activa de Uruguay, que es inferior a los dos millones de personas.
Terminó su columna preguntando "qué otro sector" podría absorber miles de puestos de trabajo si la inversión en el rubro de la construcción se enfriara.