Una luminosa mañana otoñal, a pleno sol, hizo de marco para un nuevo homenaje en Paysandú a Jorge Larrañaga, intendente, legislador y ministro, que murió hace cinco años en Montevideo. Tras la sesión del Honorable Directorio del Partido Nacional en la ciudad, el miércoles, la conmemoración continuó ayer con una recorrida a pie y a caballo desde el Monumento a la Bandera -en el que flamea la enseña sanducera- hasta el Cementerio Central.
En el punto de partida, sobre avenida Italia y cercano a la entrada a la urbe -por el este-, se reunieron alrededor de 100 personas, entre dirigentes nacionalistas, familiares, amigos y militantes, así como el presidente del Directorio del Partido Nacional, Álvaro Delgado, junto a los senadores Javier García y Sebastián Da Silva. Antes de iniciar la marcha, hablaron su hijo, Jorge Larrañaga Vidal, y María Dolores Álvarez, amiga del dirigente y expresidenta de la Asociación de Sociedades Tradicionalistas de Paysandú.
“Cinco años de recordarlo todos los días con muchísimo cariño, con muchísimo amor. Cinco años también de estar homenaje tras homenaje. No ha pasado un solo día sin que algún vecino me haya trasladado alguna anécdota, algún recuerdo, alguna emoción alusiva a él”, aseguró en su breve intervención, Larrañaga Vidal. “El Guapo se va a mantener vivo mientras su pueblo lo siga recordando con una sonrisa”, añadió el mayor de los hijos del también candidato presidencial.
Luego invitó a que hablara Dolores Álvarez, a quien definió como una de las personas que mejor conoció a Larrañaga. “A la gente de buen corazón se la conoce por su aura, por su personalidad, por su carisma, por su humildad, por su lealtad, por su sencillez”, dijo Álvarez sobre quien fuera intendente sanducero durante dos períodos. “Así eras tú, Jorge Larrañaga, por eso estamos aquí, para decirte que te extrañamos”, subrayó.
En su intervención repasó episodios de gestión municipal, anécdotas personales y referencias a tradiciones criollas (ambos fueron los principales impulsores del Encuentro con el Patriarca). Recordó su vínculo con jóvenes jinetes, desfiles y actividades tradicionalistas en Paysandú, y lo definió como “un municipal más” que “enseñó a trabajar, a gestionar, a administrar los dineros de los contribuyentes”.
También lo describió como un dirigente político de fuerte impronta en el Partido Nacional. “Soñaste con la transformación, con la esperanza de hacer de la política un instrumento de servicio y de ética”, afirmó.
Justo antes de partir hacia la necrópolis, Larrañaga Vidal le entregó unas espuelas y un poncho de su padre al senador Sebastián Da Silva, para que este lo llevara a la estancia El Cordobés en Cerro Largo.
“Conforme a una de sus grandes pasiones, le quiero entregar a Da Silva, precursor del refaccionamiento de El Cordobés de la casa del general Aparicio, estos dos objetos emblemáticos del Guapo, estas espuelas y este poncho”, dijo mientras se los alcanzaba al senador. “Esto es muy importante para la familia, pero van a rendir mucho más en la casa del general Aparicio”, remarcó.
Larrañaga Vidal había llegado montado a caballo, acompañado por siete jinetes, como otra forma de homenajear a su padre. Desde allí encabezó la caminata hasta el cementerio, que duró unos 15 minutos. El recorrido avanzó por avenida Italia hacia el oeste, continuó por República Argentina y giró a la izquierda por Grito de Asencio hasta el Cementerio Central. Algunas personas portaban flores blancas que luego fueron depositadas en el mausoleo.
En el cementerio esperaban más personas. Hubo más abrazos y saludos, y luego la comitiva se dirigió hacia el lugar donde reposa el caudillo. Allí se realizó un breve acto en el que habló el dirigente y exlegislador nacionalista Miguel Otegui. El grupo depositó flores y permaneció algunos minutos. Luego, se dispersó en silencio.
“Uno de los mejores ministros del Interior” que tuvo el país
A cinco años de la muerte de Jorge Larrañaga, el presidente del directorio del Partido Nacional, Álvaro Delgado, recordó en Paysandú su figura al destacar “su espíritu de lucha” y el legado político que, afirmó a la prensa, quedó marcado para siempre en la historia reciente del país. Señaló especialmente su gestión al frente del Ministerio del Interior, al definirlo como “uno de los mejores ministros del Interior que ha conocido Uruguay”, y sostuvo que la frase “no aflojar” sintetiza el carácter y la impronta del dirigente nacionalista.
Delgado también vinculó la figura de Larrañaga con la descentralización y el desarrollo del interior del país, al señalar que “el país es uno solo, nacional e integrado”. En ese sentido, aseguró que esa visión integradora “quedó para siempre”.