Siete años y medio de penitenciaría para hombre que mató a delivery con un cuchillo en el centro de Montevideo

El hombre fue condenado por homicidio simple en acuerdo abreviado. La defensa de la familia de la víctima manifestó conformidad con la actuación de la Justicia, pero cuestionó que la legislación sea tan “benévola” en estos casos.

Caravana de repartidores de Pedidos Ya por asesinato de compañero. Cementerio del Norte.
Caravana de repartidores de Pedidos Ya por asesinato de compañero. Cementerio del Norte.
Foto: Ignacio Sánchez.

La Justicia condenó a 7 años y seis meses de penitenciaría al hombre que mató a Juan Carlos Mendoza, un repartidor venezolano de Pedidos Ya, de 62 años, al que asesinó de una puñalada en el Centro de Montevideo, en abril de este año.

El hombre fue condenado en acuerdo abreviado por un delito de homicidio simple, lo que implica que, cumplida la mitad del tiempo que pase tras las rejas, ya califica para los beneficios de libertad anticipada. Podrá descontar la pena trabajando o estudiando en prisión.

Para la tipificación y la definición de la pena, contribuyó que el asesino fuese primario y que no conocía a la víctima.

El homicidio ocurrió sobre las 19:40 del lunes 13 de abril, cuando los protagonistas del incidente conducían por la calle Cuareim. Los dos estaban detenidos en el semáforo de la intersección con Colonia. Cuando las luces cambiaron, la víctima rozó levemente el auto del atacante al intentar un adelantamiento. Eso molestó al victimario, que se bajó de su vehículo y entabló una discusión con Juan en la que llegó a patearlo. Testigos dijeron a la Policía que quien luego resultaría fallecido intentaba "bajarle el tono" a la conversación.

En el video de las cámaras de videovigilancia de la zona, se observa que el agresor volvió a su auto para tomar lo que se terminaría convirtiendo en el arma homicida. En principio se presumió que era un destornillador, pero luego se probó que era un cuchillo. Primero empujó al repartidor y pateó su moto. Cuando la víctima intentó defenderse, la apuñaló.

Si bien había peatones que pasaban por allí, así como otros vehículos detenidos, la mayoría ignoró la situación creyendo que se trataba de una simple pelea callejera. En cambio, Nicolás —comerciante de la cuadra— escuchó los ruidos y salió a mirar. Allí se encontró con que el repartidor había sido herido y estaba sangrando. Arrimó la moto de la víctima a la vereda y lo hizo sentar en un cajón de frutas vacío.

Posteriormente, llegó la Policía, que lo trasladó al Hospital Maciel. En ese momento, la víctima logró llamar a su esposa para pedirle que su hijo fuera a encontrarse con él e informarle que lo iban a trasladar al nosocomio.

Finalmente, en el hospital, Juan no sobrevivió a la puñalada que le ocasionó una herida de 4 centímetros en la vena cava.

El agresor, por su lado, se fue a su casa, se cambió de ropa y posteriormente fue a una comisaría a hacer una denuncia en la que sostuvo que Juan lo había atacado. Este hecho, sin embargo, no fue considerado un agravante. Más tarde, la Policía encontró en su casa el cuchillo utilizado en el homicidio.

La abogada de la familia de la víctima, Libia Solórzano, relató a El País que, durante la audiencia de este martes, el homicida admitió los hechos y pidió disculpas a los allegados de la víctima.

El hombre aseguró que "nunca imaginó actuar de esa manera" y atribuyó sus actos a una reacción "del momento", dijo Solórzano. Las pericias psiquiátricas sobre el hombre no arrojaron ninguna patología.

Solórzano dijo que la familia "está conforme" con la actuación de la Justicia y la Fiscalía, porque "hicieron todo lo posible para llegar a una pena adecuada". De todas formas, cuestionó que las penas por homicidio simple sean tan "bajas" en la legislación uruguaya.

"Lastimosamente el Código Penal tiene una pena prevista para el homicidio simple que es menor que la de la rapiña. Para la rapiña son cinco años y medio de prisión efectiva y no califica para los beneficios de libertad anticipada. Mientras que el homicidio simple sí. Para esos casos la legislación es bastante benévola y vieja", cuestionó la abogada.

La abogada ahora trabaja en posibles resarcimientos civiles para la familia del repartidor.

Tras el asesinato, hubo una movilización de trabajadores de Pedidos Ya en la Plaza Independencia, frente a la Torre Ejecutiva. En aquel entonces, Juan Pintos, vocero del sindicato de la empresa, aseguró que lo ocurrido con Juan "no fue un suceso aislado".

"Esto es parte de lo que la sociedad uruguaya se está convirtiendo, y nosotros día a día vivimos estas situaciones de inseguridad en todos los espacios de Montevideo", manifestó.

El 23 de abril pasado, un repartidor cubano de 31 años fue asesinado en un intento de rapiña en Carrasco Norte. Unas horas antes de aquel hecho, un joven de 22 años que trabajaba como repartidor en una pizzería fue asesinado por dos delincuentes que intentaron robarle la moto luego de terminar de trabajar.

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