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Radiografía de un copamiento en Paysandú: un “datero”, dos rapiñeros y un chofer con transitoria

Delincuentes enfrentarán pena de siete años y ocho meses; su cómplice tres años. Robaron de una finca la suma aproximada de $ 260.000 pesos, tras amenazar a los propietarios a punta de pistola.

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Juzgado Letrado de Paysandú
Juzgado Letrado de Paysandú.
Foto: Archivo/El País

Redacción El País
La jueza penal de 8° Turno de Paysandú, Natalia López Laurino condenó el miércoles 21 de junio a tres individuos por un copamiento realizado a un establecimiento ubicado sobre la Ruta 3 en el departamento sanducero. Dos de los delincuentes, Hubert Samudio y Marcelo Valiente deberán enfrentar una pena de siete años y ocho meses de penitenciaría, mientras que Alejandro Escudero purgará una sanción de tres años y medio de cárcel. Se le imputó un delito de porte de armas y actuó como cómplice del atraco.

En la audiencia fechada ese mismo miércoles, la fiscal de 2° Turno de Paysandú, Estela Long y las fiscales adjuntas, Solana Puglia y Sofía Magallanes, señalaron a la magistrada que habían desarticulado una banda que cometió un delito de rapiña con privación de libertad (copamiento) contra una familia que vive en una establecimiento agrícola.

Luego las fiscales plantearon a la jueza López Laurino que llegaron a un acuerdo abreviado con los abogados de los imputados, Juan Barca y Hugo O’Neill.

Los hechos relatados en la audiencia se transforman en un “mapa” de las rapiñas que comenzaron a asolar casas de campo y establecimientos rurales en el interior del país en los últimos años. En la mayoría, los copadores son delincuentes de Montevideo.

El robo en el litoral

El 2 de julio de 2022, los acusados Hubert Samudio, Marcelo Valiente y Alejandro Escudero salieron de Montevideo hacia Paysandú en un auto alquilado marca Toyota, modelo Ettios. Samudio pidió a un amigo que le alquilara el auto, ya que él no tenía libreta de conducir.

Según el acuerdo alcanzado entre la Fiscalía y los abogados defensores, los acusados confesaron que pretendían cometer un hurto o una rapiña, si fuera necesario, en la casa de la familia B., ubicada sobre la Ruta 3. Agregaron que una persona, cuyos datos no aportaron a la Fiscalía, les había “pasado el dato” de que a principios del mes se guardaban fuertes sumas de dinero en dicha finca.

Los delincuentes reconocieron en la Fiscalía que portaban un arma de fuego por cualquier inconveniente que pudiere surgir, puesto que la finalidad del viaje era hacerse del dinero de una forma u otra.

En la mañana de ese 2 de julio del año pasado, Samudio y Valiente se dirigieron en el auto Toyota rumbo al ex Comcar. Escudero estaba preso allí y ese día gozaba de una salida transitoria.

A pocos metros de la cárcel, los dos delincuentes levantaron a Escudero. Lo invitaron a ir a Paysandú y este aceptó sin saber en ese momento el motivo del viaje, según señala la sentencia del caso a la que accedió El País. Llegaron a Paysandú a las 14:30 horas, según los registros de las cámaras del Ministerio del Interior, y se dirigieron hacia la vivienda.

Valiente y Samudio ingresaron al predio. En el parque de la chacra, uno de ellos movió una de las cámaras de seguridad enfocándola al suelo para evitar que quedara registrado el robo.

Los dos delincuentes vieron al dueño de la finca que se desplazaba en el parque en un tractor. Esperaron un rato a que el hombre ingresara a un galpón. Una vez adentro, lo amenazaron con el arma de fuego y le exigieron que les indicara dónde se encontraba el dinero. Los dos delincuentes y la víctima se dirigieron hacia la casa principal. Allí se encontraba la madre del hombre encañonado.

Mediante amenazas, los dos delincuentes se apropiaron de unos $ 60.000 que encontraron en dos sobres. También sustrajeron una pistola de aire comprimido, una chumbera, dos gallos de bronce que estaban sobre una de las mesas de la casa. Mientras tanto, los dos copadores seguían insistiendo a la madre y a su hijo que entregaran el resto del dinero. “Sabemos que hay más”, señaló uno de ellos.

Ante la insistencia, el hombre decidió darles a los copadores otra suma de dinero que tenía guardada: $ 200.000. Posteriormente, los dos rapiñeros ataron a las víctimas. Antes de abandonar la casa, los acusados advirtieron que no realizaran enseguida la denuncia policial, porque “sabían dónde encontrarlos”.

La denuncia y caída de los delincuentes

Las víctimas quedaron en estado de shock, según relataron más tarde. Se liberaron de las ataduras y llamaron a la Policía. Días más tarde, los tres delincuentes fueron capturados por la Policía. La actuación de Valiente y Samudio fue clara: ingresaron con un arma a la casa para sustraer dinero.

Escudero, en tanto, declaró que Valiente y Samudio lo fueron a buscar a la salida del exComcar. Agregó que los acompañó desconociendo en qué consistía el trabajo. Sin embargo, reconoció que al llegar a la casa ubicada sobre la Ruta 3, se dio cuenta que uno de ellos portaba un arma. En ese momento, uno de sus compañeros le dijo que iban a realizar un copamiento. Le dijeron que fuera a pasear y que volviera a buscarlos en 15 minutos. Así lo hizo; dio varias vueltas por la ciudad en el auto, compró galletitas y un refresco y fue a buscarlos. Sin embargo, la versión de Escudero no lo salvó. La jueza entendió que “cooperó” moral y materialmente con el delito por hechos anteriores o simultáneos a la ejecución, siendo su participación en calidad de cómplice.

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