Redacción El País
El lunes una familia de Rivera denunció a la Policía que uno de sus integrantes, un joven de 22 años, no había pasado por su casa desde el miércoles de la semana anterior. En su momento, explicaron que el desaparecido tenía problemas de adicción a las drogas y que no era raro que se ausentara de su casa por varios días, pero que habían decidido denunciar su desaparición de todas formas.
Según explicó Germán Suárez, jefe de la Policía de Rivera, a El País, se trabajó para dar con el paradero del joven durante la madrugada del lunes y la mañana del martes. En el transcurso de las averiguaciones, los policías lograron determinar que lo más probable era que el joven hubiera sido asesinado entre el miércoles y el jueves de la semana anterior, y que el cuerpo estuviera en un domicilio abandonado, ubicado en el barrio La Estiba.
La Policía concurrió al lugar con una orden de allanamiento de Fiscalía. En la casa abandonada los policías se encontraron con un hombre de 34 años acostado sobre un sillón con manchas de sangre, que fue detenido en el lugar. Luego de mover el mueble, los efectivos encontraron que se había roto la planchada del piso para hacer un agujero de unos cincuenta centímetros de diámetro, y que, tapado con un poco de tierra, estaba el cuerpo del joven asesinado.
De acuerdo a la reconstrucción policial de los hechos, la víctima se había reunido en la vivienda el miércoles por la noche con el hombre de 34 años y un brasileño de 27, que fue detenido durante la tarde del martes.
En la casa abandonada, por motivos que todavía no se han podido explicar, el hombre de 34 golpeó a la víctima con un fierro de gran tamaño, provocándole una fractura en el cráneo. El brasileño se sumó a los golpes contra la víctima, utilizando el mismo fierro.
"El autor material permaneció veinticuatro horas con la víctima dentro de la casa. Luego consigue un pico, abre el piso, escarba con una pala para hacer el hueco y entierra el cuerpo. Y, finalmente, le pone el sillón arriba", relató Suárez. Se calcula que el cuerpo llevaba enterrado casi una semana debajo del sillón.
Más allá de esto, el condenado tuvo intenciones de comprar material para hacer de nuevo la planchada del piso y lograr que el crimen pasara desapercibido. Según explicó Suárez, la casa pertenecía al padre del condenado y era utilizada como lugar de consumo de drogas.
Ambos detenidos comparecieron ante la Justicia: el uruguayo fue condenado a una pena de 10 años por ser autor penalmente responsable de un homicidio, mientras que el brasileño deberá cumplir siete años por coautoría del homicidio.
El jefe de Policía de Rivera destacó la labor de la Dirección de Investigaciones del departamento por la rápida resolución del caso.
Los hombres fueron trasladados a la Unidad N°12, Centro de Rehabilitación Cerro Carancho, para el cumplimiento de sus condenas.
-
Tribunal condena a hombre que explotaba sexualmente y le daba cocaína a una adolescente al amparo del INAU
Revocan arresto domiciliario a un hombre enjuiciado por golpear a su expareja e intentar prenderla fuego
Desde golpes de puño de pacientes a trabajadores, varios robos y la toma de un rehén en centros de ASSE