"El Pelón", el frío homicida señalado como el mayor asesino del país y que pocas veces se arrepintió de sus crímenes

El delincuente, condenado a 30 años de cárcel este lunes, fue descrito a lo largo de su trayectoria como “alguien con desprecio por la vida” y que trata a sus víctimas “como simples objetos”.

"El Pelón"
"El Pelón", delincuente que fue capturado este jueves en Florida.
Foto cedida a El País.

José Carlos Machado, el delincuente condenado este lunes a 30 años de cárcel por cuatro homicidios y dos rapiñas, ha sido un personaje frecuente de las crónicas policiales desde hace casi 20 años.

Su apodo, “El Pelón” suena entre policías y criminales desde que es menor. Y con los años llegó a ganarse la fama de ser un homicida “serial” o el “asesino más peligroso” del país.

Operadores del sistema judicial que han lidiado con los múltiples casos en los que ha estado involucrado lo describen como “alguien con desprecio por la vida” y que trata a sus víctimas “como simples objetos”.

Prontuario como menor

La base de operaciones de “El Pelón” estuvo siempre en Colonia Nicolich, en Canelones. De muy joven, obtuvo el apoyo de los hermanos Da Luz, dos criminales de la zona que tenían prontuarios por homicidios y rapiñas. Con su respaldo se movía ágilmente por la localidad, amenazando vecinos para rapiñarlos, y escapando de la Policía.

En 2008, con 15 años, incurrió en delitos de receptación y drogas. Fue internado en un hogar del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU). Luego volvió a ser recluido en la exColonia Berro por rapiñas, lesiones y hurto.

A los 17 “El Pelón” cometió sus primeros tres homicidios. El primero fue el 6 de junio de 2010, cuando mató a un joven de 25 años que poseía cinco antecedentes penales por hurto. Aparentemente, "El Pelón" lo ultimó por un incidente vinculado a un caballo o deudas por drogas. El motivo del crimen nunca quedó claro. Tras aquel hecho recibió dos años de internación en régimen de semilibertad.

En aquel entonces, los policías que lo detuvieron notaron un “evidente cinismo” y “frialdad” al tomarle declaraciones. “No mostraba ningún arrepentimiento por haber dado muerte a una persona. También nos sostenía la mirada", dijo a El País el jefe de Investigaciones de la Policía canaria de aquel entonces.

Ese año, durante una salida, cometió el segundo asesinato. Mató a un hombre de 33 años que supuestamente le había realizado propuestas de carácter sexual a su hermana de entonces 14 años. "Son códigos: cuando se meten con la familia hay que hacerse respetar", dijo el asesino a la Policía. Por ese hecho, quedó internado con privación total de libertad.

Sin embargo, Machado fue liberado el 30 de diciembre de 2010, al transcurrir los 60 días legales sin que el juez Juvenal Javier dictara sentencia. El magistrado dispuso la libertad aduciendo que el INAU no había enviado los informes de comportamiento requeridos.

Apenas cuatro días después, "El Pelón" mató en una rapiña al repartidor Gustavo Juani que esperaba que su esposa le entregara mercadería en las afueras de un almacén en la ruta 102.

Por los tres homicidios, el entonces menor de edad fue condenado a cumplir una pena de cinco años en un hogar del Instituto de Inclusión Social Adolescente (Inisa), entonces la pena máxima para adolescentes.

La Suprema Corte de Justicia (SCJ) investigó posteriormente la actuación del juez Javier y lo sancionó con la pérdida del derecho a ascender durante dos años por su responsabilidad funcional en el manejo del caso.

La SCJ consideró que la actuación del magistrado perjudicó la imagen del sistema de Justicia.

En 2011, un equipo de especialistas del INAU informó a la Justicia sobre el temperamento de "El Pelón" afirmando que este "no muestra signos de arrepentimiento, asume su responsabilidad, tiene conciencia de la situación, pero muestra gran frialdad al respecto".

Por otro lado, en el informe psicológico, se concluyó que la entrevista mantenida con "El Pelón" fue "pobre" porque se mostró "reticente y poco colaborador".

Para ese entonces, su nombre había cobrado fama nacional, al punto de que el senador colorado Pedro Bordaberry utilizó su caso como ejemplo en su campaña para bajar la edad de imputabilidad.

Los crímenes siendo mayor

Ya en la adultez, volvió a ingresar al sistema penitenciario en varias oportunidades: en 2016 por abigeato agravado, en 2019 por lesiones especialmente agravadas y hurto, y en 2021 por violencia doméstica, incendio y lesiones personales.

Precisamente en 2021 ocurrió uno de los homicidios que posteriormente se le atribuyeron. Mientras estaba preso por esos delitos, Machado envió un mensaje a Cristian Suffo, entonces pareja de su excónyuge, en el que lo amenazó de muerte por supuestamente haber abusado de sus hijos.

El 30 de abril de ese año, una vez fuera de prisión, Machado emboscó a Suffo en las inmediaciones de las rutas 101 y 102 y lo mató a puñaladas. Aunque la Policía entendió que existían elementos suficientes para responsabilizarlo por el crimen, el caso permaneció durante años sin una resolución judicial definitiva y volvió a ser investigado cuando se reconstruyó el raid delictivo que Machado cometió en setiembre de 2025.

En marzo de 2023, “El Pelón” regresó a prisión por un delito de suministro de drogas. De hecho, su vinculación con redes de narcotráfico siempre estuvo sobre la mesa en las investigaciones de la Policía. Recuperó la libertad el 5 de agosto de 2025. Poco más de un mes después comenzó una sucesión de delitos por los que fue condenado este lunes.

El primero ocurrió el 8 de setiembre de 2025 en su domicilio en Empalme Nicolich, donde Machado mató de tres disparos, aparentemente sin motivo, a una persona que había concurrido a comprar droga. Minutos después, una cámara lo registró trasladando el cadáver en una carretilla para luego abandonarlo en una cuneta situada a pocas cuadras de la vivienda.

Los otros dos homicidios se produjeron cuatro días más tarde, el 12 de setiembre. Machado, en fuga por el primer asesinato, viajó en moto junto a otra persona hasta Playa Verde, en Maldonado, donde intentaron rapiñar a Thalía Tuví, una enfermera de 26 años. La joven se resistió y fue asesinada de un disparo efectuado con el arma que llevaba Machado. El otro participante en el crimen ya fue condenado.

Ese mismo día, Machado se trasladó a Pando. Sobre las 16:00 horas mantuvo una discusión con quien había sido su cómplice en la rapiña de Playa Verde. Cuando el sobrino de este intervino, Machado le disparó en el pecho y lo mató. De esa forma, pasó a ser investigado por tres homicidios cometidos en apenas cuatro días.

Tras esos crímenes, “El Pelón” permaneció prófugo. Sin embargo, continúo incurriendo en delitos: el 24 de setiembre cometió dos rapiñas con pocos minutos de diferencia, una contra una carnicería y otra contra una fábrica de pastas.

Dos días después, el 26 de setiembre, fue detenido en Florida luego de una persecución de unos tres kilómetros y quedó en prisión preventiva. Antes de ingresar al juzgado para la audiencia de formalización, Machado afirmó que “no se arrepentía” de ninguno de los homicidios.

Ya en la instancia de formalización, el entonces fiscal Fernando Valerio (que luego fue sustituído por Luis Serra), calificó a Machado de “asesino serial”.

Tras la instancia de este lunes, Serra aseguró que "El Pelón" mostró un “desprecio por la vida”. El fiscal dijo a El País que llegó a esa conclusión principalmente después del homicidio de Tuví. “Siendo mayor, mató a personas vinculadas al submundo criminal, pero en el caso de Tuví acabó con una vida sólo para sacarle un celular”, afirmó. El magistrado remarcó que todas las pericias que se le hicieron arrojaron que actuó con total conciencia y voluntad.

El abogado de la familia de Tuví, Leandro Arévalo, dijo durante el alegato final que Machado cometió “los delitos más atroces que puede una persona realizar, muchos de ellos en la vía pública tratando a las personas como medios para un fin. Tratándolas como objetos totalmente carentes de valor”.

En cambio, el abogado defensor de “El Pelón”, Bruno Terra, discrepa con que su cliente sea comparado con otros asesinos seriales como Pablo Goncalves. Terra dijo a El Pais, que a diferencia de éste, en la mayoría de los asesinatos, "El Pelón" no mató a “personas de bien” por “sed de sangre”, sino por disputas dentro del mundo criminal.

Además, Terra dijo que su cliente está “arrepentido”, sobre todo por el crimen de Tuví, del cual es consciente que “no debió haber sucedido”.

Traslado

Desde su formalización “El Pelón” está recluido en la Unidad 25 del exComcar, un sector de máxima seguridad donde está sometido a videovigilancia permanente y poco contacto con el exterior.

Terra dijo que su defendido está sometido a un “calvario” ya que no tiene patio y contacto con otros reclusos. por lo que solicitó su traslado al Penal de Libertad. Durante la audiencia de condena del lunes, el juez Juan Ciganda cursó un oficio al Instituto Nacional de Rehabilitación con la solicitud de la defensa. Terra dijo que desconocen cuándo el INR puede disponer el traslado.

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