La Policía detuvo en las últimas horas a dos requeridos por un cuádruple homicidio ocurrido hace casi dos años en el barrio Maracaná y que entre las víctimas tuvo a un niño de 11 años. Se trata de José Ezequiel González Muller, de 20 años, y Anderson Axel Vidal Suárez, de 19 años, acusados de participar en los crímenes ocurridos el 30 de mayo.
Así las autoridades se acercan al cierre del caso, mientras intentan atar los últimos cabos. Días atrás la jueza María Noel Odriozola condenó a tres años de prisión a un joven al que la Fiscalía acusó de haber oficiado de “apoyo” en el cuádruple homicidio. Ya hay otros dos hombres imputados y la Policía buscaba a González y Vidal. En el crimen murieron dos menores de edad, de 11 y 16 años, y dos adultos de 18 y 40 años. Entre algunos de ellos había una unión de parentesco.
El más chico asistía a la escuela 324, donde al día siguiente se suspendieron las clases y había conmoción por lo sucedido. "Queridas familias: la comunidad educativa está de duelo. En la noche de ayer fue asesinado un niño, alumno de sexto año. Nos abrazamos. Clases suspendidas", rezaba el cartel en la puerta de la escuela.
La fiscal adjunta Alana Eccher explicó que se buscó responsabilizar al único condenado hasta ahora porque “hay una conversación en un contexto en el que se planea una masacre y en ella participa el imputado, quien parece aceptar el desafío de ser ‘apoyo’”, surge del audio de la audiencia al que accedió El País.
La pena fue acordada entre la Fiscalía de Homicidios de 3° Turno y el imputado.
Sin embargo, de la prueba recabada por las autoridades no surge que él haya estado presente al momento del cuádruple homicidio, y los testigos no lo sitúan en el lugar.
El objetivo fue atacar una vivienda ubicada en Peatonal El Ombú y Pasaje La Vía. Un grupo de aproximadamente cinco personas, que llevaban dos armas cada uno, dispararon al menos 130 veces a la casa usando municiones pesadas.
“Los matamos a todos”, escuchó decir un testigo a uno de los agresores mientras estos se retiraban disparando en ráfaga para cubrir su huida.
En principio la Policía detuvo a varias personas pero después no se encontró que tuvieran relación con el crimen. Las investigaciones siguieron luego por otros carriles.
La Fiscalía explicó que, tras varios allanamientos, se logró incautar un celular en el que había conversaciones entre uno de los prófugos y quien esta semana resultó condenado. El primero los alertó: “Ojo, tiren con cuidado, no se den entre ustedes”. En otro momento, le pidió al condenado que fuera hacia el barrio Maracaná para “hacerle el dos”, lo que significa, colaborar con él.
La Policía determinó que a las 19:50 horas del día 30 de mayo, la antena de telefonía indica que el celular del condenado estaba en el barrio de Piedras Blancas. Pero a las 22:11, lo sitúa en el barrio Maracaná, por lo que intuyen que obedeció a las órdenes de su interlocutor.
Por otra parte, lograron obtener imágenes de cuatro hombres en una mesa comiendo. Uno de ellos es un joven de los requeridos por este crimen, quien fue atrapado recientemente, y otro el condenado.
Además, lograron ubicar un video creado el 31 de mayo a la una de la madrugada —dos horas después del hecho— en la que se observan a seis personas que tenían un arma de fuego de grueso calibre en cada mano que “coinciden con las utilizadas en el cuádruple homicidio”. En la foto, los hombres usaban guantes y pasamontañas. “El imputado conformaba ese grupo criminal”, indicó la fiscal.
Odriozola condenó al imputado por el delito de asociación para delinquir especialmente agravado por haberse constituido la asociación en banda armada. También computó como agravante el hecho de que el joven es reincidente.
El Ministerio del Interior informa la detención de José Ezequiel González Muller, de 20 años, y Anderson Axel Vidal Suárez, de 19 años, quienes se encontraban requeridos por su participación en un cuádruple homicidio cometido en mayo del 2024 en Montevideo. pic.twitter.com/YLn06ZYNMQ
— Ministerio del Interior (@Minterioruy) March 25, 2026
El cuádruple homicidio habría sido planificado desde la cárcel
En setiembre del año pasado, la jueza Odriozola imputó, a pedido de la Fiscalía, a un hombre señalado como el autor intelectual del crimen. Él, al momento del cuádruple homicidio, estaba preso, por lo que lo habría planeado desde la cárcel.
Las fiscales concluyeron eso producto de mensajes de WhatsApp que hallaron entre este hombre y su hermano, uno de los jóvenes que estaba prófugo hasta hace algunas horas. Lo tenía agendado como “mano”.
Los mensajes leídos en la audiencia fueron los siguientes:
Dueño del celular: Hermano, yo no tengo miedo, si vos querés, lo resuelvo el problema. Están a la mano y tienen una pistola nomás.
Mano: Nos armamos bien y rescatamos a algún otro.
Dueño del celular: Yo estoy con una (calibre) 40. Me paro en el medio de la calle y le mando.
Mano: Llevá un par de herramientas, no dejes huellas. Si vas a algún lado, cuidate. Ponete guantes y capucha; si titubean, escuchá, que solo contra el mundo no podés. Ojo cuando tiren; cuidado no se den entre ustedes.
En ese momento, el abogado del imputado, Santiago Moratorio, se opuso al pedido de imputación argumentando que “Mano” es un apodo que puede usarse entre amigos y que de los chats no surge ninguna orden. Las fiscales respondieron mostrando otros mensajes que sí demostraría que era realmente su hermano. La jueza aceptó la imputación.
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