18 de Mayo, una localidad en shock por triple homicidio; investigan a hijo y hermano de las víctimas desmembradas

"Sospeché que pasaba algo porque vi muchos días la luz del arbolito de navidad apagada, pero nunca me imaginé este final", dijo una vecina a El País.

Casa en la que ocurrió el triple crimen de 18 de Mayo.
Casa en la que ocurrió el triple crimen de 18 de Mayo.
Foto: Leonardo Mainé.

Redacción El País
En el mediodía de este miércoles, en la localidad de 18 de Mayo, en Canelones, había una tensa calma. El camión de basura pasó como habitualmente lo hace, las calles estaban poco transitadas. Pero para los vecinos no era un día más. La noche anterior habían sido testigos de un movimiento policial inusual para ellos, tras conocerse que en una casa ubicada en la calle Enrique Frugoni, esquina Ruta 5 vieja, habían sido encontradas tres personas muertas. El asesino habría sido un hombre de 27 años (hijo de dos de las víctimas y hermano de la otra).

La sospecha de que algo no estaba bien comenzó en el entorno laboral del padre del presunto homicida. El hombre de 67 años faltó al trabajo sin previo aviso lunes y martes, algo nada común en él. Esto llevó a sus compañeros de obra (era capataz) a ir hasta su casa. Allí fueron recibidos por uno de los dos hijos del hombre —hoy el principal sospechoso del triple crimen—, quien intentó dar una explicación que no resultó convincente. Si bien dijo que sus padres se "habían ido de viaje", no supo explicar a dónde, por qué medio ni cuándo.

Sin creer en los dichos del joven, los compañeros del capataz decidieron denunciar su desaparición a la Policía. En respuesta, un agente se presentó en la vivienda. Tras conversar con el joven, este confesó que dentro de la casa estaba su familia (padres y hermano) sin vida.

"Nos encontramos con una escena dantesca, una situación muy compleja", dijo a la prensa el jefe de Policía departamental, Fabio Quevedo, luego de las primeras inspecciones en la casa. Dentro de ella no solo yacían los tres cuerpos sin vida, sino que dos de ellos habían sido desmembrados y se encontraban en varias partes del terreno, incluido un contenedor ubicado en el fondo.

Todavía aguardan por las autopsias, que determinarán cuál fue la causa de muerte y la fecha del suceso. La vivienda volvió a ser reexaminada por personal policial a la luz del día con el objetivo de encontrar nuevos indicios para el avance de la investigación.

En la tarde del miércoles se llevó adelante el control de detención del joven y se espera que el jueves sea la formalización. Mientras tanto, la Policía y la fiscal Mariana Rodríguez aguardan por el resultado de pericias importantes para el desarrollo del caso.

Todavía quedan muchas incógnitas que los investigadores esperan resolver en las próximas horas. Si bien la escena es catalogada como "muy compleja", presumen que se trata de un único agresor. Las versiones brindadas a la Policía por parte del joven también fueron diversas, aunque admitió haber sido él quien desmembró a sus padres para "sepultarlos".

Con respecto al motivo también se esperan avances, aunque ya hay algunos indicios que indican que el joven, que no contaba con antecedentes penales, era consumidor de drogas. Según pudo saber El País con fuentes del caso, se presume que tenía deudas con "sus proveedores" de droga y que si bien era ayudado económicamente por su familia, estos se habrían negado a seguir prestando dinero.

Una de las pericias fundamentales será la psiquiátrica, para determinar si el hombre es imputable.

Una "familia muy reservada"

En la tarde del miércoles, los vecinos de 18 de Mayo no lograban salir del shock provocado por el triple crimen. "Una ve estas cosas en las películas, pero nunca cree que va a vivirlo de cerca", dijo, en declaraciones a El País, Ana, una vecina aledaña a la casa en la que vivían las víctimas. Ambos terrenos están separados por un pequeño muro. "Nos saludábamos como cualquier vecino. Con ella (la madre del homicida) éramos las dos más viejas del barrio", aseguró.

La cercanía de las casas le permitía ver algunos detalles de sus vecinos, como las luces de un árbol de Navidad. "Sospeché que pasaba algo porque vi muchos días la luz del arbolito apagada, pero nunca me imaginé este final", dijo.

Algunos vecinos tenían más trato y otros menos con los involucrados en el caso, pero todos coincidieron en una cosa al conversar con El País: eran una familia "muy reservada" y de "poco relacionamiento". "Eran gente que se crió acá toda la vida, pero si a uno no le dan entrada no se va a meter en lo que pasa en la casa del otro", explicó un vecino.

Este hombre solía bromear con el de 67 años (padre del asesino) sobre cuándo se iba a jubilar, ya que continuaba trabajando en la construcción a pesar de su edad. "Me decía que ya iba a parar en algún momento. Era un tipo súper trabajador", agregó.

Los vecinos aseguraron que veían "muy poco" a quien ahora es el principal sospechoso del crimen. También negaron haber escuchado algún sonido que hiciera pensar que en esa vivienda había ocurrido un homicidio. "No escuché un grito ni un disparo. No entiendo cómo pudo haber pasado esto", agregó otro joven de una casa cercana.

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