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Tecnología permitió “avance” en la investigación por el envenenamiento de la madre de Heber y se espera cerrar el caso

Policías declararán en las próximas semanas; ayer compareció el hermano del ministro del Interior.

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María Cecilia Fontana. Foto: Archivo El País

Redacción El País
En una audiencia que tuvo casi una hora de duración, Fernando Heber -hermano del ministro del Interior- declaró en el juzgado de la calle Bartolomé Mitre por la causa de la muerte de su madre, envenenada el 5 de setiembre de 1978. La investigación del fallecimiento de Cecilia Fontana fue retomada luego de varias pericias, las que no permitieron generar conclusiones con respecto a los responsables.

La actividad en el juzgado comenzó sobre las 13:25 horas, cuando llegó el fiscal especializado en delitos de lesa humanidad, Ricardo Perciballe, que ingresó sin dar declaraciones. Casi a la hora de inicio -a las 13:30- fue que arribó Fernando Heber junto al abogado de la familia, el edil nacionalista Javier Barrios Bove.

“Tenemos esperanza de que se logre algo. Hace 40 años que concurrimos a los juzgados y queremos que se sepa la verdad”, manifestó Heber antes de retirarse.

La investigación que comenzó en setiembre de 1978, pareciera estar cerca de finalizar. Según confirmó el fiscal Perciballe, en octubre se llevarán a cabo al menos tres audiencias que “permitirán ir cerrando la investigación”.

El caso ocurrió cuando Luis Alberto Lacalle Herrera, luego presidente, recibió el 29 de agosto de 1978 tres botellas de vino blanco dirigidas a él, Carlos Julio Pereyra y a Mario Heber -esposo de Cecilia Fontana, madre del ministro. Todos dirigentes blancos. Cada botella llevaba una tarjeta con la inscripción “El jueves 31 brindaremos por la Patria, en su nueva etapa. MDN”. La única en ingerir el líquido fue Fontana, que murió casi al instante.

Con respecto a las audiencias que se llevarán a cabo en octubre, Barrios Bove aseguró que concurrirán policías y civiles de la época -algunos en calidad de indagados y otros como testigos-, aunque declaró desconocer quiénes son estas personas.

Si bien todas las partes decidieron ser reservadas con el motivo de no entorpecer el procedimiento legal, la información a la que pudo acceder El País es que fiscalía trabaja en torno a dos líneas de investigación fuertes. Por un lado se encuentra la que tiene como centro a la ex funcionaria policial, María Lemos, a quien se le apunta por presuntamente haber escrito las cartas. Por otra parte, se busca profundizar en la pericia que dio como resultado la presencia de huellas dactilares del comisario Ricardo Zabala en las botellas.

“La jueza del caso, Silvia Urioste, dispuso una serie de nuevos peritajes que esperemos que den con los autores materiales, para que al fin se haga justicia”, dijo el abogado y edil Barrios Bove.

Sobre qué cambió para poder detectar a los responsables, Perciballe dijo que “la tecnología fue lo que permitió que se avance en varios aspectos de la investigación”.

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