La jueza Sol Bellomo imputó a un hombre de 30 años acusado de conducir el auto en el que viajaba el homicida del bebé de un año y medio que fue asesinado en Colón el 27 de abril. Según la Fiscalía de Homicidios de 1er Turno, en el asiento del acompañante viajaba un adolescente, que fue quien se bajó del auto y, buscando ejecutar al padre del menor, terminó matando a su hijo, que estaba sentado en la falda. La fiscal dijo en una audiencia judicial, que presenció El País, que existe "cierto grado de parentesco" entre el imputado y las víctimas.
El crimen ocurrió frente a la casa de los atacados, en pasaje J y Aparicio Saravia, sobre las 19:53 horas. El padre de la víctima estaba conduciendo su auto, en el que también viajaba su pareja. Ella iba en el asiento del acompañante. También viajaba el hijo de un año y medio, que iba en la falda de él. Cuando estaba llegando a su casa, vio que un auto se colocó al lado del suyo, y detuvo la marcha. El hombre pensó que se trataba de la Policía y que sería detenido por "algún delito" por el que él pensaba que lo investigaban, explicaron las fiscales Sabrina Flores y Victoria Ghiorsi en la audiencia.
Por ese motivo detuvo la marcha. En ese momento, explicó Fiscalía, un adolescente descendió del auto y le disparó varias veces al hombre. Era un ataque dirigido y no hay dudas de que él era el objetivo. "Si uno ve las fotos del automóvil, todos los disparos entran en 20 centímetros cuadrados", detalló Flores. Incluso, agregó su colega, la mujer que iba en el asiento del acompañante "no tiene ni una lesión". Pese a que el objetivo del ataque era el padre del menor, al llevar al bebé en la falda, recibió el impacto de los tiros y falleció. El padre resultó lesionado, pero sobrevivió.
De acuerdo a la teoría fiscal, los agresores se movieron en un auto alquilado por un hombre que, semanas atrás, había sido imputado por encubrimiento. Tras cometer el crimen, lo abandonaron en otro lugar y continuaron la huida en otro vehículo, cuyo dueño es el mismo hombre que alquiló el vehículo en el que se cometió el homicidio. Según supo El País, al presunto encubridor también se le atribuyen llamadas a allegados a la víctima en la que se les exigió que no denunciaran lo sucedido.
Semanas atrás, El País informó que la Fiscalía investiga el vínculo entre este caso y un homicidio ocurrido el 17 de abril en la esquina contraria de la misma intersección. Esto fue diez días antes del homicidio del bebé. La víctima fue un joven de 23 años, que murió de un disparo en la cabeza. Se trataba de un amigo del padre del bebé. Por este crimen, hay un adolescente de 16 años imputado y la sospecha de la Fiscalía de Adolescentes es que se trata del mismo menor de edad que asesinó al niño. La Fiscalía General de la Nación informó a fines de mayo que se seguía "investigando su posible vinculación" con este crimen.
Aunque en la audiencia judicial las fiscales no detallaron los motivos del crimen, la abogada del imputado indicó que hubo "problemas y ataques mutuos". Destacó que su cliente recibió ataques y balazos en su casa y otros familiares, como su abuela. Tanto es así, dijo, que el hombre terminó hospitalizada "por algún ataque de parte de la supuesta víctima".
La jueza Bellomo expresó que "evidentemente hay un trasfondo que subyace la situación" porque vio que el imputado "se sonrió" en dos pasajes en los que la Fiscalía se refirió al padre del niño.
El imputado estaba siendo buscado desde febrero por un doble homicidio en Las Piedras
A la hora de argumentar los motivos por los que la Fiscalía quería enviarlo a prisión preventivamente, Flores destacó que el imputado no tenía domicilio fijo ni era fácilmente ubicable, por lo que era probable que se fugara. En ese sentido, destacó que estaba siendo buscado por la Policía desde el mes de febrero por otra causa. Aunque dijo no saber los motivos de esa orden de detención previa, el Ministerio del Interior divulgó que estaba requerido por un doble homicidio ocurrido en Las Piedras en el mes mencionado.
Es decir, estando prófugo de la Policía, según Fiscalía, el imputado participó de otro homicidio. El crimen ocurrido en Canelones tuvo lugar en el barrio Cofrisa y las víctimas fueron dos hombres de 39 y 44 años, quienes murieron tras haber sido atacados a disparos. Al menos diez, dijo en ese momento la fiscal del caso, Bárbara Zapater, en una rueda de prensa. Los atacantes llegaron en moto y dejaron rastros de eso en un "derrape" que quedó marcado en la calle.
Un testigo, consignó Canal 12, dijo que escuchó el ruido de varias motos y luego los disparos. Al salir de su casa se encontró a las víctimas tendidas en la calle. Los hombres fallecidos tenían varios antecedentes penales.
El joven imputado por el homicidio del bebé está sospechado de haber participado también en este doble crimen, pero por el momento no pesa sobre él una imputación formal por eso. Su abogada pidió en audiencia que esta causa, que se tramita en Las Piedras, pase a Montevideo para poder analizar los dos casos en conjunto. Este hombre tiene antecedentes penales. El último es de 2021 por suministro de estupefacientes.
El delito imputado, la posible pena y los motivos para enviarlo a prisión
La Fiscalía pidió —y la Justicia aceptó— que el hombre detenido fuera imputado por un delito de homicidio muy especialmente agravado por el concurso (esto se debe a que hubo más de una víctima, el niño murió y el padre sufrió lesiones). Esto significa que si el imputado finalmente fuera hallado culpable, se vería expuesto a una pena mínima de 20 años y máxima de 30. Esta es la pena más alta que se puede imponer legalmente en Uruguay.
Al argumentar los motivos por los que debía estar preso preventivamente, Flores afirmó que si permanecía en libertad había riesgo de que se fugara, de que entorpeciera a la investigación y de que buscara dañar a la víctima. En ese sentido, resaltó que puede llegar a recibir una pena alta y que eso podría ser una motivación para que se fugue. Aunque la pena mínima es de 20 años, en el caso, dijo, se configuran además otras agravantes que elevan la pena mínima a un tercio más. Estas son el uso de arma de fuegos y la colaboración de un inimputable (el menor de edad).
Orsi había pedido "ser durísimos"
Un día después del homicidio del bebé, el presidente Yamandú Orsi se expresó sobre el caso y dijo que "cada vez que pasa esto hay que fortalecer las políticas y ser durísimos".
Indicó que las soluciones deben ser profundas. "Vos podés poner cinco mil o diez mil policías más (pero) este tipo de cosas no las resolves tan fácil. No es solo un tema de presencia, que es importante. Cuando pasa algo así y hay un nivel tan desmedido de violencia, es difícil pararlo". "Hay una cosa que está clara, no le vamos a aflojar. Lejos de amedrentarse lo que hay que hacer acá es apretar el acelerador", dijo el presidente quien lamentó la muerte del niño y sostuvo que no hay "adjetivo" para calificarlo.
Resumió que "hay que ir a buscar las causas profundas de por qué estamos cada vez más violentos, pero es una sociedad que se ha deteriorado".