Celulares en las aulas: gobierno quiere regularlos, mientras oposición pide prohibirlos hasta en los recreos

"No siempre adoptar un instrumento a rajatabla aplica bien en los distintos territorios o realidades”, indicó el ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía.

Asuncion de autoridades de Secundaria
Jose Carlos Mahia y Pablo Caggiani.
Estefania Leal/Archivo El Pais

El ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, compareció este miércoles a la Comisión de Educación y Cultura de la Cámara de Representantes para brindar una opinión sobre el proyecto de ley que presentó el diputado colorado Maximiliano Campo que propone prohibir el uso de celulares en clase, salvo para fines pedagógicos o didácticos, bajo la orientación de un docente.

En el Parlamento, Mahía reconoció que el uso de dispositivos electrónicos en las aulas es un “problema real”, especialmente ante la utilización intensiva de tecnología en todas las edades y el debate global sobre posibles restricciones. Al respecto, señaló: "Algunos estudios indican que, tras utilizar el celular, el cerebro tarda hasta 20 minutos en volver a enfocarse en el contenido académico".

"El camino hoy debe ser la regulación y no la prohibición legal", sostuvo, no obstante, el ministro, al referirse al rol que debería adoptar la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). En ese sentido, planteó que el Codicen o los diversos subsistemas (Primaria, Secundaria y UTU) deberían establecer una "directiva" clara. El objetivo, explicó, es que las inspecciones definan pautas "muy específicas" para aplicar una "regulación pedagógica" del uso de los celulares.

Mahía advirtió que, de prosperar un proyecto de prohibición, se podría "perder la libertad pedagógica para atender las realidades específicas de cada territorio y el contexto socioeconómico de los estudiantes". En esa línea, enfatizó: "No siempre una medida aplicada a rajatabla funciona igual en todos los escenarios".

"La evidencia sugiere que el camino más prometedor para abordar el vínculo entre adolescentes, aprendizaje y dispositivos digitales en el escenario educativo actual, combina tres pilares: regulación institucional, educación para el uso crítico de la tecnología y participación activa del estudiantado", dijo el ministro en comisión, de acuerdo a la versión taquigráfica.

"Nosotros entendemos que el celular tiene que estar en el aula, (aunque) restringido. Tenemos que dar herramientas a los docentes para que puedan usar el celular cuando quieran y restringirlo cuando lo precisan", dijo, en tanto, el diputado frentemplista Agustín Mazzini a El País.

"Los gurises ya saben que los datos los tienen en el bolsillo. Entonces sacar ese aparato maravilloso, con riesgos y oportunidades, de la transposición didáctica nos parece por lo menos riesgoso. Si bien la ley tiene excepciones, el criterio general es la prohibición", agregó Mazzini.

"No pretendemos generar cavernícolas digitales"

Campo presentó en febrero de 2025 un proyecto de ley que “prohíbe” el uso de dispositivos electrónicos portátiles personales por parte de los estudiantes “durante las clases, el recreo y los intervalos entre clases” en las instituciones de educación inicial, primaria y media públicos.

En el aula, el uso de estos dispositivos estaría permitido “únicamente” con fines pedagógicos o didácticos, bajo la orientación del docente a cargo. Y se exceptuó la prohibición las situaciones en que el dispositivo sea “necesario” para garantizar la accesibilidad, la inclusión o responder a condiciones de salud del estudiante.

La iniciativa planteó que ANEP debería reglamentar directrices y protocolos para la correcta implementación de esta normativa en todos los centros educativos, y promover “campañas de sensibilización” sobre los efectos del “uso excesivo” de pantallas y el impacto en la “salud mental, física y psíquica” de los jóvenes.

El diputado colorado dijo en diálogo con El País que el proyecto de ley apunta a intentar resolver un “problema muy grave”, en relación al uso de celulares con la afectación en los aprendizajes, en la salud mental y en el relacionamiento interpersonal de los jóvenes.

Campo puntualizó que existe una consideración generalizada de que los celulares son “inofensivos”, cuando “todas las aplicaciones están armadas para generarnos una adicción”. “La medida más aplicable, más real, y más beneficiosa es prohibirlo y que directamente no ingrese al centro educativo”, dijo sobre el proyecto que por ahora concentraría apoyos por fuera del Frente Amplio tal como está redactado.

Consultado sobre el planteo del oficialismo de regular su uso, el colorado retrucó: “Si la resolución que plantean es que cada centro y cada director decida, no estoy de acuerdo. Es un problema de gravedad, que tiene que ser abarcado en una política pública para todo el país y para todos por igual”, indicó.

"Creo que las autoridades ven que tienen una dificultad de aplicación y no quieren encarar este tema, entonces dejar al libre albedrío", señaló el colorado. "Lo que plantean es seguir como venimos hasta hoy, que es no hacer nada", insistió.

“Si se quiere utilizar tecnología para el uso pedagógico, nos parece fantástico, porque nosotros no pretendemos generar cavernícolas digitales, gente que no sepa que existe el celular. Pretendemos que no estén en TikTok todo el día, que no salgan al recreo y en vez de estar relacionándose entre sí, estén todo el tiempo jugando en un juego de violencia y demás”, remarcó Campo.

Respecto a las dudas sobre si se puede modificar por ley este aspecto, el legislador respondió: “Creo que la autonomía técnica de la ANEP es para los contenidos, cómo se imparte clase, la pedagogía y demás, no para que los legisladores de la oposición no podamos opinar, ¿no?”.

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