PANDEMIA Y EDUCACIÓN

La ANEP quiere eliminar la distancia obligatoria en escuelas, liceos y UTU

El Ministerio de Salud Pública analiza la evidencia para definir si la buena ventilación compensa, explicaron fuentes de la cartera a El País.

Estudiante se limpia las manos con alcohol en gel en un liceo uruguayo. Foto: Ricardo Figueredo
Estudiante se limpia las manos con alcohol en gel en un liceo uruguayo. Foto: Ricardo Figueredo

Menos de la mitad de los estudiantes de UTU están convocados a clase todos los días o todo el horario. En Secundaria los guarismos varían cada semana: un 80% de los liceos citan a sus alumnos unos días sí y otros no. Son pocos los que tienen presencialidad plena. Por eso -y por la nueva coyuntura epidemiológica-, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) quiere cambiar los protocolos sanitarios.

Dentro de los salones de clase los estudiantes deben situarse a un metro de distancia. A partir de segundo grado de liceos y UTU, esa distancia incluso se incrementa a un metro y medio si el departamento en el que está la institución está en riesgo naranja o rojo siguiendo la clasificación de Harvard. Esa disposición, que rige en el artículo 7 del protocolo sanitario, ha dificultado la concurrencia masiva a las aulas.

La ANEP, a través del presidente Robert Silva, consultó al Ministerio de Salud Pública (MSP) la viabilidad de flexibilizar la distancia obligatoria. En concreto: aquellos centros educativos que puedan mantener el distanciamiento lo seguirán haciendo. Pero en el resto se flexibilizará a cambio de apuntalar otras medidas de protección: el uso de tapaboca, recreos escalonados, ventilación de los salones

Gabriel González, el neuropediatra que coordinó el equipo de pediatras del GACH, reiteró lo que habían recomendado los asesores científicos: “Si la distancia es un obstáculo para ampliar la presencialidad, hay que jugar con el resto de los elementos... más teniendo en cuenta el avance de la vacunación”.

En Uruguay está permitida la vacunación contra el COVID-19 a partir de los 12 años. Entre la población adolescente, que fue la última en sumarse a la campaña de inmunización, ocho de cada diez ya se ha vacunado o está a la espera de hacerlo.

A eso se suma un dato “alentador” de la marcha epidemiológica: solo dos departamentos están en riesgo naranja, todo el resto ya se sitúa en amarillo y con tendencia a la baja.

Más allá de la coyuntura epidemiológica, en el MSP están “evaluando la evidencia”, dijeron fuentes de la cartera al ser consultadas sobre un eventual cambio en los protocolos sanitarios. Eso incluye una revisión de las medidas que están adoptando otros países (aunque el hemisferio norte cursa el receso de clases por el verano).

Por ejemplo: a diferencia de lo que había primado en las hipótesis iniciales sobre cómo se transmite el virus, “hoy está claro que la ventilación de los espacios cerrados es el punto crítico”, dijo el catedrático de Salud Ocupacional Fernando Tomasina.

Al respecto, el MSP viene estudiando la utilidad de los filtros de limpieza del aire y la extensión de los medidores de dióxido de carbono. “Así como no es obligatoria la vacuna, tampoco será obligatorio un filtro o un medidor de dióxido de carbono. Pero en lugares cerrados, con reuniones de varias horas y mucha gente (por ejemplo, en una fiesta), estas son herramientas útiles y que deberían ser de interés de los organizadores”, explicó Carmen Ciganda, de Salud Ocupacional del MSP.

Medidor de CO2. Foto: @licsilviaguerra
Medidor de CO2. Foto: @licsilviaguerra

“Un buen filtro y un medidor de CO2 son elementos que permiten detectar cuán enviciado está el aire y mejorar la calidad del ambiente, pero no nos protegen 100% como para abandonar las otras medidas de protección. El concepto es similar a cuando uno tiene un termómetro en su casa: sirve para medir si tiene fiebre y en base a eso tomar una medida, pero no quita la fiebre ni la previene. El medidor de CO2 indica que, por encima de determinado nivel de dióxido de carbono, es necesario ventilar, hacer una pausa y salir al aire libre, pero no quita la posibilidad de enfermarse. El filtro ayuda a eliminar algunos virus y bacterias, pero si se está sin tapaboca mucho rato en un mismo ambiente sigo con alto riesgo de exposición al virus”.

El ingeniero Martín Draper y otros colegas suyos están caracterizando la ventilación y el patrón del flujo del aire en los salones de clases para luego “modelar el riesgo de contagio”.

Previo a ello, el Instituto Pasteur estudió el funcionamiento de los filtros Airocide que se habían diseñado a pedido de la NASA y que Estados Unidos colocó en algunos centros educativos. Tras un análisis de su uso en el colegio uruguayo Santa Elena se comprobó que “al encender los equipos Airocide se mejora la calidad microbiológica del aire, logrando una disminución promedio del 66% en la cantidad de microorganismos presentes en el ambiente”. Y si bien en esas aulas no circulaba el SARS-CoV-2, otros estudios muestran que también “captura” a ese virus.

El médico Tomasina explicó que, más allá de si el virus se transmite por el aire, el distanciamiento y los aforos en los espacios responde al consumo de oxígeno de quienes están en un recinto, y que no continuar con estas medidas podría empeorar la calidad ambiental.

Algunos colegios privados han comprado los medidores de dióxido de carbono para colocar en sus salones. Son aparatos que pueden trasladarse de un salón a otro para ir supervisando si es necesaria una ventilación mayor o bien aumentar la cantidad de recreos.

Dentro de los cambios del protocolo sanitario, la ANEP quiere también que retomen sus labores presenciales los funcionarios mayores de 65 años y con comorbilidades.

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