La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) aprobó la realización de una prueba nacional de acreditación de la educación media superior (Acredita EMS), para que un "máximo" de 5.000 adultos mayores de 27 años logren culminar el bachillerato. Está previsto que la primera edición de la evaluación para obtener un certificado sea en noviembre de 2026, indicaon fuentes del Codicen a El País.
La puesta en marcha de Acredita EMS, que supone la continuación de la acreditación de educación media básica (Acredita EB), es una “respuesta institucional orientada a ampliar las oportunidades de certificación para personas que han quedado fuera del sistema formal” y que no han podido terminar sus estudios, destacó el proyecto de implementación, de 50 páginas.
El cronograma de ejecución previsto es que entre abril y junio de este año se habilite la inscripción de Acredita EMS, para lo que se deberá adjuntar el comprobante de culminación de ciclo básico por cualquier vía. Luego, entre la segunda quincena de junio y julio, se hará una prueba piloto con una muestra acotada de estudiantes del último año de bachillerato. Tras un análisis del plan piloto, se arribará a la evaluación final para los postulantes seleccionados, pautada para el sábado 7 de noviembre.
La prueba, gratuita, con “estándares técnicos exigentes”, se realizará en la plataforma SEA, diseñada para evaluaciones estandarizadas, con equipamiento de Ceibal, el mismo día para todos, en la mañana y la tarde, en las sedes habilitadas, para un “máximo” de 5.000 postulantes. Entre noviembre de este año y febrero de 2027 se prevé llegar a un informe con los resultados.
De esta forma, se busca establecer un mecanismo nacional de certificación diseñada por ANEP, de cuatro áreas de evaluación (comprensión lectora, escritura argumentativa, resolución de problemas matemáticos y cultura científica), que permita a los adultos acreditar “competencias equivalentes” al perfil de egreso de la educación media superior.
La selección de estas cuatro áreas se apoya en el perfil de egreso definido por el Marco Curricular Nacional (MCN) y el plan para la educación media superior (ANEP), así como en marcos nacionales e internacionales de evaluación de aprendizajes que “coinciden en considerar estas competencias como núcleos vertebradores de la formación para la vida adulta, la participación ciudadana y la continuidad educativa”.
La evaluación será en formato de múltiple opción, producción de texto, o respuestas abiertas y otras cerradas, según las áreas. El grado de dominio de las competencias evaluadas se clasificará en tres niveles (insuficiencia, próximo a la suficiencia y suficiencia). Para obtener la certificación, se deberá alcanzar el nivel de “suficiencia” en al menos tres de las cuatro áreas evaluadas, y llegar al nivel de “próximo a la suficiencia” en la restante.
ANEP optó por elegir para esta iniciativa una edad mínima de 27 años para los postulantes de Acredita EMS, valorando que es la misma que estableció el Programa Bachillerato Acelerado de UTU. Pero también porque dicho corte etario garantiza que los postulantes se encuentran “efectivamente fuera del rango de escolarización obligatoria”.
El documento pondera esta acreditación tomando en cuenta que en Uruguay “persiste una proporción significativa de adultos que no ha finalizado este tramo educativo”, de educación obligatoria, según la ley 18.437. Las trayectorias educativas de esta población se caracteriza por la "discontinuidad, la desvinculación temprana y la escasez de dispositivos institucionales que reconozcan los saberes adquiridos por otras vías", agregó.
El mirador educativo de la Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) muestra la evolución de la tasa de egreso de educación media superior entre jóvenes de 21 a 23 años, a partir de la encuesta continua de hogares (ECH). En 2024, dicha tasa fue 53,2%, es decir que la mitad es egresado de la educación media. Este es el porcentaje más alto de las últimas dos décadas de medición.
Desde otra óptica, de acuerdo al último censo nacional (2023), 19,3% de la población uruguaya cuenta con estudios hasta el nivel de bachillerato; 12,6% tiene nivel universitario, 24,3% hasta ciclo básico y 25,7% con nivel de Primaria.
Con ese panorama de formación educativa, terminar educación media superior o bachillerato resulta una “condición habilitante para la inclusión social, la inserción laboral calificada y el ejercicio pleno de la ciudadanía”, destacó el documento de ANEP.
Acredita EMS, agregó, es una “vía objetiva, rigurosa y contextualizada” para validar saberes, cuyo fundamento “no reside en una lógica compensatoria ni remedial”, sino en el derecho a una certificación “legítima” de competencias.
“Vacío estructural del sistema educativo”
ANEP destacó que el modelo educativo escolarizado fue estructurado para garantizar las oportunidades en “condiciones estables de presencialidad, dedicación semanal uniforme y progresión anual continua”. No obstante, esto choca con que una “proporción relevante” de adultos “no puede sostener estas condiciones”.
Para dimensionar esta situación, se planteó que de acuerdo a la ECH de 2023, más del 70 % de las personas entre 18 y 29 años que no estudiaron estaban insertas en el mercado laboral. Y que más de la mitad de estos trabaja 40 horas semanales o más, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), del año pasado.
“En un país donde una proporción importante de jóvenes no logra completar este nivel en los tiempos previstos y donde los adultos carecen de mecanismos alternativos de certificación, la creación de Acredita EMS permite responder a un vacío estructural del sistema educativo”, remarcó ANEP.
"No es una medida de excepcion ni un atajo"
Tomando en cuenta que una “parte importante de la población”, que no logró terminar la educación media superior en los plazos previstos, ANEP reconoció que el sistema formal, en su formato tradicional, “no ha logrado adaptarse de manera suficiente a esta diversidad de recorridos y contextos vitales”. Esto no solo incluye la incompatibilidad con el trabajo o el cuidado familiar, sino la “falta de ofertas específicas para población adulta”, la “escasa flexibilidad horaria”, y exigencias administrativas que “no contemplan las características propias de esta población”.
Para evitar la “rigidez estructural”, que “no sólo genera exclusión, sino que debilita el principio de permanencia y continuidad educativa a lo largo de la vida”, es que esta administración, en línea con la anterior, busca avanzar con “rutas alternativas” para que losadultos puedan “reingresar” al sistema y completar los ciclos educativos, reconociendo las trayectorias diversas.
“Acredita EMS no es una medida de excepción ni un atajo, sino la expresión concreta de una política pública que reconoce la multiplicidad de trayectorias educativas posibles”, destacó el proyecto. “Al legitimar el saber acumulado por otras vías, el dispositivo contribuye a reparar la desigual distribución de oportunidades educativas y a democratizar el acceso a certificaciones de nivel medio superior”, acotó.