El proyecto público-privado que factura más de US$ 3 millones al año en Punta del Este por el turismo de congresos

El gerente ejecutivo del Centro de Convenciones de Punta del Este, Alejandro Abulafia, habla sobre la captación de eventos, la competencia con Montevideo y el impacto económico del complejo en la zona

Alejandro Abulafia, gerente ejecutivo del Centro de Convenciones de Punta del Este.jpeg
Alejandro Abulafia, gerente ejecutivo del Centro de Convenciones de Punta del Este.
Ricardo Figueredo

Alejandro Abulafia nació en Montevideo y tiene 44 años, está casado y es padre de dos hijos. Es ingeniero en Telecomunicaciones y tiene una maestría en Administración de Empresas, ambos títulos de la Universidad ORT. Dirige el Centro de Convenciones de Punta del Este desde los inicios del proyecto, en el año 2016, sede de más de 30 eventos internacionales al año.

Destaca que la empresa a cargo de la operación del complejo «trabaja con luces largas», y asegura que hoy el negocio atraviesa un momento de «consolidación», con fuerte impacto económico en Maldonado y oportunidades de crecimiento en diversos sectores, sostenido en un principio de «coopetencia» regional.

—El Centro de Convenciones de Punta del Este lleva 10 años de actividad. ¿En qué momento se encuentra hoy?
—Estamos en una etapa de consolidación. El Centro siempre se vio como un proyecto de largo aliento. Es una inversión público-privada, con una apuesta grande de Maldonado y el país con la intención de desarrollar un turismo que rompa con la estacionalidad de verano que tenía Punta del Este. Somos una empresa privada que gestiona un bien público con una gran responsabilidad.

Cuando nos presentamos a la licitación hace 13 años dijimos que al Centro le llevaría entre tres y cinco años poder establecerse y entrar en una operativa de régimen: una agenda consolidada, una serie de eventos repetitivos y rotativos que vinieran todos los años. En el cuarto año —que iba a ser el primero de equilibrio— llegó la pandemia y con ella, mucha incertidumbre. Había tantas proyecciones como gente estudiando el turismo de reuniones y cada quien tenía su análisis.

Por suerte nos equivocamos con las proyecciones que habíamos hecho, y la salida de la pandemia fue mejor de lo que pensamos; pero por otro lado, generó una ruptura en la inercia que buscábamos para que eventos rotativos llegaran cada año. Eso se rompió durante tres años y hoy estamos en un ciclo de generación de inercia. Entramos en una estabilidad, porque hemos tenido años muy buenos, pero aún en el sector de congresos —nuestro principal negocio— seguimos intentando volver a esa inercia. Probablemente nos lleve uno o dos años más. Por los resultados, estamos en un momento de consolidación con mucho trabajo por hacer, pero es un desafío que nos apasiona.

Alejandro Abulafia, gerente ejecutivo del Centro de Convenciones de Punta del Este.
Alejandro Abulafia, gerente ejecutivo del Centro de Convenciones de Punta del Este.
Ricardo Figueredo

—¿Cuántos eventos reciben por año?
—Punta del Este, como plaza internacional, tiene una dificultad: los eventos internacionales tienen un proceso más largo de organización con respecto a los eventos nacionales. No destacamos por el volumen de eventos, sino por la relevancia e impacto de los mismos. Tenemos entre 30 y 35 eventos al año. Salvo algunos que tienen fechas preestablecidas, como nos pasó con eventos de Interpol o la Organización de Naciones Unidas (ONU), los meses más difíciles son entre junio y agosto. Siempre que un evento tiene flexibilidad a nivel de fechas, se buscan los meses de mejor clima. Anualmente tenemos una facturación de entre US$ 3 millones y US$ 4 millones.

—¿Qué relevancia tienen los eventos nacionales?
—El porcentaje varía año a año, pero entre el 80% y el 85% tienen un componente internacional, aunque ha cambiado un poco en los últimos años. El crecimiento de las ferias ha hecho que el componente nacional cobre más valor. Incluso, varios eventos nacionales han podido apoyarse en Punta del Este como plataforma para captar negocios internacionales. Hemos tenido muy buenas experiencias con congresos nacionales, a los que es un desafío sacar de Montevideo.

—¿Cuál es el argumento de venta frente a competidores de la región?
—Se vende mucha cosa y varía dependiendo del segmento. Los eventos internacionales se dividen en cuatro tipos. En los asociativos hablamos de coopetencia y no competencia, porque la Asociación Mundial de Congresos y nuestra participación en ella juegan un papel importante. Si bien a veces competimos con otros destinos, este tipo de congresos en su mayoría tienen la obligación de rotar entre los países socios, y ahí se da la cooperación con colegas de la región.

En los eventos gubernamentales, la política internacional entra en juego. Hemos tenido eventos de ONU, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y otros como la Cumbre China LAC, donde influyen los intereses de Uruguay en recibirlos. En el segmento corporativo la competencia es más feroz porque las empresas toman decisiones más rápidas y autónomas. Y en el sector de ferias es en el que hay más trabajo por hacer.

Los incentivos del país pesan mucho. Uruguay es uno de los pocos países con una política muy beneficiosa para el sector MICE (NdR: siglas en inglés de Reuniones, Incentivos, Conferencias y Exposiciones): los eventos pueden exonerar el IVA en las salas registradas. Y el destino también pesa, Punta del Este tiene una marca internacional muy importante. Pero hay un trabajo de captación muy importante detrás.

—¿Cómo se preparan para acompañar el desarrollo del turismo de congresos?
—Trabajamos siempre con luces largas. Hoy nuestro equipo trabaja en candidaturas para eventos a realizarse en 2027, 2028 y 2030. En medio de la pandemia cerramos contratos para eventos que se hicieron en 2025. Los eventos internacionales de mediana y gran escala se preparan con mucha anticipación; tenés que manifestar tu intención, postular a tu país y presentar un proyecto. Nosotros identificamos a las asociaciones que pueden traer congresos, estudiamos las fechas disponibles y trabajamos con ellas las candidaturas. Es un trabajo con visión de mediano y largo plazo que nos obliga siempre a estar en actividad y que ha hecho que grandes eventos nos elijan, como el Congreso Latinoamericano de Avicultura en 2024 o el Congreso Latinoamericano de Dermatología en 2025. Ese trabajo a veces no se ve, pero nuestro equipo siempre busca que el ciclo se mantenga activo. Otros segmentos (fuera de los congresos) funcionan diferente. En los últimos años se dio un crecimiento en las ferias, como Agro en Punta, que apostó por Punta del Este en un momento en el que muchos lo consideraban difícil, como febrero, y ahora estamos a 15 días de su tercera edición. También hemos crecido en exposiciones, como Expo Construcción, que va por su segunda edición con muy buenos resultados; tuvimos la segunda edición en Punta del Este y la primera con nosotros de la feria de arte MART; y en febrero tendremos la Expo Moto. Este segmento, que empezamos con grandes ferias como Expo Carga, se está consolidando y demuestra que Punta del Este tiene la capacidad de atraer público nacional frente a ciudades como Montevideo. Punta del Este suele ser la elección natural cuando se trata de eventos internacionales, pero al hablar de eventos nacionales antes era difícil pensar en movilizar gente, y ahora se da más. Agro en Punta movilizó a 10.000 personas en cada edición, y tuvimos un gran evento de retail, SuperNext, que vio en Punta del Este y en el Centro un lugar de proyección. Hoy muchos eventos buscan firmar contratos por cuatro o cinco ediciones para asegurar su permanencia en la agenda. La época más alta de actividad es en marzo, abril, mayo, octubre y noviembre. La temporada se ha extendido gracias a los eventos.

Centro de Convenciones de Punta del Este
Fachada del Centro de Convenciones de Punta del Este.
Foto: LinkedIn del Centro de Convenciones de Punta del Este.

—¿Han cambiado sus clientes?
—Desde que nos involucramos buscamos que fuera el espacio más versátil posible, para que cualquier evento pudiera tener lugar. Durante la obra trabajamos junto a la CND (Corporación Nacional para el Desarrollo) y Teyma para hacer mejoras en el proyecto y tener más posibilidades. Nuestra idea siempre fue tener un mix completo de clientes. Al construir un centro de convenciones y exposiciones, se pretende que el núcleo del negocio sean los congresos, convenciones y exposiciones. Hoy, el 75% de nuestro negocio se vincula a los congresos y convenciones, y si bien ha crecido el segmento de ferias, los congresos internacionales, las convenciones corporativas y los eventos de gobierno siguen siendo los de mayor facturación e impacto económico.

—¿Cómo impactan en la economía del destino?
—Desde que abrimos hasta el final de 2023, se generó un impacto económico directo de US$ 46 millones y un total —sumando el impacto indirecto— de más de 100 millones; pasaron por el Centro más de 225.000 personas y, vinculadas a los eventos, se generaron más de 10.000 oportunidades laborales. Al ver esto comprendemos por qué Uruguay y otros países apuestan por este tipo de proyectos.

Cifras de negocio
  • 3 millones de dólares es la facturación anual aproximada del Centro de Convenciones de Punta del Este, a través de la actividad de eventos nacionales e internacionales.
  • 46 millones de dólares de impacto directo en el departamento generó el centro desde su apertura. En total, el impacto asciende a más de US$ 101 millones y más de 10.000 oportunidades laborales.

Apuntes de carrera

  • 2016: Tras varios años de trabajo y ganar la licitación para la concesión de la operación del proyecto, en julio se inaugura el Convention & Exhibition Center Punta del Este.
  • 2017: Se realiza el primer gran evento corporativo en el Centro de Convenciones, el China LAC que reunió a destacadas personalidades nacionales y extranjeras.
  • 2020: La pandemia «nos pesó en nuestra razón de existir», recuerda el gerente. Durante un año, el Centro de Convenciones se vio afectado por la suspensión de eventos.
  • 2024: Se realiza el Congreso Internacional de Avicultura con 4.000 personas, y en 2025 el de Dermatología, que reúne a 3.000. Ambos son grandes desafíos.

—¿Cómo gestionan la bolsa de trabajo?
—Tenemos un equipo permanente muy flexible y contamos con una red de proveedores de servicios que puede cubrir todas las áreas. Podés venir un día de oficina y sin evento y ver 15 personas trabajando, o venir a un evento y encontrar a más de 500 personas prestando servicios en el predio.

—¿Cómo se adaptan para cambiar el formato de los eventos?
—Es una tarea en conjunto entre el equipo interno y los proveedores para desmontar y volver a montar equipamiento, además de reconfigurar y acondicionar los espacios. Para eso es clave contar con una red de proveedores y estándares de trabajo. Nuestro diseño corporativo está pensado para contar con un equipo flexible y proveedores que nos permitan crecer y achicarnos cada vez que sea necesario. Tenemos dos volúmenes principales: el Pabellón de Exhibiciones y el Centro de Convenciones conectados por un espacio de cafetería. El Pabellón de Exposiciones tiene más de 5.600 metros cuadrados, es el más grande del país. Y el Centro de Convenciones permite tener hasta 14 salones simultáneamente con el mayor auditorio del país, que alberga hasta 3.000 personas según el tipo de montaje. Esa versatilidad ha hecho que grandes eventos internacionales nos elijan, en algunos casos por encima de Montevideo, que no tiene en un único espacio con las posibilidades que ofrecemos nosotros.

Inversiones, mejoras constantes y estándares de calidad

—¿Existen planes de inversión para el complejo?
El Centro de Convenciones fue pensado para la escala de Uruguay en la cuota superior. Somos la infraestructura para eventos más grande del país, a nivel de cantidad de personas que podemos recibir, salas y tipos de espacios y versatilidad. Eso hace que no sea necesario crecer en metros. Eso no significa que no estemos haciendo mejoras constantemente en cambios y tecnología. Reemplazamos la iluminación del auditorio principal por tecnología LED y estamos terminando lo mismo en el Pabellón de Exposiciones. Trabajamos con Antel, nuestro socio en conectividad, en cambios permanentes. Estamos en el tercer cambio tecnológico a nivel de conectividad. Y con nuestros proveedores tecnológicos hemos trabajado en nuevas pruebas como la prueba de traducción en tiempo real con inteligencia artificial. El valor de estas infraestructuras no solo se ve en las grandes inversiones, sino también en su mantenimiento y correcto funcionamiento. En más de 20.000 metros cuadrados construidos y más de 12.000 de áreas públicas para eventos, el trabajo y la reinversión debe ser constante para cumplir con los estándares que queremos.

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