TEMA DE ANÁLISIS

Recaudación refleja estancamiento económico

Las dificultades del mercado laboral impactan en los ingresos del BPS y en el moderado crecimiento del IVA.

Foto: El País
Foto: El País

El abatimiento del déficit es una prioridad. El elevado nivel que alcanzó amenaza no sólo la sostenibilidad de la deuda pública, sino que a través de una serie de vínculos, afecta el normal funcionamiento de la economía, impactando fundamentalmente en los sectores transables vía una evolución de precios relativos desfavorable, lo que vulgarmente se conoce como atraso cambiario. Ello se ve reflejado en el estancamiento que muestra el nivel de actividad de estos sectores y las dificultades para diversificar la oferta exportable, agregando bienes y servicios más elaborados.

Revertir este círculo vicioso es entonces una prioridad, a la que se abocará la nueva administración que acaba de asumir.

El déficit de las cuentas públicas se explica en gran medida por el comportamiento del gasto, que en los últimos años mostró una tendencia al alza. Pero tan o más importante que la magnitud es su calidad, y desde este punto de vista también hay reparos, ya que se fue tornando no sólo cada vez más rígido, sino que se vuelve exógeno y quita margen de maniobra hacia el futuro, salvo que se implementen reformas para revertirlo. La seguridad social es un claro ejemplo.

En un contexto de gastos creciente, es clave que los ingresos se comporten de igual manera. Cuando la economía se enlentece o estanca, como le pasa a la uruguaya desde 2014, la recaudación se rezaga con el consiguiente aumento del déficit.

La principal fuente de ingresos es la recaudación de la DGI, que en el último año cayó 0,1% en términos reales respecto a lo observado en 2018. Ello habla de una base imponible que no crece, tal cual se muestra en el gráfico que aparece en la parte de arriba del cuadro. Se ilustra allí la recaudación bruta medida en años móviles en millones de pesos constantes de diciembre de 2019. Se observa un relativo estancamiento desde 2015 a la fecha, alterado por el ajuste del año 2017.

El análisis a nivel de cada uno de los impuestos reafirma esta conclusión. Comenzando por el IVA que es el tributo más importante, aunque viene perdiendo peso relativo ante el impulso del IRPF (gráfico medio a la izquierda). En el último año, su recaudación aumentó 0,7% en términos reales. Es un incremento moderado que en primera instancia está asociado a un comportamiento en igual sentido del consumo interno.

El IVA es un impuesto muy particular. Su nombre refiere al valor agregado, es decir que busca recaudar sobre la generación de riqueza. Pero por su implementación lo termina pagando el consumidor final, de ahí que se lo vincule al consumo.

En tal sentido, la moderación en la recaudación de IVA en el último año refleja perfectamente el estado de ánimo de los consumidores uruguayos, cuyo nivel de confianza se ubicó durante gran parte del año en niveles de pesimismo. Influyó en ello el aumento del desempleo, el estancamiento del salario real y la suba del dólar. Son todos factores que desalientan el consumo, fundamentalmente en bienes durables, que en general tiene un valor unitario elevado y por consiguiente la recaudación de IVA sobre su consumo es elevada.

Otra variable que impacta en la recaudación tributaria y del IVA en particular es el turismo receptivo. En momentos en que los precios relativos estimulan el ingreso de turistas al país, fundamentalmente argentinos, la recaudación de este impuesto sube de manera importante.

Cuando esa relación de precios relativos se revierte, ya sea por que ingresan menos turistas, porque gastan menos o una combinación de ambos, se resiente la recaudación. Agreguemos a ello medidas de estímulo para atraerlos como lo las implementadas en la actual temporada.

El IRPF es el segundo impuesto en importancia. Desde su implementación tras la reforma tributaria del año 2007 no ha dejado de crecer, incluso en los últimos tiempos en los que cayó el empleo.

Ello puede parecer contradictorio, pero a poco que se lo analice no debería sorprender tanto. El deterioro del mercado laboral afecta fundamentalmente a los jóvenes y a los menos calificados. Por otra parte, el IRPF abarca al 40% de la fuerza laboral. Seguramente los más afectados por el desempleo no tributaban IRPF.

En tal sentido, su recaudación sigue al salario real que en estos años siempre aumentó, lo que al ajustar las escalas por IPC fue aumentando la base imponible a lo largo del tiempo, al ir pasando los contribuyentes a escalas superiores, gravadas con tasas mayores.

No obstante, la recaudación del último año apenas aumentó 0,9% en términos reales respecto a 2018. El estancamiento que mostró el salario real lo explica.

A los moderados incrementos del IVA e IRPF se contraponen caídas más pronunciadas en otros impuestos como el IRAE y Transmisiones Personales. El primero, que está vinculado al resultado fiscal de las empresas, cayó 4,3% en términos reales en 2019, lo que habla de una baja rentabilidad. Por su parte, el impuesto a las Transmisiones Personales grava las compraventas de inmuebles y la caída del 13,4% real observada en el último año sigue mostrando las dificultades por las que atraviesa la actividad inmobiliaria.

La otra fuente importante de ingresos es el BPS. Este organismo recauda, sobre la base de los salarios, recursos que destina para financiar las pasividades que sirve, pero también actúa como agente de retención de los aportes a las AFAP y al Fonasa. Por ser los salarios su base imponible, las dificultades del mercado laboral lo afectan.

Ello se ve en el gráfico que aparece en la parte baja del cuadro. Se muestra allí la evolución de la recaudación bruta del organismo sin considerar a los cincuentones, la evolución de las transferencias que realiza a las AFAP y una recaudación bruta sin esas transferencias. Esta última serie sería una aproximación a los recursos propios del BPS. Los datos en pesos constantes de diciembre son en años móviles y en pesos constantes. Como las magnitudes son distintas, se normalizaron las series con base = 100 a diciembre 2015.

Si bien en el último año la tendencia es al estancamiento en las tres series, las razones que llevan a ello son diferentes. Como ya señalamos, el desempleo afecta más a los jóvenes y los menos calificados. Es probable que muchos de ellos no estuviesen afiliados a una AFAP y en tal sentido el estancamiento del último año reflejaría el del salario real.

Por su parte la serie que llamamos recaudación “propia” se ubicó a lo largo de 2019 por debajo del año anterior reflejando una menor recaudación real asociada a una menor masa salarial.

La baja recaudación refleja el escaso dinamismo de la economía. Generar las condiciones para revertirlo es otra prioridad. La calidad del abatimiento del déficit va a ser clave en ello.

Recaudación de la DGI estancada
  
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