TEMA DE ANÁLISIS

Los cambios que registró la economía uruguaya

Muy pocas actividades crecieron por encima del PIB desde el año 2005 a la fecha, la estrella son las comunicaciones y algunos subsectores dentro de la industria y el agro.

Foto: Pixabay
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A lo largo de la última década y media, la economía uruguaya experimentó uno de los períodos de crecimiento más largos de su historia. De acuerdo al año base con la que se está midiendo actualmente el PIB, fueron dieciséis años consecutivos de expansión. Esa base que toma al año 2005 como referencia está siendo revisada y a la brevedad se divulgará una nueva, con el año 2016 como base.

Los cambios de base son necesarios, ya que con el paso del tiempo las economías cambian, aparecen nuevos sectores, otros se rezagan, lo que amerita la actualización. Pensemos nada más en las transformaciones que vivió Uruguay en estos años y que la base actual no las mide adecuadamente por su escasa incidencia en aquel entonces.

Por ejemplo, una revolución tecnológica y productiva en el agro que se materializó en la irrupción de la soja y el crecimiento de la forestación. Por otro lado, se instalaron en el país dos plantas de celulosa y está en marcha la tercera. Sin olvidar la abrupta y constante aparición de nuevas tecnologías que modifican nuestra forma de vida.

Como contrapartida, varias actividades se fueron rezagando por distintas razones, Algunas por obsolescencia tecnológica, otras por caída de demanda y otras muchas por problemas de competitividad.

En definitiva, son muchos cambios que ameritan una actualización de la base de cálculo del PIB. La nueva base que incorporará los cambios mencionados y otros, seguramente ya no refleje un crecimiento constante a lo largo de los últimos años, aunque la película seguirá mostrando un período de crecimiento que se inició tras la salida de la crisis de comienzos de siglo que se frenó hacia el año 2013-2014, ante un cambio en el contexto internacional que posibilitó el crecimiento anterior.

A lo largo del tiempo hubo actividades que crecieron más que el promedio, otras menos. En general, las actividades que crecen más están vinculadas a los servicios y las que evolucionan por debajo a la producción de bienes.

Dentro de todas las actividades hay una que sobresale: las comunicaciones, cuya producción se multiplicó por nueve a lo largo del período, tal cual lo muestra el gráfico que ilustra la parte alta del cuadro. El tráfico de datos se ha constituido en los últimos años prácticamente en la principal fuerza de crecimiento de la economía, sino la única, tal cual se desprende de la medición con la base actual.

Otros sectores no crecieron de manera tan espectacular y siguieron al PIB o incluso lo hicieron a un ritmo inferior. En el gráfico que ilustra la parte media del cuadro se presenta el desempeño de las actividades agropecuarias (agricultura, ganadería, caza y silvicultura), la industria manufacturera, el comercio y las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler. Junto a las comunicaciones, estos sectores contribuyen a la generación de más del 50% del PIB global.

De los sectores que aparecen en la gráfica, sólo el comercio presenta un desempeño más dinámico que el promedio. Las actividades vinculadas a la producción de bienes crecen a un ritmo inferior, lo que claramente está asociado a la pérdida de competitividad que experimentan desde hace varios años.

Es curioso que, por ejemplo, el sector agropecuario contenga a la soja y la silvicultura, que provocaron la revolución productiva en ese sector con derrames hacia la economía en su conjunto, pero aún así presente un desempeño inferior al promedio. Algo similar puede decirse de la industria manufacturera, sector al que pertenece la fabricación de celulosa, que a lo largo del período experimentó un crecimiento superior aún al de las comunicaciones.

La explicación, en el caso de la industria manufacturera, es que el sector contiene otras ramas que enfrentan dificultades y contrarrestan el crecimiento de la celulosa. Por otra parte, si bien es cierto que cada puesta en marcha de una planta de celulosa significa un salto en escalón de la actividad económica por el aumento en la capacidad de producción que ello conlleva, una vez en funcionamiento el nivel de actividad de la rama tiende a estabilizarse.

En el caso de las actividades agropecuarias, impulsaron al PIB en los primeros años que ilustra la gráfica, para tender al estancamiento ante la caída de los precios internacionales, fundamentalmente en el caso de la soja.

El nivel de actividad de las restantes ramas que contribuyen a la generación del PIB evolucionó por debajo del promedio a lo largo del período analizado. Este desempeño llevó a una mayor participación relativa de los sectores graficados si se mide el PIB en pesos constantes, pasando de representar el 50,6% en 2005 al 56% en 2019. Ello se ilustra en el gráfico que aparece en la parte en la parte baja del cuadro, donde se muestra la contribución de esas cinco actividades en cuatro momentos del tiempo, años 2005, 2010, 2105 y 2019.

Vuelve a sobresalir el sector de las comunicaciones, que trepan del 3,2% al 17,3%. Este crecimiento tan acelerado hay que analizarlo con cuidado para no arribar a conclusiones equivocadas. Por un lado, refleja el aumento en volumen físico en el tráfico de datos, lo que es innegable. Pero nada nos dice de la fuerte caída que experimentaron los precios del sector, disminuyendo al año 2019 a la cuarte parte del valor observado en 2005, mientras que el deflactor del PIB se multiplicó por casi cuatro veces en dicho período.

Los datos graficados están sobreponderando las comunicaciones, distorsión que seguramente corregirá la nueva base.

La magnitud de la crisis actual aun no es posible cuantificarla, ni su duración. En el muy corto plazo ha sido muy profunda y las proyecciones de actividad para el actual y próximo trimestre hablan de descensos de hasta dos dígitos en las economías más desarrolladas. La fuerte caída de las bolsas y el aumento de las solicitudes de seguro de desempleo en Estados Unidos a más de 3 millones, son un claro ejemplo de ello.

Uruguay no puede ser ajeno; las medidas de distanciamiento adoptadas y el acatamiento de la población, impactará directamente en el consumo y el empleo y en la economía en su conjunto.

Hay expectativas de que la crisis sea de corta duración. Por lo pronto, ya hay indicios de que China comienza a recuperarse. En lo que a Uruguay refiere, es muy probable que el mundo post coronavirus sea distinto al anterior, con un cambio en los precios relativos, al menos en los primeros tiempos, que dará más oxígeno a las actividades que se vieron más rezagadas en los últimos años.

Que puedan consolidarse y recuperar el terreno perdido dependerá de las acciones que se adopten post crisis tendientes a la mejora de la productividad y con ello en la competitividad.

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