Monedas, billetes e historia: el nuevo coleccionable de El País para viajar por el mundo

Egipto, Irlanda, Brasil, Papúa Nueva Guinea y Zimbabue son algunos de los países que integran el nuevo coleccionable "Monedas y Billetes Auténticos del Mundo". A propósito del lanzamiento, el secretario del Instituto Uruguayo de Numismática explica qué historias esconden las monedas y billetes y por qué despiertan tanta fascinación.

Monedas y billetes del mundo
Monedas y billetes del mundo.
Foto: Archivo

Durante siglos, las monedas fueron apenas una herramienta cotidiana, un objeto práctico destinado al intercambio. Pero para quienes se acercan a la numismática, esas pequeñas piezas y los billetes funcionan también como cápsulas históricas. Objetos mínimos capaces de condensar símbolos, relatos políticos, transformaciones económicas y hasta la manera en que un país decidió representarse frente al mundo.

“Una moneda o un billete son testigos directos de una época, de un país y de una sociedad”, resume Alejandro Félix, secretario del Instituto Uruguayo de Numismática, a Domingo. Es por eso que dentro del coleccionismo numismático hay búsquedas minúsculas y obsesivas: variaciones de acuñación, errores de impresión, series escasas, símbolos alterados después de un cambio político o piezas que sobrevivieron a guerras, crisis y reformas monetarias. En algunos casos, el valor económico de una moneda depende de cuántas siguen existiendo; en otros, de la historia que lleva encima. Hay billetes que todavía conservan líderes que ya no existen, monedas que mantienen emblemas de países desaparecidos y piezas donde puede leerse el relato visual que una nación quiso construir sobre sí misma. Una corona, un animal, un prócer, una planta autóctona o una escena de trabajo rural pueden convertirse, con el tiempo, en pistas culturales.

Monedas
El coleccionable es una oportunidad para adentrarse en la numismática.
Foto: Archivo

Parece ser por eso que la numismática tiene algo de viaje en el tiempo. La posibilidad de recorrer geografías enteras a través de objetos pequeños. Ese es, justamente, el espíritu detrás de Monedas y Billetes Auténticos del Mundo, el nuevo coleccionable que lanzó El País y que tendrá 20 entregas semanales compuestas por un fascículo a color y piezas auténticas provenientes de distintos países.

La colección comenzó el domingo 24 de mayo con un tomo dedicado a Rumania y Turquía y continuará hasta octubre con entregas centradas en Egipto, Irlanda, Perú, Indonesia, Mozambique, Papúa Nueva Guinea, Gran Bretaña, Brasil, Argentina, Zimbabue y más países.

Cada edición incluye un billete auténtico o dos monedas originales presentadas en tarjetas numismáticas. Los fascículos -de 16 páginas y formato coleccionable- buscan contextualizar las piezas con información histórica, cultural y económica de cada país.

Para Alejandro Félix, uno de los atractivos centrales de este tipo de propuestas es su capacidad para despertar curiosidad incluso en personas ajenas al coleccionismo. “Puede ser una excelente puerta de entrada para aprender sobre el mundo de una manera distinta”, señala. Félix también advierte sobre uno de los errores más comunes entre quienes empiezan: limpiar las monedas. “Nunca hay que hacerlo, porque puede dañar la superficie y reducir tanto su valor histórico como coleccionístico”, explica. La recomendación es manipular las piezas por los bordes y guardarlas en lugares secos, protegidas de la humedad y del sol, preferentemente en cápsulas o álbumes especiales libres de PVC.

El primer tomo tiene un precio promocional de $210 y las siguientes entregas cuestan $420; socios Club El País tienen 20% de descuento. Se consiguen en coleccionables.elpais.com.uy, por el 2900 4141 o pidiéndoselo al canillita de confianza.

Monedas
Monedas y billetes del mundo.
Foto: Archivo

La colección aparece además en un momento particular donde el dinero físico empieza a menguar lentamente de la vida cotidiana. Tarjetas y pagos digitales vuelven cada vez más raro el contacto directo con monedas y billetes. Y eso, paradójicamente, aumenta su dimensión simbólica.

“A medida que el efectivo pierde presencia, las monedas y billetes pasan a tener un valor cultural e identitario más fuerte. Son testimonios de cómo las sociedades representaban su historia y su manera de entender el dinero en distintas épocas”, sostiene Félix.

En ese contexto, coleccionar puede convertirse también en una manera de conservar rastros materiales de un mundo que cambia.

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