La pedagogía del amor en clave soul: "The Art of Loving" y la consagración de Olivia Dean en los Premios Grammy

A los 26 años, la cantante británica consolida una identidad que dialoga con la tradición del R&B y reafirma una voz propia entre el neo-soul contemporáneo y el pop global. El 1 de febrero se llevó el Grammy a Mejor Artista Nuevo.

Olivia Dean
La cantante británica Olivia Dean.
Foto: Difusión

Por alguna razón, el amor es visto como algo místico e inalcanzable que todos deberíamos simplemente intentar descifrar”, señaló Olivia Dean en una reciente entrevista con Rolling Stone UK, al parafrasear el libro All About Love de Bell Hooks. “Dice algo como: imaginen si tuviéramos en la escuela primaria una clase de estudios emocionales, para enseñarnos unos a otros un poco de etiqueta y cómo cuidarnos”, agregó.

La reflexión no solo introducía su segundo álbum, The Art of Loving, sino que anticipaba el eje conceptual de una etapa decisiva en su carrera. Esa etapa alcanzó un hito este año, cuando la cantante británica de 26 años fue reconocida con el Grammy a Mejor Artista Nuevo en la 68ª edición de los premios de la Academia. La categoría, históricamente considerada una de las más relevantes de la ceremonia, reconoce a intérpretes cuya irrupción reciente ha tenido impacto significativo en la industria. En el caso de Dean —que competía con artistas de perfiles variados como KATSEYE, The Marías, Addison Rae, sombr, Leon Thomas, Alex Warren y Lola Young— el premio confirmó una trayectoria que, lejos de apoyarse en un fenómeno viral inmediato, se viene construyendo de manera progresiva, con una identidad sonora coherente.

En The Art of Loving, la compositora e intérprete se propuso examinar sus propias experiencias afectivas: por qué ama a quien ama y de qué manera lo hace. El disco funciona, en ese sentido, como una indagación personal que dialoga con una idea más amplia sobre el amor como práctica aprendida, no como destino espontáneo.

Con una voz de timbre cálido, Dean se ubica en un territorio intermedio entre el neo-soul contemporáneo y una tradición vocal más cercana al jazz clásico. Esa posición estilística se consolida en The Art of Loving, donde la instrumentación —con presencia de cuerdas, teclados eléctricos y secciones rítmicas orgánicas— acompaña un repertorio que oscila entre el pop luminoso, la balada introspectiva y el soul de cadencia más profunda.

Olivia Dean
Olivia Dean en el red carpet de los Grammy.
Foto: Difusión

A lo largo del álbum, el amor aparece en sus múltiples registros. Puede manifestarse como entusiasmo y euforia —como en el sencillo “Nice to Each Other”, uno de los temas más difundidos del lanzamiento—, como una fuerza casi inevitable en “So Easy (To Fall in Love)” o como un proceso de autoconstrucción en “Baby Steps”. El recorrido emocional no es lineal, el disco alterna momentos expansivos con otros de mayor vulnerabilidad, y esa alternancia es parte de su coherencia interna.

La crítica británica leyó este trabajo como un paso de madurez respecto de sus producciones iniciales, donde predominaba la exploración de relaciones desde una mirada generacional. También lo catalogó como un puente entre la sensibilidad soul del pasado y las estéticas actuales del pop y el R&B, con un enfoque en la voz como elemento central de la experiencia musical.

Construcción de una joven artista

La trayectoria que condujo a este álbum no fue abrupta. Dean nació en Londres en 1999 y creció en Walthamstow, en un entorno familiar atravesado por referencias al soul y al R&B. Durante su adolescencia participó en coros y se formó en la BRIT School —por donde pasaron nombres como Amy Winehouse y Adele—, institución reconocida por su énfasis en la profesionalización artística.

Antes de consolidar su proyecto solista, colaboró como vocalista invitada en distintos proyectos, como la banda Rudimental, a los 17 años, lo que le permitió adquirir experiencia en estudios y en giras.

Uno de los ejes constantes de su narrativa pública ha sido la conexión con sus raíces. Su abuela emigró desde Guyana al Reino Unido a los 18 años como parte de la generación Windrush —de inmigrantes caribeños que llegaron al Reino Unido entre 1948 y 1971 para cubrir la escasez de mano de obra tras la Segunda Guerra Mundial—, y tuvo a su madre, Christine Dean, siendo muy joven.

Esa historia atraviesa parte de su identidad artística. “Soy fruto de su coraje”, declaró en 2024 al presentar la canción “Carmen”, dedicada a su abuela, y explicó que el tema estaba pensado “para cualquier inmigrante, cualquier persona lo suficientemente valiente como para mudarse”. Dean repitió ese homenaje al recibir la estatuilla de la Academia el 1° de febrero.

Olivia Dean
En su discurso exaltó su familia, conformada por inmigrantes.
Foto: Difusión

El entorno familiar aporta otras claves para comprender su imaginario afectivo. Sus padres —que llevan casi treinta años juntos— continúan en pareja, un dato que la cantante ha mencionado con humor. “Quizá por eso soy tan romántica”, ha dicho a W Magazine.

Aunque no proviene de una familia profesionalmente musical, sí recibió una amplia exposición a distintos estilos que terminaron influyendo en su propio universo sonoro. Su segundo nombre, Lauryn, es un homenaje explícito a Lauryn Hill, referencia dentro de la tradición neo-soul y del reggae.

Dean también ha subrayado el apoyo constante que recibió de su familia en su decisión de dedicarse a la música. “Nunca tuvieron esa idea de ‘esto no te va a dar dinero’”, recordó en entrevista con Time Out.

En ascenso

La joven inició su trayectoria como solista en 2019 con sencillos y con el EP OK Love You Bye, y lanzó su primer álbum de estudio, Messy, en 2023 —que le valió una nominación al Mercury Prize y tres a los Brit Awards—. Desde entonces, se ha presentado en festivales como Glastonbury, Lollapalooza Chicago y el Montreux Jazz.

The Art of Loving, publicado posteriormente, se convirtió en el eje de su expansión en el mercado estadounidense. Uno de los temas centrales, “Man I Need”, sintetiza ese cruce entre tradición y actualidad. Con ritmo marcado y estribillo pegadizo, la canción logró una amplia circulación en plataformas y radios. Además, la capacidad de Dean para sostener una interpretación vocal sólida en vivo reforzó la percepción de coherencia entre estudio y escenario.

Ahora, el Grammy funciona como un hito dentro de un recorrido aún en desarrollo. El reconocimiento se inscribe también en una narrativa más amplia sobre la presencia de artistas británicos en premios internacionales y, en particular, de voces que emergen desde la tradición del R&B y la música negra contemporánea en un mercado global hoy dominado por el pop, el hip-hop y el reggaetón.

En ese contexto, la joven artista se consolida como una de las figuras centrales de la canción soul actual a nivel internacional. Su voz suave y su estética sonora lejos de la estridencia, han construido una identidad reconocible que dialoga con el legado clásico sin perder anclaje en el presente.

Los números acompañan ese posicionamiento: actualmente supera los 48 millones de oyentes mensuales en Spotify, una cifra que la sitúa entre las artistas británicas con mayor proyección global del momento.

Si The Art of Loving propone el amor como aprendizaje, la etapa actual de Olivia Dean parece responder a esa misma lógica: un proceso gradual, consciente y articulado entre herencia, formación y evolución artística. En ese recorrido, la intérprete no solo consolidó una identidad propia, sino que también contribuyó a reinstalar una sensibilidad —históricamente asociada a la tradición afroamericana— en el centro de la conversación musical contemporánea.

En los Grammy: performance y discurso emotivo

En la 68ª edición de los Premios Grammy, la actuación en vivo de Dean se centró en su éxito “Man I Need”, uno de los sencillos de su disco The Art Of Loving, que consolidó su presencia en listas internacionales.

Al recibir el trofeo a Mejor Artista Nuevo, la cantante dio un discurso que conjugó agradecimientos personales con referencias a sus raíces y al trabajo colectivo que sostiene una carrera musical. Hija de madre jamaiquina-guyanesa y padre inglés, remarcó su identidad familiar al mencionar estar “en ese escenario como nieta de inmigrantes”, afirmando que ese contexto de origen formó parte esencial de su trayectoria: “Soy producto de su valentía y creo que esa gente merece ser celebrada”.

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